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lunes, 27 de noviembre de 2006
Reportaje:

Periódicos en crisis, periodismo vivo

Los diarios de Estados Unidos luchan para adaptarse a las nuevas realidades de los lectores y de un mercado actual más competitivo y fragmentado

La tirada de los diarios en Estados Unidos baja desde hace cinco años. El promedio de retroceso del último semestre fue del 2,8% entre lunes y sábados y un 3,4% los domingos, según la Asociación Estadounidense de Periódicos (NAA, siglas en inglés). El declive del anterior semestre fue del 2,5% y el 3,1%. Pocos se libran, y la caída es más pronunciada en cabeceras como The New York Times, The Washington Post y Los Angeles Times. Todos los diarios luchan en la transición a un mercado más competitivo y fragmentado y combinan el papel y la pantalla para ganar audiencia.

Lo preocupante no es tanto los datos -ni nuevos ni radicales, en una industria con márgenes de beneficio del 20%- como la tendencia, cree Tom Rosenstiel, director del Proyecto para la Excelencia del Periodismo (PEJ), asociado en su origen a la Universidad de Columbia y ahora integrado en el Centro de Investigación Pew de Washington. "2006 es un año muy difícil, como los anteriores. Se mantienen los problemas, no son cíclicos. Da la impresión de que son estructurales".

Los periódicos combinan el papel y la pantalla de ordenador para ganar audiencia

Hay periódicos locales y especializados que ganan en tirada; algunos descensos en difusión se deben a la eliminación de ventas en bloque. Y "los datos tradicionales son sólo parte de cómo hay que medir la difusión; lo que se empieza a hacer es combinar las audiencias en papel y on line; la Audiencia Total muestra que los consumidores vía Internet añaden decenas de miles de lectores a la difusión de un periódico", según Niki Woodard, del equipo del PEJ, pero la pérdida de lectores de papel es superior a la ganancia de los que se incorporan a través de la pantalla, que, además, suelen pasar muy velozmente por los contenidos.

"La audiencia va hacia Internet, que es el futuro de los periódicos", pero ésa no es hoy la cuestión, dice Rosenstiel. La pregunta fundamental es: ¿La prensa es un sector en vías de extinción o es un sector en transición? "Digo esto, porque podríamos estar ante una industria en plena fusión, que crece en Internet y que se recorta en el papel... No estamos hablando de una granja de caballos de pura raza a principios del siglo XX, cuando la gente ya no quería caballos; la gente quiere noticias, quiere información, y los periódicos producen información. Puede que llegue un momento en el que estos periódicos no quieran ya rotativas, no necesiten ya furgonetas de reparto, pero seguirán necesitando redacciones. Si Google o Yahoo! se convierten en las organizaciones de comunicación más grandes del mundo, van a necesitar redacciones... Y la gente preparada para eso está en las redacciones de The New York Times, de Los Angeles Times...".

Las compañías de los ferrocarriles se equivocaron cuando creyeron que estaban en el negocio de los trenes, cuando en realidad estaban en el negocio del transporte. Es el negocio de la información, no el negocio de los periódicos, recuerdan los expertos.

The Washington Post ha perdido un 3,3% de circulación y está en plena reorganización. Su director, Leonard Downie, Jr., acaba de enviar un mensaje a la redacción en el que dice que "hay mucho que hacer para maximizar la difusión del periódico impreso, consolidar la página web y reducir aún más los costes en la redacción". Eso incluye recortes de plantilla, artículos más cortos y cambios de asignación de los periodistas en función de las necesidades. "Intentamos, ya desde hace tiempo", explica uno de los jefes de redacción del Post, "tener un contacto directo con los lectores para conocer lo que más les interesa, sobre todo en información local; al periodista se le pide ser responsable de sus informaciones ante los lectores y atender el correo electrónico; y estamos tratando de escribir historias más cortas. La gente tiene menos tiempo: el Post del domingo, por ejemplo, puede tener 70.000 palabras, el tamaño de una novela. ¿Quién va a leer todo eso? Queremos dejar espacios largos para ocasiones especiales y buscar maneras de escribir piezas más cortas".

Los diarios reaccionan, confirma Rosenstiel, "pero es sólo la primera fase. La página web de The New York Times es mejor que la de hace un año, la de The Washington Post es interesante, hay otros periódicos pequeños que están haciendo cosas... Pero vemos una idea aquí y otra allí, no una visión global que suponga un salto adelante. Creo que no hay ninguna empresa que haya logrado resolver los problemas y esté haciendo ya el próximo periodismo. Hay unas cuantas buenas ideas y experimentos, pero nadie ha conseguido aún estructurar todo. Además, el foco está ahora en cómo reducir plantillas y organizar la transición, y las redacciones aún no se han organizado bien. Estamos en el principio de la transición".

En esta fase, florecen las discusiones como la que acaba de haber en la Columbia University de Nueva York. "Tendría que ser extraordinariamente miope para no estar preocupado por la situación", confesó Rex Smith, director de The Albany Times Union. "Internet cambia el modelo de negocio y la industria no está preparada para las ramificaciones de la publicidad on line", dijo Bill Grueskin, director gerente de la edición electrónica de The Wall Street Journal.

Es cierto, pero empieza a espabilar: siete grupos acaban de firmar un acuerdo con Yahoo! por el que la empresa de Internet compartirá contenidos y anuncios por palabras con 150 diarios.

¿Sobrevivirán los periódicos?, era la pregunta de otro debate, organizado por el PEJ. "Confío plenamente en ello; lo más duro será la transición, pero después, el abaratamiento de la distribución permitirá a las empresas gastar más en las redacciones", aseguró Paul Ginocchio, analista de medios del Deustche Bank. "Yo confío muy poco", dijo Phil Meyer, de la escuela de Periodismo de Carolina del Norte: "Los medios tradicionales son reacios a asumir riesgos y poco dados a invertir en experimentos".

"Algunos sobrevivirán, otros florecerán, pero no está claro la cantidad y calidad del periodismo que producirán", según John Carroll, que dirigió Los Angeles Times entre 2000 y 2005. Es un momento preocupante, cree el jefe de redacción del Post. "No está muy claro lo que va a pasar, nadie tiene fórmulas mágicas para abordar estos problemas: la gente no lee tanto como antes, es difícil encontrar vías para rentabilizar las ediciones electrónicas que hacemos y para aplicar ventajosamente los avances tecnológicos. Yo creo que la única respuesta es hacer periódicos mejores y más sólidos, que tengan el valor de enfrentarse a los poderes sin miedo y con firmeza y que sepan defender los intereses de los lectores".

"Ésta es una tremenda transición", asegura Tom Rosenstiel. "Es como cuando se inventó el telégrafo: todo está cambiando". Y si se combinan las capacidades, las empresas "saldrán adelante". "No hay ningún indicio de que una empresa de alta tecnología sepa cómo obtener noticias sin más, cómo producir información. Microsoft lo intentó con la web Sidewalk hace unos años y no lo logró; Google ni siquiera lo ha intentado, hace que los ordenadores recojan la información de otra gente. Lo que hace falta es unir la capacidad que tiene una redacción para producir noticias con las posibilidades de las empresas de tecnología punta. Una redacción tiene una cultura peculiar; tiene que estar compuesta de personas convertidas a la religión del periodismo, lo que significa decir la verdad sin miedos ni favoritismos. En una buena redacción hay un sentido de misión pública, y eso es algo que le hace estar incómoda en el seno de una empresa, en una cultura comercial; pero sin esta otra cultura no se puede organizar un producto informativo".

Casi todos caen

La Asociación Estadounidense de Periódicos (NAA, siglas de su denominación en inglés) obtiene sus cifras de la Oficina de Control de la Difusión de EE UU, un organismo financiado por los empresarios del sector, las agencias de publicidad y los anunciantes. La Oficina usa datos -circulación de prensa, difusión de periódicos y actividad de las páginas web- de 770 diarios (619 en el caso de las ediciones dominicales).

USA Today, el diario de mayor venta en EE UU (2.269.509 ejemplares), cayó un 1,3%, y The Wall Street Journal, el segundo (2.043.235) retrocedió el 1,9%. La caída del tercero, The New York Times (1.086.798), fue superior, del 3,5%. Los Angeles Times (775.766), perdió el 8% por una combinación de la larga crisis que atraviesa y la reducción de distribuciones especiales (hoteles, colegios). The Washington Post perdió un 3,3%, hasta los 656.297 ejemplares. Y cae, por primera vez después de años de crecimiento, la prensa en español (aunque aumenta la audiencia televisiva).

Hay diarios que crecen, pero entre los 20 primeros, sólo dos, los tabloides de Nueva York: The New York Post, del grupo Murdoch, gana un 5,1% y se coloca en 704.011 ejemplares, superando de esta forma a su archirrival The New York Daily News, que sube un 1%, hasta las 693.382 copias. Y crecen los diarios electrónicos: la NAA señala que en el tercer trimestres de 2006, 57 millones de personas -más de un tercio de todos los usuarios de Internet- visitaron las páginas web de los diarios, un 24% más que hace un año.

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