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domingo, 21 de octubre de 1984
CARTAS AL DIRECTOR

Azaña y Rivas Cherif

Me ha sorprendido leer en EL PAÍS del 3 de octubre el artículo del señor Javier Tusell El segundo descubrimiento del archivo de Azaña, sorpresa causada no por el tema, que quisiera ser, una vez más, sensacionalista, sino por los muchos errores en que incurre su autor, del tipo que uno no se espera proviniendo de un historiador profesional. Estos errores son:

1. El descubrimiento de los papeles de Azaña y de Cipriano de Rivas Cherif, mi padre, no fue, como dice el señor Tusell, el año pasado, sino, como todo el mundo sabe, el 26 de enero del año en curso.

2. De los papeles de Azaña y C. de Rivas Cherif dice que "la Gestapo los incautó para luego entregárselos al Gobierno español".

Está ampliamente documentado por el mismo Rivas Cherif y otros (véase EL PAÍS del 1 de marzo) que fueron agentes de la policía española quienes entraron directamente en la casa que habitábamos la familia Rivas Cherif y el matrimonio Azaña; los acompañaba, eso sí, un nutrido grupo de la policía militar alemana (Gestapo), pero los papeles se los llevaron estos mismos agentes españoles en el camión con toldo que condujo a mi padre a Madrid.

Esto se hizo, como consta en documentos oficiales, por orden de la Embajada de España en París, de la que era titular don Félix de Lequerica, y con pleno conocimiento del director general de Seguridad y del ministro de la Gobernación de entonces.

De modo que la causa del secuestro de Rivas Cherif y de sus papeles, y los del señor Azaña, no fue la Gestapo, como parece indicar el señor Tusell (la Gestapo, por lo demás, nos trató relativamente bien), sino las autoridades españolas mismas las que sustrajeron los papeles y las mismas que decretaron el arresto domiciliario de las mujeres que quedaban en la casa (mi madre y mi tía), después de haberse llevado a la cárcel española a los hombres (mi padre, el cocinero y el chófer); añado que a esta intervención, efectuada el 10 de julio de 1940, siguieron varios registros acreditables al celo del cónsul de España en Burdeos, que los hizo personalmente.

En resumen, la Gestapo intervino, pero sólo como instrumento al servicio de una acción decretada, encauzada y cumplida por los españoles.

3. (Mínimo.) Cherif se escribe con una sola f

4. Dice que un "diplomático franquista" sustrajo los diarios de Azaña a Rivas Cherif. No.

La persona en cuestión era nada menos que el vicecónsul en funciones del Consulado General de la República Española en Ginebra, diplomático de carrera al servicio, pues, de la República, quien sólo bastantes meses después de estallar la guerra civil se pasó al lado franquista, huyendo de Ginebra con los hoy famosos cuadernos y con documentos oficiales a los que por su cargo tenía acceso.

5. El señor Tusell aventura que la carta de Azaña vista por él, fechada el 29 de mayo de 1940 y dirigida a don José Giral, pudiera ser "el último texto escrito o dictado" por Azaña.

Existe un testimonio de primera

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Azaña y Rivas Cherif

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