Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:JAMIL MAHUADPRESIDENTE DEPUESTO DE ECUADOR

"Fui engañado por los generales, ése fue mi error"

El derrocado presidente ecuatoriano, Jamil Mahuad, atribuye a la reducción de los gastos militares, consecuencia de la firma de la paz fronteriza con Perú, en 1998, y a la equiparación de los salarios de las Fuerzas Armadas con el resto de los funcionarios, algunas de las razones detrás de su forzosa salida del Gobierno el pasado viernes. Mahuad, de 50 años, que fue sustituido por su vicepresidente, Gustavo Noboa, subrayó que los generales manipularon a los indígenas para derrocarle y después les ignoraron. "Evidentemente fui engañado por los generales. Fue mi principal error", declaró en una reunión con un grupo de corresponsales extranjeros. Antes del golpe de los indígenas y los coroneles, Mahuad admitió haber recibido invitaciones a lanzar un autogolpe y gobernar con todos los poderes, un fujimorazo. "Las rechacé. Yo soy ante todo demócrata". Sostiene además que la desorganización, y el hecho de que los coroneles golpistas no tuvieran mando de tropas, y una antigüedad menor a otros coroneles temerosos de quedar relegados en el escalafón si triunfaban los más jóvenes, explica, en parte, la falta de apoyo recibida desde las guarniciones y el fracaso de la dictadura militar en ciernes.

"¿Quién fue el cerebro de la operación de los coroneles?", se le preguntó. "Si hubiera habido cerebro", ironizó, "no hubiera ocurrido lo que ocurrió, la cantinflada". Mahuad, dijo, aceptó la designación de Noboa para impedir que el triunvirato golpista consolidara una dictadura, pero evita pronunciarse con rotundidad cuando se le pregunta si considera legítima esa presidencia ya que él no ha renunciado, ni abandonado el cargo, artículo Constitucional que le aplicó el Congreso para nombrar a Noboa. "Estoy para ayudar, no para empeorar las cosas", se excusó.

Pregunta.¿Qué pasó en Ecuador?

Respuesta.Evidentemente yo fui engañado por los generales [el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Telmo Sandoval, ratificado por Noboa, y el jefe de la Comandancia del Ejército, Carlos Mendoza]. Yo llamaba y les decía "¿Cómo es posible que se pueda efectuar esa concentración de indígenas?". Y me decían. "Todo está en orden y bajo control. Tienen provisiones para 48 horas y eso se termina". Yo insistía. "¡Actúen!. Eso se sale de las manos".

P.¿Y qué hacían?

R.Simulaban un operativo que era un real fracaso. Hacían acciones como para demostrar, pero conspiraban por debajo. La cúpula del Ejército, no la Fuerza Aérea ni la Marina, mantuvo simultáneamente dos actitudes. Una con el presidente, de cara al país, diciendo que controlaría el movimiento indígena que se estaba fraguando, y otra con el movimiento indígena, al que dieron toda la ayuda necesaria para que pudiera trasladarse a la capital y realizar sus acciones. Los generales mantuvieron permanente contacto con los indígenas.

P.¿Les dieron apoyo?

R.Le dieron todo el apoyo logístico necesario, alimentos, incluso cocinas. Las manera cómo se movilizaron las últimas horas no obedece a un comportamiento indígena. Todo eso era cocinado y dirigido por la cúpula militar.

P.¿Y la toma del Congreso?

R.Utilizaron a los indígenas. Hicieron creer que eran imparables y no eran más de tres o cuatro mil, perfectamente manejables. Las tropas y los mandos encargados de evitar la toma se pusieron al frente para que pasaran al interior del Congreso, le dieron toda la protección y luego se les permitió avanzar hacia el palacio de Gobierno inclusive retirando la barricadas. Este país tiene 12 millones de habitantes y el presidente fue electo [agosto de 1998] con más de dos millones. No podían unos miles de personas cambiar esa situación.

P.Los generales que lo derrocaron han sido ratificados.

R.Creo que quedan unos saldos muy lamentables para el país después del golpe. Primero: el Ejército ecuatoriano está totalmente fracturado. Se rebelaron mandos medios y bajos contra el mando instituido, y hay que preguntarse qué principio de autoridad existe. En la fuerza Aérea y Naval no ocurrió nada. Los indígenas se sienten terriblemente traicionados, se sienten que fueron utilizados para que este grupo que dio el golpe lograra zafarse del presidente constitucional.

P.Considera a Noboa presidente legítimo después de haber sido designado tras un golpe.

R.Jamás renuncie, jamás abandoné el cargo. Noboa asumió y se liquidó así un triunvirato. Fue una salida.

P.¿Por qué lo derrocan los militares si la política de Noboa es la misma que la suya?

R.No hay razón que pueda explicarlo que no sea el hecho de que yo firme la paz con Perú tras más de 200 años de conflicto y se reduce el presupuesto. Soy el primer presidente que no gastaba un centavo en compra de armas para guerras externas, reduje la leva de conscriptos [reclutas] porque no era necesario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de enero de 2000