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viernes, 29 de octubre de 2004

Cataluña asume la traducción valenciana de la Constitución europea

Zapatero acude hoy a la firma del tratado en Roma con una sola versión catalana

El Gobierno tripartito catalán ha presentado al Ministerio de Asuntos Exteriores la misma traducción de la Constitución europea que el Ejecutivo valenciano. Con ello pretende acabar por la vía de los hechos con la polémica política que ha rodeado en las últimas semanas el reconocimiento por las instituciones europeas de las lenguas diferentes del castellano habladas en las nacionalidades históricas de España: euskera, gallego y catalán, denominado también valenciano.

La traducción se presentará hoy en Roma, donde el presidente del Gobierno central, José Luis Rodríguez Zapatero, firmará la Constitución europea. El presidente español llevará bajo el brazo, además de la versión castellana, la traducción del tratado a otras tres lenguas: euskera, gallego y valenciano, que es -de acuerdo con la definición de la Real Academia Española- una "variedad del catalán". El Ejecutivo central rehúye de esta forma la polémica sobre si el valenciano es o no una lengua distinta del catalán. La Constitución española se limita a afirmar que, aparte del castellano, "las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas comunidades autonómas de acuerdo con sus estatutos". Y en el Estatuto de la Comunidad Valenciana se afirma que el valenciano -sin citar vinculación alguna con el catalán- es, junto con el castellano, idioma oficial.

"Al ceñirse la versión valenciana de la Constitución europea a las Normes de Castelló [que consagran la unidad de la lengua catalana], no tenemos ningún inconveniente en utilizarla", aseguraron fuentes del Gobierno catalán.

'Xiquets' y 'hòmens'

El Ejecutivo de Pasqual Maragall decidió asumir como propia la versión valenciana después de que el Gobierno valenciano se negara en reiteradas ocasiones a presentar un texto traducido conjunto que se denominara catalán-valenciano o valenciano-catalán, apuntan fuentes gubernamentales catalanas, que propugnaban una solución similar a la del neerlandés-flamenco. El conseller en cap del Gobierno catalán, Josep Bargalló, fue uno de quienes abanderaron públicamente esta idea.

Una vez rechazada esta opción, el Ejecutivo catalán siguió trabajando para buscar una sola versión. Y la solución que se presentaba más factible era hacer suya la traducción valenciana. Así, el Gobierno catalán la ha entregado al Ministerio de Asuntos Exteriores como si fuera la versión catalana. Con ello el tripartito pretende evidenciar que se trata exclusivamente de una cuestión de voluntad política más que de usos lingüísticos.

La traducción de la Constitución europea aceptada por la Generalitat de Cataluña contiene numerosos modismos dialectales valencianos que resultan chocantes para un catalanohablante de Barcelona o Girona, pero no así para los de Lleida y Tarragona, pues el valenciano es una variante del catalán occidental, que se extiende desde Andorra al sur de Cataluña.

Los términos más llamativos son los verbos, pues en el texto valenciano, lógicamente, se utilizan en abundacia las formas establix, regixen, prohibix y garantix. Asimismo se habla de los "drets dels xiquets" para referirse a los "drets dels nens" y de "hòmens" en lugar de "homes".

Los demostrativos también varían respecto a un redacción que se hubiera hecho en Barcelona, pues en lugar de aquest y aquesta figuran este y esta, eixe y eixa.

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