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domingo, 21 de marzo de 2004

Al Zawahari ejerce un mero liderazgo espiritual desde las montañas de la región de Waziristán

Refugiados probablemente en las montañas de Waziristán, en el linde entre Afganistán y Pakistán, Bin Laden y Al Zahawiri son hoy más que nunca meros líderes espirituales de Al Qaeda. Mientras ellos luchan por escapar al Ejército paquistaní, Al Qaeda es una constelación de células, grupos y movimientos islamistas radicales, de composición multinacional e implantada en decenas de países. Esta red de redes está hoy menos jerarquizada y estructurada que nunca, pero ello no le quita un ápice de capacidad destructora, como lo acaban de probar los atentados del 11-M en Madrid, que seguían a los de Bali, Riad, Estambul, Casablanca y otros lugares. Al contrario, la guerra de Irak le ha dado nuevos bríos, argumentos, reclutas y escenarios de acción, incluido el país que antaño tiranizaba el laico Sadam.

Waziristán jamás ha sido controlado por Pakistán. Es una zona habitada por tribus indómitas y con lazos fuertes con sus parientes afganos y paquistaníes. Los militantes de Al Qaeda allí refugiados cuentan con sólidos apoyos locales. Las tribus sintonizan con su visión rigorista del islam y les deben muchos favores económicos. Se han establecido incluso vínculos de familia entre ambos sectores. En cambio, el Ejército paquistaní es percibido como un enemigo exterior. Por no hablar de los soldados y espías de EE UU que le acompañan.

Al Qaeda sufrió grandes pérdidas en la guerra de Afganistán -aunque ninguna en la de Irak, puesto que no estaba presente en ese país árabe- y cientos de detenciones desde el 11-S en numerosos países. Bin Laden y Al Zawahiri tienen grandes dificultades para comunicarse. Pero la intervención de EE UU en Irak y la agravación de los sufrimientos del pueblo palestino han reforzado su prestigio ideológico entre los islamistas radicales de todo el planeta. Como parecen probar las investigaciones sobre los atentados de Madrid, éstos siguen ahora las consignas genéricas -en el caso del 14-M, la de golpear a España por la implicación de Aznar en la guerra de Irak- que Bin Laden y Al Zahawiri logran difundir, vía casete o vídeo, de vez en cuando. Pero son las células o grupúsculos sobre el terreno los que escogen los objetivos y métodos de su apocalíptica acción terrorista.

Al Qaeda se ha convertido, pues, en una especie de franquicia utilizada por yihadistas de todo el planeta. Es aún más aterrador.

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