ArchivoEdición impresa

Acceso a suscriptores »

Accede a EL PAÍS y todos sus suplementos en formato PDF enriquecido

domingo, 6 de abril de 1997

Muere el poeta Allen Ginsberg, uno de los últimos supervivientes de la generación 'beat'

El escritor falleció en Nueva York, a los 70 años, rodeado de amigos y familiares

Su última voluntad: que nadie envíe flores a su funeral, sino donaciones al centro budista Jewel Heart (Corazón de Joya) de Ann Arbor (Michigan). El primer verso de Howl (Aullido): "He visto a las mejores gentes de mi generación destruidas por la locura...". Cuatro décadas entre una: y otra cosa. Cuatro décadas remando contra corriente, enarbolando la bandera negra de una vida libertaria y una poesía lúcida, amarga, fuerte. Y al final, en la madrugada neoyorquina de ayer, la muerte. Allen Ginsberg, el último gran superviviente de la última gran generacion literaria norteamericana, los escritores beat, falleció en su casa de Nueva York, de un cáncer de hígado, rodeado de amigos y familiares. Tenía 70 años de edad.

"Una pequeña rebelión de vez en cuando es una buena cosa", escribió en 1787 Thomas Jefferson, el más interesante desde el punto de vista intelectual de los padres fundadores de Estados Unidos. Ginsberg estuvo en la última de las "pequeñas rebeliones" recomendadas por Jefferson para desperezar las energías del coloso norteamericano. Con sus amigos Jack Kerouac, Gregory Corso, Neal Cassady y William Burroughs, lanzó en la segunda mitad de los años cincuenta aquel grito de hastío y revuelta que sería denominado beat y que, amplificándose y masificándose en los años sesenta, alumbraría todo lo demás: el rock, el pop, los hippies, la contracultura, el pacificismo, el amor libre, el uso de drogas para abrir las puertas de la percepción, la reivindicación de las culturas no occidentales...Nacido en Newark (Nueva Jersey) el 3 de junio de 1926, hijo del poeta Louis Ginsberg y su esposa Naomi, vecino de Nueva York durante la mayor parte de su vida, Ginsberg conmocionó al mundo literario norteamericano con la publicación en 1956 de un torrente, de ideas y sentimientos titulado Howl. En aquel entonces, EE UU se había convertido ya en un país tan conservador que la policía de San Francisco y el departamento federal de Aduanas incautaron todos los ejemplares del poema que cayeron en sus manos. Eran los tiempos de la caza de brujas macartista. Lawrence Ferlinghetti el editor de Howl, tuvo que comparecer ante la justicia bajo la acusación de haber publicado "un libro obsceno". Howl, dedicado a Carl Salomon, un paciente que Ginsberg había encontrado durante una breve estancia en una clínica psiquiátrica, hablaba con toda desvergüenza de homosexualidad y revuelta política. Ferlinghetti sería absuelto el año siguiente.

Ginsberg ya no paró. Howl publicado cuando aún tenía 29 años, envío definitivamente a la basura la idea de convertirse en abogado que le había llevado a inscribirse en la Universidad de Columbia. De todos los rincones de EE UU, todos aquellos que compartían su angustia ante una sociedad rica pero injusta, poderosa pero enfermiza, democrática pero violenta, le invitaron a leer en público sus versos a participar en happenings anarquistas y a experimentar con toda clase de drogas.

Kerouac y Burroughs

"Cuando conocí a Kerouac y Burrouglís, tenía entonces 17 años, comprendí que estaba hablando. a través de una calavera, vacía", declararía Ginsberg mas tarde. "No estaba pensando mis propias ideas o diciendo mis propias palabras". Ya nunca le volvería a ocurrir. En las cuatro décadas siguientes, y hastala madrugada de ayer, pensó y dijo lo que quiso.Ginsberg acuñó el término flower power (poder de las flores) para la gran protesta juvenil de los sesenta, defendió militantemente los derechos de los homosexuales y participó en, numerosas, manifestaciones contra la guerra del Vietnam.

Desde Bob Dylan, Yoko Ono y Patti Smith hasta Vaclav Havel, decenas de músicos y escritores en uno y otro lado del Atlántico reconocen su deuda espiritual con el barbudo miope que nunca dejó de ser un beatnik y que terminó por convertirse en el poeta. norteamerícano más popular en su país y en todo el mundo. Una de, sus obras, Kaddish, trata de la muerte de su madre en un hospital psiquiátrico; Ginsberg la escribió en su apartamento de Nueva York completamente intoxicado por una combinación de anfetaminas y morfina. El escritor probó todas las drogas, incluido el LSD en los años sesenta.

El pasado 9 de marzo, Ginsberg formaba parte de los personajes retratados en la portada de The New York Times Magazine con el titular "¡Divertido no nos sentimos viejos!" Y es que no lo era. En 1986 hizo una gira por una Europa oriental todavía bajo el yugo comunista. A comienzos de los noventa seguía siendo normal verle leer poesía en los clubes nocturnos de Manhattan. El pasado año, participó junto con Paul McCdrtney y Philip Glass en la grabación de un programa basado en su Balada para los esqueletos para la cadena televisiva musical MTV.

Ginsberg murió a las 2.30 horas de ayer (9.30 en España), rodeado por sus familiares y algunos amigos en su apartamento del Lower East Side, de Nueva York. Sufría hepatitis crónica desde hacía años, convertida en cirrosis. Hace ocho días le diagnosticaron un cáncer de hígado en fase terminal, noticia que fue hecha pública el pasado jueves. Ginsberg no quiso morir en un hospital. Pasó sus, últimos días en casa hablando con los amigos, escribiendo poemas y practicando la meditación budista. El pasado viernes escribió una docena de poemas cortos. Uno de ellos se titula On fame and death (Sobre la fama y la muerte).

Atención al cliente

Teléfono: 902 20 21 41

Nuestro horario de atención al cliente es de 9 a 14 los días laborables

Formulario de contacto »
EL PAíS Edición impresa

Lo más visto en...

» Top 50

Webs de PRISA

cerrar ventana