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Vargas Llosa defiende su informe sobre el asesinato de ocho periodistas en Ayacucho

El escritor peruano Mario Vargas Llosa, presidente de la comisión independiente que investigó los asesinatos de ocho periodistas en Ayacucho, cree que las fotografías recientemente descubiertas confirman las conclusiones de la encuesta en el sentido de que los reporteros fueron asesinados por campesinos, sin que participaran en el crimen fuerzas del orden.

Poco antes de ser asesinado, el reportero gráfico Willy Retto, de El Observador de Lima, tomó una secuencia fotográfica en la que se ve a los periodistas rodeados por un grupo de campesinos de Uchuraccay que parecen estar interrogándoles. La cámara de Retto fue encontrada hace unos días por una patrulla del Ejército, después de que la comisión investigadora designada por el presidente Belaúnde Terry hubiera hecho público su informe sobre la matanza (ver EL PAIS del pasado domingo).En este documento, los investigadores independientes suponían que el ataque de los campesinos se produjo de forma inesperada, al confundirles con guerrilleros maoístas de Sendero Luminoso. La comisión no descartaba, sin embargo, la posibilidad de que se hubiera entablado un diálogo entre comuneros y periodistas, pero lo consideraba menos probable, ya que tres de los repporteros asesinados hablaban quechua y hubieran podido explicar su condición a los airados pobladores de Uchuraccay.

Hubo diálogo

Vargas Llosa, que se encuentra actualmente en Londres, manifestó ayer a EL PAIS, en una conversación telefónica, que aunque todavía no ha visto las fotos se las han descrito minuciosamente y que, en su opinión, confirman las conclusiones del informe de que la matanza fue obra de los campesinos, que aparecen con gestos airados en las fotos, y sin que se vean en ellas a miembros de la Guardia Civil peruana o del Ejército."El testimonio gráfico muestra, que hubo un diálogo previo entre periodistas y campesinos. Nosotros dudábamos sobre este aspecto. Se confirma así que la matanza fue aún más espantosa de lo que imaginamos. Pero sigo creyendo que les asesinaron porque pensaban que eran terroristas y no porque fueran reporteros", afirma el autor de La ciudad y los perros.

Según Vargas Llosa, la comisión investigadora hizo todo lo posible con los materiales de trabajo que tuvo a su disposición. La cámara de Retto fue escondida por los campesinos de forma bastante ingenua, ya que ni siquiera se les ocurrió velar los carretes, opina el escritor, quien descarta la posibilidad de que las fotos hayan sido retenidas por algún servicio de inteligencia. "Si hubiera sido así, las fotografías no habrían aparecido nunca", asegura.

En cuanto a la denuncia que, según un cable de la agencia Efe, piensa presentar contra la comisión investigadora el abogado César Lozano, acusándola de "delito contra la fe pública y encubrimiento", Mario Vargas Llosa se limita a comentar que en estos casos siempre surgen todo tipo de comportamientos sensacionalistas y de personas que quieren aprovecharse políticamente de las circunstancias.

Insiste el escritor en que el informe de la comisión es correcto y que lo único que confirman las fotografías de Willy Retto es que hubo un diálogo previo a la matanza. "Quizá no creyeron que eran periodistas, o no acabaroiri de entender qué era eso. Hay que tener en cuenta el primitivismo de estas gentes y el ambiente de violencia y de gran tensión en que viven desde hace años. Además, en alguna foto se ve al guía, Juan Argumedo, quien, según nuestros datos, estaba considerado como simpatizante de los senderistas, y tal vez su presencia contribuyó esencialmente al equívoco".

Mario Vargas Llosa recuerda que en el informe de la comisión se criticaban los abusos cornetidos por las fuerzas del orden y esencialmente los sinchis (unidades antiterroristas de la Guardia Civil) en la represión de la guerrilla andina. "Después de 12 años de dictadura, el entrenamiento democrático de nuestra sociedad es muy débil y el Ejército y la policía no son precisamente un modelo dle instituciones democráticas", dice el escritor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de mayo de 1983

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