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Karl-Otto Apel: "Yo no creo en la utopía"

El filósofo dice que nunca se llegará a una comunidad ideal de comunicación

De Karl-Otto Apel ha dicho Jürgen Habermas que era su maestro y buena parte de la filosofía alemana y mundial ha pasado por sus textos. El proyecto en el que ha venido trabajando desde hace años es la posibilidad, en la que cree, de una ética con valor intersubjetívo, cuya validez sea a la vez presente y futura. Hay quien ha dicho que eso es una utopía. Él lo niega diciendo: "Yo no creo en la utopía". Actualmente trabaja en un proyecto de filosofía teorética que incluya una hermenéutica [interpretación] trascendental y una pragmática trascendental del lenguaje, en la tradición, de la que sólo en parte se reclama, de la teoría crítica de la Escuela de Francfort.

La próxima primavera, Karl-Otto Apel cumplirá 68 años, lo que supondrá, reglamentariamente, su jubilación como catedrático en la universidad de Francfort (República Federal de Alemania). Llegó allí en 1972, tras una breve estancia en las universidades de Saarbrücken, Maguncia y Kiel. Antes, fue soldado destinado al frente ruso y estudiante de filosofía en la universidad de Bonn, en la que se doctoró con una tesis sobre Heidegger. En España han sido traducidas dos de sus obras -La transformación de la filosofía (Taurus, dos volúmenes) y Escritos éticos (Alfa)- y una compilación de textos sobre ética y política está en proceso de preparación. Apel pronunció ayer una conferencia en Barcelona, dentro del ciclo dedicado a la Europa de final de siglo organizado por la fundación Acta.Aunque sucedió a Teodor W. Adorno al frente de la cátedra de Francfort, Apel nunca llegó a conocerlo personalmente; "mi conexión con él", explica, "se produce a través de Habermas". No se considera un continuador de Adorno, pero sí de la teoría crítica, si bien su trabajo dedica menor atención a la idea de una ciencia unificada y más a la ética. Su proyecto es "una base normativa que haga posible la ética", una "fundamentación práctica de la ética".

Trascendental

Desde esta perspectiva, dos términos adquieren especial relevancia: "trascendental" y "fundamentación"'. "Mi programa", afirma, "durante 10 años ha consistido en intentar una transformación de la filosofía trascendental. Una reforma de la filosofía kantiana y neokantiana basada en el yo, en la conciencia trascendental del sujeto". Frente a ese yo aislado de Descartes, Kant o Husserl, Apel propone "otra conciencia, trascendental, el sujeto como la base de la comunidad de comunicación, anticípando la comunidad de comunicación ideal". La idea de anticipación es esencial, ya que debe trabajar sobre la tensión dialéctica entre una sociedad que "está" y una sociedad "que se anticipa, global, irrestricta".La palabra fundanientación tiene en Apel un sentido diferente del que ha prevalecido en la filosofía clásica racionalista no se trata de derivar unas proposiciones de otras, sino de "preguntarse, de reflexicinar" de forma que se aflore la exigencia de un valor, una verdad, una ética. Una ética que debe buscar su validez intersubjetiva a partir de un hecho, para él incontrovertible: "No estamos solos". A partir de ahí, la palabra clave es "discutir". "No puedo seguir adelante sin una ética", asegura, "ya que mi yo no está aislado. No sólo está mi yo, sino también un tú, él, ella. La ética presupone la comunidad. No puedo entender que alguien se piense solo en el mundo, únicamente puedo pensarme como miembro de una comunidad".

A partir de aquí, viene la segunda parte: "Aparece un problema terrible. No vivimos en un mundo en el que los problemas puedan ser resultos por el diálogo. En general, la solución se produce a través de la violencia o la negociación, que supone siempre una amenaza, directa o implícita". Apel propone, frente a esta situación, el diálogo y "el consenso", pero el consenso universal no es posible, ya que algunas soluciones implican a generaciones futuras que ni siquiera están presentes. El recurso es una solución weberiana: "calcular los efectos probables".

Alguien ha visto en estas recomendaciones, "regulativas" de Apel la formación de un nuevo imperativo categórico, ligeramente distinto al de Kant, que rezaría: "Actúa siempre como si tú fueras núembro de una comunidad ideal de comunicación". Apel niega ser el autor de semejante proposición que reconúenda un comportamiento que califica de "irresponsable". En su lugar propone, especialmente en su última obra, Diskurs und veranwortung, una "ética intermedía" que solvente el hecho de que, por ejemplo, en una comunidad ideal estuviera prohibida la mentira con la necesidad de mentir al miembro de las SS que pregunta si un perseguido se halla escondido en el sótano de la casa. "Se trata de una ética regulativa, no empírica. Debemos contribuir a mejorar la situación de la humanidad, con el objetivo de llegar a una comunidad ideal de comunicación a la que sabemos que nunca llegaremos". Y esto no supone proponer la utopía porque, afirma: "No creo en la utopía".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de septiembre de 1989