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TOUR 2003

¿El último San Fermín en el Tour?

El iBanesto.com, que busca nuevo patrocinador, luce el pañuelo rojo como es habitual desde 1983

¿Cuando se retiró del ciclismo, el 2 de enero de 1997, Miguel Indurain, tras la seriedad y la emoción y la trascendencia de la lectura del comunicado, dijo más distendido: "Ahora, por lo menos, podré disfrutar de los Sanfermines, porque llevo 12 años sin pisar por Pamplona en esos días". Los Sanfermines consistían para todos los navarros del Tour en una conversación telefónica el 6 de julio para ver cómo había ido el chupinazo y en una búsqueda de canales en la parabólica para dar con alguno que retransmitiera los encierros a las 8 de la mañana. Y en una gran envidia para los que estaban de fiesta. Y además, para los corredores del Reynolds antes, Banesto después, claro, en la tradicional puesta del pañuelo rojo en la salida de la correspondiente etapa.

Ayer, un año más, José Miguel Echávarri repartió los pañuelos rojos, bordados, a los corredores, los técnicos y a los amigos. Fue, una vez más, un acto tradicional. Tan tradicional para el Tour y para el equipo como importante fue su llegada a la carrera hace 20 años. Fue como siempre, pero diferente, porque puede que este 2003, el del Tour del Centenario, sea el último del grupo amalgamado en torno a Echávarri. "Todo se acaba, aunque fastidie", dijo Eusebio Unzue, director del equipo. "Y si nos toca ver los toros en la plaza, pues a disfrutar de ellos". Unzue lo dijo con un calculado fatalismo, como si creyera que puede ser posible el fin de la aventura, y como si quisiera creer que no, que el fin no está tan cerca. Quizás lo dijo para despistar.

La pregunta que más veces le han hecho a cualquier director del Banesto los últimos meses es, claro: ¿Hay sponsor nuevo para los próximos años? Desde que la entidad bancaria no renovara su compromiso de patrocinio, que data de julio de 1989, cuando Mario Conde y Alfonso Romaní eran las figuras visibles del banco más agresivo, todo el mundo acosa a Echávarri. Y éste no dice nada a técnicos, masajistas y mecánicos que le preguntan. Y a los periodistas, tampoco. "Si se lo digo a un periodista, aunque sea en privado, sé que lo va a publicar", dice. "Y, claro, no quiero que los del equipo se enteren por la prensa de su futuro. Y a los del equipo no se lo digo porque aún no es el momento".

Echávarri busca patrocinador y no cualquier cosa. "Quiero hacer las cosas bien, muy serias, y tal como yo lo veo, para un buen equipo, incluido uno de cantera, se necesitan mínimo 12 millones de euros", explica. "Y eso no puede ser una empresa cualquiera. Porque patrocinadores de menor monto podría anunciarlos ahora mismo".

A los impacientes, Echávarri les ha pedido de plazo hasta agosto. "Hasta después del Tour que ninguno me venga con peticiones, preguntas u ofertas", les ha dicho a los corredores. "Ahora lo primordial es el Tour, no quiero distracciones". Y aunque los corredores han mostrado buena voluntad, la mayoría no ha podido evitar expresar sus dudas. No está el patio del ciclismo hispano como para esperar, piensan. Banesto deja de patrocinar al equipo este año, la ONCE lo dejará el año próximo y Kelme, el equipo decano del ciclismo mundial, es una empresa intervenida y ahogada por las deudas que, pese a ello, sigue haciendo ofertas a cualquier corredor que se le cruce por delante. Los corredores de iBanesto.com hablan y los mánagers les acucian. Los representantes necesitan vender rápido y bien para lograr su comisión. "Es que agosto puede ser demasiado tarde", dicen los ciclistas. "Para entonces casi todos los equipos ya tienen hecho su esquema y después intentarán ficharnos a la baja". Los impacientes tienen ofertas, pero de duración limitada. Algo así como: te ofrezco el oro y algo más por tres años pero tienes que responderme en una semana. A ellos, que son las estrellas del equipo, Echávarri intenta hacerles reflexionar. "Les digo que pueden aceptar si quieren, que son libres", explica. "Pero también les digo que si esperan hasta el final del Tour no pierden nada y en todo caso pueden ganar más, si se les da bien la carrera. Y, en todo caso, no los dejaré solos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de julio de 2003