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martes, 10 de julio de 2001
Reportaje:

Cuando la luz del sol provoca alergias y toxicidad

Las reacciones fotoalérgicas están desencadenadas por el uso de cremas, perfumes y medicamentos

El pasado jueves fue hallado el cuerpo sin vida de Hannelore Kohl, de 68 años, esposa del ex canciller alemán Helmut Kohl. Un comunicado oficial informaba de que se había quitado la vida 'por su desesperado estado de salud', pues no pudo resistir la depresión que le causaba una alergia a la luz solar que la obligó a recluirse en su casa de Ludwigshafen, al oeste de Alemania. Los expertos españoles consultados, tras advertir que desconocen el diagnóstico preciso de la enfermedad que padecía la señora Kohl, indican que estas afecciones son relativamente frecuentes y causan importantes trastornos a los afectados.

Los especialistas establecen una clara diferencia entre las reacciones fototóxicas y las fotoalérgicas. 'No todos los procesos dermatológicos producidos o agravados por la acción de la luz solar son de naturaleza alérgica. Las respuestas fototóxicas, que son mucho más frecuentes, se caracterizan por cierta intolerancia a la luz solar', señala Daniel Muñoz Lejarazu, coordinador del Comité de Alergia Cutánea de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) y jefe de esta especialidad en el hospital Santiago Apóstol de Vitoria.

La verdadera alergia al sol comprendería, según Muñoz, sólo los trastornos en los que una alteración del sistema inmunológico de la persona es responsable de la aparición de lesiones tras la exposición a la luz solar. 'Se trata', dice Muñoz, 'de enfermedades en general poco comunes, no hereditarias y que tampoco tienen preferencia por pacientes alérgicos a otros alérgenos'. Las reacciones fotoalérgicas aparecen cuando algunas personas se exponen al sol después de haber tomado por vía oral o haberse aplicado sobre la piel sustancias fotosensibilizantes que la luz solar convierte en alergénicas (capaces de desencadenar una alergia).

Este tipo de respuestas son retardadas, puesto que tardan horas y días en presentarse y están mediadas por sustancias sensibilizantes como medicamentos (algunos antibióticos, aerosoles antiinflamatorios, antihistamínicos tópicos, diuréticos orales...), perfumes y filtros solares.

Para confirmar el diagnóstico de una reacción fotoalérgica se realiza la prueba del fotoparche, que consiste en la aplicación de sustancias sospechosas (colonias, fármacos, cremas bronceadoras) en pequeños parches colocados sobre la espalda y por duplicado. A las 24 o 48 horas se irradia una de las dos bandas con una lámpara que emite radiaciones ultravioletas A y B, que simulan la luz solar, y se protege la otra. Así, va apareciendo la reacción fotoalérgica.

Síntomas y signos

En palabras de Ricardo Ruiz, jefe de Dermatología del hospital Ruber de Madrid, la alergia al sol comprende un grupo de procesos, como la urticaria solar y la erupción polimorfa lumínica, por el momento de causa desconocida, y otros, como la dermatitis fotoalérgica, inducida por sustancias químicas externas (perfumes y filtros solares). Los síntomas y signos más característicos de las reacciones alérgicas al sol son el eritema (enrojecimiento), exantema (erupción de granitos, vesículas o incluso ampollas) y prurito intenso (picor).

En la urticaria solar aparecen una serie de ronchas sobre la piel y picor justo después de la exposición al sol, que en los casos graves pueden ir acompañados de mareos, ahogo, cefalea y síncope.

En la erupción polimorfa aparecen lesiones en las zonas de la piel expuestas al sol durante la primavera y el verano. Se inician entre las tres horas y los cuatro primeros días de exposición solar repetida. La lesiones, que siempre pican mucho, pueden ser de diferentes tipos y con zonas de predilección en cada persona. Con el paso de los días suele disminuir y acabar desapareciendo, siempre que cese la exposición al sol. Cada brote puede durar entre una y cuatro semanas. Este tipo de reacción es muy frecuente y, con casos leves, puede afectar al 10% de la población.

'Ahora disponemos de un tratamiento preventivo', explica Ruiz, 'como es la puvaterapia, que, bajo estricto control dermatológico, consiste en la exposición a rayos UVA unos dos o tres meses antes de la temporada de sol y la toma de una medicación por vía oral. Suele dar muy buenos resultados para prevenir la erupción polimorfa lumínica'.

El tratamiento se basa en evitar la exposición al sol, la retirada de la sustancia alergénica y la administración de antihistamínicos y corticoides orales.

La leyenda del hombre lobo y la lesión solar

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