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La esperanza de vida en España desciende ligeramente

Las mujeres vivirán seis años más que los hombres

Las niñas que hayan nacido en este 2007 vivirán 83,76 años, mientras que los niños lo harán 77,33, siempre que se mantengan los índices de mortalidad de los últimos años. Éstas son las medias que ha calculado el Instituto Nacional de Estadística (INE) en su último estudio de Estimaciones de la Población actual.

La ligera disminución de décimas que muestran estas cifras respecto a las del año anterior son insignificantes, según los expertos consultados. Lo importante es que España mantenía su línea ascendente desde el año 2002 y sigue siendo uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo.

Estos datos se han obtenido a partir del censo de población del año 2001. Se ha llegado a ellos partiendo de la hipótesis de que se mantengan las tendencias de mortalidad y variación del número de habitantes observados en estos últimos años.

Una de las conclusiones más interesantes que se extrae del análisis es que las mujeres siguen viviendo más que los hombres. Rosa Gómez, socióloga experta en demografía y profesora titular de la Facultad de Políticas y Sociología de la UNED, explica que la diferencia radica en una combinación de factores biológicos y sociales.

"Está demostrado demográficamente que las mujeres son más resistentes a la muerte que los hombres. A esto hay que añadir que tienen un comportamiento distinto ante el riesgo y una mayor capacidad de prevención, fruto de una diferente socialización por géneros y de los diferentes roles que han venido desempeñando ellos y ellas en la sociedad".

También es llamativo que comunidades autónomas con alto nivel económico, como Castilla-León o Navarra, sean las que presenten mejores registros. Todo lo contrario que otras regiones como Ceuta, Melilla o las Islas Canarias, zonas de menor riqueza.

La profesora Gómez asegura que los estudios de estimaciones de población son muy valiosos, no sólo porque permiten conocer el tiempo que vas a vivir, sino también porque son fundamentales para planificar todo tipo de políticas.

En concreto, resulta de gran utilidad el desglose de la tabla de esperanza de vida por grupos de edad, pues permite adelantar futuros problemas. Un caso paradigmático es el del estancamiento que se observó en el grupo de los jóvenes en la segunda mitad de los años ochenta y principios de la década de los noventa. Estos indicadores alertaban de la crisis que se derivó del abuso en el consumo de drogas, el SIDA y la transición económica que se vivió entonces.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de agosto de 2007