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CARTAS AL DIRECTOR

Respuesta

En el enésimo de sus artículos dedicados íntegramente a vilipendiar a Izquierda Unida, Antonio Elorza afirma que "para Anguita y Fernández Buey cuanto sucede en Kosovo no merece atención". Eso es faltar a la verdad. En el artículo que él critica, publicado en EL PAÍS el martes 13 de abril, escribí: "Entender el sufrimiento de los exiliados, deportados y refugiados kosovares en estas circunstancias no sólo es cosa de personas bien nacidas: es la A del alfabeto político del fin de siglo. Y ayudar en esa circunstancia trágica es de justicia; es también la conclusión razonable de entender el sufrimiento de los que, en conjunto, están peor en esta guerra". Luego sugiero que convendría encontrar una salida diplomática y atender a los argumentos de Rugova. Hay que ser políticamente estrábico para atribuirme falta de atención.Por lo demás, semanas antes de la fecha citada he firmado, junto a un montón de personas (afiliadas y no afiliadas a Izquierda Unida) un manifiesto que lleva por título Contra los ataques de la OTAN y contra la represión serbia al pueblo de Kosovo, en el que se critica la política de Milosevic y se exige la autodeterminación para Kosovo. Y muchos meses antes de que empezaran los bombardeos de la OTAN sobre Belgrado y otras ciudades di mi apoyo a otro manifiesto en el que se denunciaba la política de Milosevic contra los serbios demócratas. Si de verdad Elorza pretendiera hablar con fundamento sobre lo que se dice y hace en Izquierda Unida estaría al tanto de todo eso y más, puesto que dichos documentos son de dominio público y han circulado en ambientes muy distintos, como se ve por la diversidad de los firmantes. Por lo que hace al -según él- "seguidismo borreguil" de Izquierda Unida respecto del "tándem Otegi-Arzalluz", quiero recordar a Elorza que lo que diferencia hoy a Izquierda Unida de otras organizaciones políticas españolas es sencillamente el reconocimiento de la autodeterminación de los pueblos como un derecho democrático. Como seguramente recordará, el reconocimiento de este derecho estaba ya en el programa del PCE en aquellos años por él añorados. No veo por qué razón el que Anguita concrete ahora el reconocimiento de ese derecho en el caso de Euskadi tiene que entenderse como una involución antidemocrática o como el paso a alguna forma de "comunismo nacional". Vista con los dos ojos, la cosa es mucho más clara: se trata sencillamente de aplicar el tal principio democrático aquí y ahora (no de hablar sobre él para el hipotético caso de que haya entes inteligentes en Marte o en Venus).

De Dostoievski -¿y por qué no del Tólstoi pacifista?- ya hablaremos cuando acabe la guerra. Mientras tanto, parece preferible hacer algo para pararla. Como hace Izquierda Unida.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de abril de 1999