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sábado, 2 de septiembre de 2006

La NASA presenta la nave espacial Orión para reemplazar al transbordador y volver a la Luna

Treinta y nueve años después de la llegada del hombre a la Luna, la NASA ha resucitado la nave Apolo en la que viajó, pero dopada con esteroides, según la jocosa definición de su director, Michael Griffin. Con capacidad para llevar seis astronautas a la Estación Espacial y cuatro a la Luna, Orión es un sistema de cápsulas espaciales para transporte de personas y de carga del mismo tipo que las Apolo y que las Soyuz rusas, aunque con todos los últimos adelantos técnicos. Debería estar listo para servir a la Estación Espacial en 2014 y llegar a la Luna en 2020, según los planes de la Visión de Exploración Espacial del presidente Bush.

La NASA abandona así el concepto de vehículo reutilizable que se plasmó en los transbordadores, que dejarán de volar en 2010, y vuelve, para su nuevo sistema de vuelos tripulados, a los orígenes sin grandes cambios conceptuales. Incluso repite el nombre, ya que Orión fue el nombre de un proyecto de nave con propulsión nuclear en los años 50. Además, por primera vez, se prevé que las cápsulas aterricen al término de sus misiones espaciales como lo hacen las naves rusas desde siempre, en vez de amerizar, como hacían las Apolo.

La contratista principal del nuevo vehículo espacial es Lockheed Martin, que ha ganado el contrato para este programa espacial en competencia con Northrop Grumman-Boeing, según anunció la NASA en la noche del jueves. Éste alcanza, dividido en varias fases y conceptos, los 8.000 millones de dólares (6.250 millones de euros) en 13 años, pero los expertos no creen que sea suficiente. Todavía queda por adjudicar el contrato para el nuevo cohete que lanzará las naves Orión, llamado Ares, que se basa, en sus diversas versiones, en el sistema de propulsión externo del transbordador.

Orión es mayor que Apolo, ya que medirá 5 metros de diámetro y 3,7 metros de altura y pesará unas 25 toneladas, pero tiene la misma forma cónica. Incorporará tecnología avanzada en ordenadores, electrónica, sistemas para el mantenimiento de la vida, propulsión y protección térmica. Estará también dotado de un sistema para salvar la tripulación si hay problemas durante el lanzamiento, que es un pequeño pero complejo cohete que tiraría de la cápsula hacia arriba.

La presentación de Orión estuvo rodeada de frases rotundas por parte de los responsables del programa en la NASA: "Hoy empezamos un nuevo viaje de descubrimiento" y "es una fecha histórica para la NASA" son algunos ejemplos. Sin embargo, el nuevo programa espacial promovido por Bush, que incluye posibles viajes humanos a Marte, se enfrenta a numerosos problemas y ha sido ya criticado por el Tribunal de Cuentas y por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, entre otras instituciones. Iniciar un nuevo programa de vuelos tripulados mientras la Estación Espacial está a medio construir supone un esfuerzo financiero que está provocando fuertes tensiones en la NASA, sin dinero suficiente para atender a todos los frentes. Y la ilusión espacial que acompañó la llegada del hombre a la Luna en 1969 se resiste a renacer.

Representación de una nave Orión que se acerca a la Estación Espacial. / NASA

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