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sábado, 17 de diciembre de 2005

La pasión de Borges por 'Las mil y una noches'

Goytisolo, Guillén, Gubern y Kodama cierran el homenaje a la Biblioteca de Babel

Laberinto de laberintos, novela circular e infinita. Las mil y una noches fue una de las obras que más apasionaron al escritor argentino Jorge Luis Borges. Ayer, una mesa redonda celebrada en la Casa de América de Madrid clausuraba las jornadas que durante esta semana han celebrado el 30º aniversario de la Biblioteca de Babel de Borges y en las que escritores, cineastas y especialistas han recordado la mítica colección de libros creada por el escritor.

Claudio Guillén resaltaba ayer (en la mesa redonda Borges-Biblioteca de Babel: De 'Las mil y una noches' a 'La rosa de Paracelso') la capacidad de Borges "para sentir el pensamiento", algo que le daba una gran profundidad filosófica a su castellano. Luce López-Baralt, de la Universidad de Puerto Rico, recordó la gran afición del escritor a la lengua árabe y su profundo conocimiento del canon oriental. "Su curiosidad era inmensa", señaló Juan Goytisolo, que destacó que el escritor encontró en Las mil y una noches su sueño de "cuento circular e infinito". Borges es el mayor lector en español de Las mil y una noches, una novela que permite como pocas la libertad del lector. A Borges, continuó Goytisolo, le fascinaba comparar las diferentes traducciones del libro y descubrir cómo los traductores habían añadido o quitado a su antojo. Antonio Fernández Ferrer, de la Universidad de Alcalá de Henares, moderador de la mesa, recordó el comienzo de una conferencia del escritor sobre Las mil y una noches: "Es parte de la memoria previa y es parte de nuestra memoria también".

El congreso internacional sobre Jorge Luis Borges, organizado por la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, la Cátedra Jorge Luis Borges de la Universidad de Alcalá y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), que ayer por la mañana también contó con la participación del cineasta Víctor Erice y del académico mexicano Adolfo Castañón, se cierra hoy con un "epílogo" en el cine Doré de Madrid, donde se proyectará la película de finales de los años veinte El ladrón de Bagdad, de Raoul Walsh, de la que anoche habló el ensayista Román Gubern.

Castañón también recordó que Las mil y una noches es "un libro vertiginoso como pocos, libro de muñecas rusas que tanto fascinó a Borges. Y que como no tiene final, su final es feliz".

El acto fue clausurado por María Kodama, viuda del escritor y presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. Kodama dijo que en ese momento asumía el papel de Sherezade, y después de oír hablar de la relación de Borges con el mundo islámico contó dos pequeñas anécdotas que vivió en un viaje con él a Marraquech y más tarde en la casa que ambos compartieron en Suiza.

Román Gubern, Antonio Fernández Ferrer, María Kodama, Juan Goytisolo, Luce López-Baralt, Claudio Guillén y Adolfo Castañón, ayer en la Casa de América antes de la clausura de las jornadas sobre Jorge Luis Borges. / BERNARDO PÉREZ

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