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Entrevista:

Pilar Miró: "No me gustan los políticos"

"Lo que más me duele es el coste personal que me ha supuesto", afirma la ex directora general de RTVE

Pilar Miró, de 48 años, asegura que todos la dejaron sola cuando ella misma impulsó el escándalo, que considera infundado. La ex directora general de RTVE reconoció ante el Congreso que había comprado ropa para sus actos oficiales utilizando dinero público, Pilar Miró, que cobra 477.000 pesetas netas cada mes en 14 pagas al año, ha devuelto a la empresa los cuatro millones que había tomado para tal fin. Los últimos acontecimientos y su cese en el cargo le han dejado un regusto amargo: "No me gustan los políticos".

Pregunta. ¿Qué calificación se concede a sí misma en su gestión?Respuesta. Notable, un notable alto. Yo creo que ha habido una etapa de mucha cautela en la toma de decisiones motivada por una permanente situación a la defensiva por nuestra parte respecto a los órganos políticos que se supone que tienen, que deben colaborar con el director general del Ente. En mi caso, no sólo no ha colaborado, sino que me han puesto frente a las cuerdas incesantemente.

P. ¿A qué órganos políticos se refiere?

R. Me refiero al Consejo de Administración de RTVE y al Grupo Parlamentario Socialista. Todo se ha hecho, por ello, demasiado trabajoso, mucho más de lo que debiera haber ocurrido teniendo en cuenta que el actual equipo conocía la casa y tenía muy claro lo que tenía que hacer.

P. ¿Después de todo lo ocurrido, ¿qué experiencia ha extraído?

R. Que no me gustan los políticos.

P. Pero usted es militante de un partido político y es de suponer que ha tenido actividad en este terreno.

R. Es verdad. La he tenido y la asumo, pero la experiencia me da un retrato robot del 90% de los políticos en activo bastante lamentable.

P. Critica usted ahora con dureza a la clase política española y particularmente a su partido, ¿piensa seguir militando en él?

R. Me reservo la respuesta.

P. ¿Eso quiere decir que al menos se ha planteado la posibilidad de abandonar el PSOE?

R. No sólo me lo he planteado, sino que tengo muy claro lo que voy a hacer.

P. ¿Se puede saber cuál será el siguiente paso a este respecto?

R. Voy a enviar una carta a Txiqui Benegas, como portavoz que ha sido del partido durante el conflicto, que llevo ya algún tiempo deseando escribir. Quiero decirle algunas cosas.

P. ¿Qué valoración hace de cómo ha terminado todo el conflicto alrededor de su persona?

R. Para mí es inimaginable. Jamás hubiera pensado que todo esto pudiera haber ocurrido. Hace seis meses me lo cuentan y hubiera dicho que era ciencia-ficción. Aún hoy así me lo parece.

P. Pasado el tiempo, ¿sigue usted manteniendo que en la cuestión de los gastos de vestuarios usted obró bien, que no se equivocó?

R. Yo me equivoqué, pero supongo que volvería a hacerlo igual. Posiblemente, no todo. Sería un disparate por mi parte que volviera a cometer los mismos errores. Sigo pensando que es absurdo que alguien pueda creer que yo haya tenido una intención de cometer un delito económico por la cantidad del vestuario cuando hemos manejado un presupuesto que para 1989, supera los 180.000 millones de pesetas. Lo único real que ocurrió fue una falta de acuerdo en la interpretación de una partida presupuestaria entre Hacienda y yo. Otra cuestión distinta es que yo hubiera ocultado aquellos hechos. Todo ha sido una baza política que, a la vista de los resultados, ha estado muy bien utilizada en mi contra.

Economía y amistad

P. Hay críticas que hablan de serias irregularidades económicas en su gestión.

R. La gestión está ahí. Las cifras y las auditorías, también. Nadie puede utilizar ese argumento, salvo que se quiera aprovechar con oportunismo político. La gestión está bien clara y económicamente es la mejor y más clara que se ha hecho en toda la historia de RTVE. Si alguien quiere enriquecerse en RTVE puede hacerlo, y otros lo han hecho en etapas anteriores, pero no ha sido éste mi caso.

P. El otro argumento utilizado en su contra es el del abuso del amiguismo. Incluso esta crítica ha salido de boca de un ministro del Gobierno.

R. A ese respecto, también ha sido la gestión más objetiva que jamás se haya hecho, incluida la información. Es muy difícil que la gente que trabaja en RTVE yo no la conozca, porque he pasado muchos años de mi vida aquí, pero eso no) quiere decir que estén donde están porque los conozca. Acusarme de amiguismo es una estupidez.

P. ¿Qué imagen cree que tiene ahora la sociedad española de usted?

R. Todo esto me ha hecho un daño personal muy fuerte. Se ha creado mucha tensión y se me ha descalificado excesivamente. No me he podido defender y habrá gente que, aunque no crea todo lo que se ha dicho de mí, podrá llegar a pensar que si tanto se habla del asunto es que algo habrá de verdad. De todo esto lo que más me duele es el coste personal que me ha supuesto. Siempre se me ha respetado en mi carrera profesional y yo ahora tengo mis dudas de que la gente de la calle tenga un buen concepto de mí, y eso, claro que duele, y más cuando es injusto. Cuando me cruzo con gente por la calle hay veces que tengo la sensación de que deben pensar que yo les he engañado y eso no es cierto.

P. ¿Qué le ha dicho su hijo durante todo este período?

R. Apenas tiene siete años, pero, pese a ello, creo que ha sabido entender todo lo que le he explicado. Incluso me hizo una pregunta de las más lúcidas que me han formulado en estos meses. Me dijo: Mamá, ¿si no quieren pagarte la ropa para que vayas a esas fiestas, para qué te invitan?

P. Además, le quedan a usted causas judiciales pendientes.

R. Lo malo no es eso, sino lo lentas que van. Ingenuamente, yo esperaba que una sentencia rápida me permitiría reivindicar mi buen nombre, pero también en eso me he equivocado.

P. ¿A qué se ha debido la tardanza en que se produjera su relevo?

R. Yo creo que no es fácil cambiar al director general. Supone paralizar muchas cosas. Para el nombramiento hay siempre muchas peleas internas y yo creo que en este momento el Gobierno lo que más desea es evitar precisamente conflictos internos.

P. ¿Qué va hacer a partir de mañana?

R. Lo primero poner mi destino en manos del nuevo director de Televisión Española. Pienso pedir mi reincorporación a TVE como realizadora de plantilla que soy y espero que los nuevos directivos tengan a bien contar conmigo.

P. Personalmente, ¿qué espera del futuro inmediato?

R. Me conformaría con que me dejaran sola. Preferiría que alguna gente dejara de preocuparse por mí, que no me quisieran tanto. Estoy harta de la doble moral de algunos políticos profesionales. Para mí ha sido repugnante observar comportamientos como el de un portavoz de la oposición, caracterizado por la agresividad de sus intervenciones en mi contra, que a la puerta de una sesión de control parlamentario me mostró su total solidadridad y apoyo y me invitó a comer con el director de¡ banco al que le llevaba la campaña de relaciones públicas.

La sombra de Calviño

J. M. C El 20 de octubre de 1986, Pilar Miró tomó posesión de su cargo de directora general de Radiotelevisión Española. En contra de lo que marca el protocolo habitual en este tipo de actos, el director general saliente, José María Calviño, no asistió. El hecho no era más que la constatación de algo que ya se suponía, la pugna entre Pilar Miró y los componentes del equipo que había gobernado RTVE los cuatro años anteriores, vinculado al entorno político del vicepresidente, Alfonso Guerra.

P. Su antecesesor en el puesto, José María Calviño, no asistió a su toma de posesión. ¿Tiene usted pensado asistir a la de Luis Solana?

R. Sí.

P. Usted tuvo con su antecesesor un proceso de transición bastante tenso. ¿Piensa que puede repetirse ahora?

R. Con Calviño el proceso de transición fue muy bueno. Ése fue el problema. Yo tuve con él dos entrevistas y lo malo es que me creí lo que dijo. Luego me di cuenta de que había sido muy ingenua. Su actitud cambió de repente, sin que yo sepa aún por qué, y ya el hecho de que no asistiera a mi toma de posesión fue muy violento.

P. Luis Solana ha afirmado que piensa hablar con todos los directores generales de la época democrática.

R. Los dos hermanos Solana son conciliadores, educados en el colegio El Pilar. Yo creo que es bueno que reciba todo tipo de información y que luego decida. Lo que veo es que es difícilmente compaginable el tipo de información que yo pueda darle con la que le pueda ofrecer mi antecesor, ya que somos totalmente opuestos y nuestra gestión también lo ha sido.

P. ¿Si invita a José María Calviño a la toma de posesión usted asistiría?

R. No me consta que vaya a ser invitado.

P. ¿Y si así ocurriera?

R. Desde luego, si me entero antes no voy.

P. El vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, tampoco asistió a su toma de posesión. ¿Si él va a la de Solana, irá usted?

R. Sí. Me parece normal que vaya.

P. ¿Le ha comentado, a Luis Solana algo que usted hubiera agradecido que le hubieran explicado antes de ocupar el cargo?

R. Sí, algo muy importante que mi antecesor no me dijo: la verdad.

P. De la experiencia en el cargo desde su llegada a la dirección general de RTVE, ¿ha sacado algún aprendizaje concreto para su futuro?

R. Sí. Nunca más tardaré tres meses en cambiar a la jefa de secretaría si alguna vez vuelvo a ocupar un puesto de responsabilidad.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de enero de 1989

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