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Borrell renuncia para evitar que el escándalo de sus ex colaboradores perjudique al PSOE

José Borrell dimitió ayer como candidato socialista a la presidencia del Gobierno, trece meses después de que fuera elegido por las bases del PSOE en la primera experiencia de elecciones primarias de un partido español. Borrell afirmó que su renuncia, que la dirección socialista trató de evitar hasta el último momento, responde al deseo de no perjudicar al partido en vísperas electorales por sus relaciones con Ernesto Aguiar y José María Huguet, ex colaboradores suyos en el Ministerio de Hacienda, imputados en una investigación judicial por presunto fraude fiscal. La dimisión de Borrell abre una nueva pugna por el liderazgo en el principal partido de la oposición, que no se resolverá hasta después de las elecciones del próximo 13 de junio. Borrell aseguró que no ha cometido ninguna ilegalidad, "pero sí, quizás, algunos errores".

"He dicho que soy un corredor de fondo, y lo soy, pero no se trata de

mantener la carrera a cualquier precio y creo que el cumplimiento estricto

de la legalidad no basta", afirmó el hasta ahora candidato a la presidencia

del Gobierno. Borrell explicó con detalle la absoluta legalidad de la

inversión de un millón de pesetas por parte de su ex mujer, Carolina

Mayeur, en un fondo que había impulsado Huguet, así como la compra de un

apartamento en Taüll (Lleida) junto a sus ex colaboradores. La renuncia de

Borrell pone fin a un año de liderazgo en el que el candidato ha tenido que

sortear numerosos obstáculos, desde los problemas con el secretario

general, Joaquín Almunia, para el reparto de funciones en la dirección

hasta el mal resultado de las últimas encuestas. El escándalo de sus ex

colaboradores en Hacienda ha puesto el punto final. El PSOE ha descartado

la repetición de las primarias o la celebración de un congreso

extraordinario para resolver la crisis de liderazgo que ha vuelto a abrirse

en el partido. Será una reunión extraordinaria del Comité Federal, máximo

órgano entre congresos, el que tome la decisión a propuesta de la

ejecutiva. Los dirigentes del PSOE insistieron ayer en contraponer la

"actitud ética" reflejada por Borrell con su renuncia, a la que están

demostrando miembros del Gobierno como Josep Piqué o Rafael Arias-Salgado,

ambos afectados por denuncias de irregularidades. El Ejecutivo, por su

parte, respondió ayer que los socialistas no pueden darle lecciones de

ética.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de febrero de 2003

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