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Kohl es también sospechoso de blanqueo de dinero y malversación

La dirección federal de la Unión Cristiana Democrática (CDU) se encontraba reunida anoche para debatir cómo afrontar la vorágine de acusaciones sobre la aceptación de donaciones ilegales en los años ochenta y noventa, cuando el partido era dirigido por Helmut Kohl. La fiscalía de Bonn ha recibido ya 10 demandas penales contra el ex canciller y estudia abrir cargos no sólo por malversación de fondos, sino también por fraude e, incluso, blanqueo de dinero, según declaró el fiscal Bernd Koening al diario Bild.

"Cada día, descubrimos algo nuevo", afirmó el citado fiscal en una entrevista con el sensacionalista Bild publicada ayer. "El asunto es espinoso y debemos examinar los documentos de forma minuciosa".Las últimas acusaciones, incluida una supuesta comisión de 7.225 millones de pesetas por parte de la petrolera francesa Elf-Aquitaine a inicios de los noventa, se están reflejando ya en las encuestas electorales. Aunque la secretaria general de la CDU, Angela Merkel, aún el viernes sostenía que la investigación interna aún no ha arrojado nuevos resultados, la presión sobre el partido aumenta con cada nuevo dato sobre la contabilidad paralela.

La ejecutiva democristiana se encontraba reunida anoche en Berlín, oficialmente para preparar un congreso que se celebrará hoy sobre políticas de familia, pero seguramente también para analizar qué postura adoptar ante un escándalo que ya se traduce en las encuestas, donde la popularidad de la CDU en apenas un mes ha caído 12 puntos, hasta el 43%. El gobernante Partido Socialdemócrata Alemán, entretanto, ha ganado 10, hasta el 41%.

La situación se complica también en el frente judicial: la fiscalía de Bonn ha recibido ya 10 demandas penales contra Helmut Kohl y está estudiando abrir cargos por malversación, fraude y blanqueo de dinero. Aunque en principio el principal acusado es el ex canciller -quien ya ha admitido públicamente su responsabilidad por las cuentas paralelas-, la investigación también podría involucrar a algunos de los actuales dirigentes, lo que hace aumentar visiblemente el nerviosismo en la cúpula democristiana, encabezada por Wolfgang Schäuble. En sus últimas comparecencias ante la prensa, el presidente del partido se ha visto envuelto en contradicciones en torno a cuándo se inició la contabilidad paralela y ha dicho públicamente que "él no juraría" no haber estado al tanto de las cuentas secretas durante los largos años en que fue el número dos de Kohl.

Las consecuencias del escándalo podrían potenciarse aún más si resultasen ciertas las acusaciones de un empresario corso, André Guelfi, que en una entrevista con el programa televisivo Focus TV ha sostenido que su compañía, Noblepac, giró 85 millones de marcos (7.225 millones de pesetas) "a un partido alemán" en relación con la compra de Leuna, una refinería y cadena de gasolineras en el este de Alemania, por parte de la petrolera francesa Elf-Aquitaine, en 1992. Tanto Kohl como el entonces presidente francés, François Mitterand, habrían estado al tanto de ello. El ex canciller calificó ayer de "pura invención" esta acusación, rechazada también como "absurdas" por Schäuble.

La adquisición de Leuna asimismo ha atraído el interés de la Comisión Europea, cuyo ex comisario de la Competencia Karel van Miert afirmó en declaraciones a Focus TV que el Gobierno de Kohl, pese a insistentes solicitudes de Bruselas, hizo poco o nada para esclarecer la operación. También la fiscalía de Ginebra (Suiza) se encuentra investigando sobre este mismo caso.

"Es otra pieza del rompecabezas de la verdad", afirmó Friedhelm Julius Beucher, miembro de la comisión de investigación parlamentaria sobre las donaciones ilegales, recién creada. Claro que hay muchas otras: el semanario Der Spiegel, por ejemplo, publica hoy que otros nueve millones de marcos de dudoso origen fueron recibidos entre 1991 y 1996 por la regional democristiana del Estado de Hesse. Identificado como una herencia, el dinero presuntamente provenía del paraíso fiscal Liechtenstein y habría sido obtenido por un amigo y un cuñado de Kohl. Ante la avalancha de acusaciones, en la CDU se escuchan cada vez más voces que piden un claro distanciamiento de Kohl, quien hoy es presidente honorario del partido y parlamentario en el Bundestag.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de diciembre de 1999

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