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España "no contempla" hacerse cargo de los inmigrantes de Malta

Interior envía a dos policías para identificar a los extranjeros y facilitar su repatriación

El Gobierno "no contempla" trasladar a España a los 51 inmigrantes rescatados el viernes por el pesquero español Francisco Catalina a 100 millas de Malta, según informó ayer un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores. El barco permanece detenido por las autoridades del archipiélago mediterráneo a 16 millas de la costa, donde no le permiten desembarcar a los sin papeles.

El grupo de inmigrantes está formado por 42 hombres, ocho mujeres -dos de ellas embarazadas- y un bebé. El único gesto humanitario del Gobierno de La Valeta ha sido suministrar agua y víveres al barco desde un helicóptero. Malta basa su negativa a acoger a los náufragos en que éstos fueron rescatados en una zona donde la responsabilidad de salvamento marítimo corresponde a Libia, país del que probablemente zarparon. Sin embargo, expertos en derecho marítimo consideran el argumento una simple excusa para desanimar a quienes pretendan alcanzar sus costas en el futuro.

Ayer fueron enviados a Malta dos policías españoles que tratarán de identificar a los inmigrantes, de forma que Malta los admita para repatriarlos. Las autoridades de ese país permitirán que los agentes realicen las identificaciones, según confirmó anoche a Efe la embajadora española en la isla, Marta Vilardel. El ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, dijo ayer que el fenómeno de la inmigración "sacude el planeta entero por multiplicidad de factores, y debe ser resuelto también desde la multiplicidad". López Aguilar inauguró el curso de Periodismo Jurídico organizado por la Escuela de Periodismo UAM/EL PAÍS y el Consejo General del Notariado, este año está dedicado a la inmigración.

El ministro hizo un repaso de los factores que han ocasionado ese fenómeno en España y en el resto del mundo occidental: "Nos separa una valla de distancia, en Ceuta y Melilla, de un continente desesperado, abandonado a su suerte, que sufre hambre, corrupción, pandemias...". Aguilar señaló que el tratamiento de la inmigración no admite demagogia, ni actitudes que puedan incitar a la xenofobia o el rechazo, una posición, criticó, que viene practicando el PP desde hace tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de julio de 2006