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Cataluña aprueba una ley que prohíbe sacrificar a los perros y gatos abandonados

La normativa impide a los menores de 14 años asistir a las corridas de toros

El Parlamento catalán aprobó ayer por unanimidad una ley de protección de animales que prohíbe expresamente "el sacrificio de gatos y perros en las instalaciones para el mantenimiento de animales de compañía", lo que supone que las administraciones deberán mantener de por vida a todos los animales abandonados y hacerse cargo del gasto. Para que esto no ocurra, abandonar un perro o un gato costará muy caro en Cataluña. Tanto como una multa de hasta 20.000 euros. La ley prohíbe asimismo a los menores de 14 años la entrada a las corridas de toros.

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Los ayuntamientos deberán implicarse a fondo en la defensa de los derechos de los animales. Estarán obligados a crear un registro censal de gatos y perros, cuya inscripción será imperativa. La norma prohíbe expresamente "el sacrificio de gatos y perros en las instalaciones para el mantenimiento de animales de compañía". Las administraciones deberán mantener de por vida a todos los perros y gatos abandonados y correr con el gasto correspondiente. Un gasto que puede ser muy elevado. Valga como ejemplo que la perrera municipal de Barcelona acogió el año pasado 1.491 perros y 1.052 gatos.

Este apartado, sin embargo, no entrará en vigor hasta el 1 de enero de 2007. Si se aplicara de inmediato comportaría una importante disfunción presupuestaria. Los partidos confían en que el efecto disuasorio de la ley reducirá notablemente los abandonos de aquí hasta 2007.

La ley castiga las infracciones leves, entre las que se incluye la no inscripción en el registro censal, con multas de entre 100 y 400 euros. Las infracciones graves pueden llegar hasta los 2.000 euros de multa para casos como mantener a los animales "sin la alimentación necesaria o en instalaciones inadecuadas", venderlos sin permiso y el tiro al pichón.

Las muy graves podrán ser penalizadas con hasta 20.000 euros. En este epígrafe constan "maltratar o agredir físicamente a los animales si les comporta consecuencias muy graves para la salud", abandonarles "si se ha hecho en unas circunstancias que les puedan comportar daños graves", esterilizarlos, mutilarlos o sacrificarlos sin control veterinario y organizar o participar en luchas de animales. Paradójicamente, esta ley de defensa de los animales incorpora también un punto de supuesta protección de los niños. ERC e ICV pretendían aprovecharla para prohibir las corridas de toros. Al final, no obstante, los toros no se beneficiarán de la protección que ofrece la norma, que en cambio afectará a los niños: éstos tendrán vedada la entrada a las corridas. En 1998, el Parlament ya prohibió a los menores de 14 años ir a los toros en Cataluña, pero la propia Cámara revisó la norma en 2000: todos los grupos, salvo ERC, promovieron una proposición no de ley que autorizaba la asistencia de los niños a las corridas, siempre que estuvieran acompañados de un adulto. Ayer volvieron a darle la vuelta, con la aquiescencia de todos los partidos, salvo el PP, que votó en contra. "Hay que impedir la entrada de los niños a las corridas igual que se impide a los menores ir al bingo", dijo el ponente de CiU, Josep Rull.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de junio de 2003