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miércoles, 12 de mayo de 1982
REPORTAJE

Navegantes españoles descubrieron el archipiélago en 1521

  • El paso de Francia, España, Inglaterra y Argentina por las islas

La primera carta geográfica de las Malvinas fue obra de un español, lo que confirma a las claras el descubrimiento. La primera ocupación efectiva en territorios res nullius fue de Francia, que las traspasó a España reconociendo su soberanía. Al descubrirse el nuevo mundo, los tratados internacionales exigen "la doctrina que señala como indispensable la ocupación efectiva a nombre de un Estado". O sea, que no bastaba el mero descubrimiento que arguyen los ingleses. Argentina es sucesora, por emancipación, de todos los derechos de España (refrendados por los tratados de Utrecht y Tordesillas). Inglaterra las toma por la fuerza en 1833, instalándose en Puerto Soledad, donde nunca había estado antes.

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Hay innumerables versiones sobre el descubrimiento y posesión original de las islas Malvinas. La interminable polémica comienza in el siglo XVIII con los viajes de John Byron y Louis-Antoine de Bougainville. El primero, inglés, pretendió ser el descubridor de varias islas en los mares australes en 1764, y el segundo fue quien colonizó realmente el archipiélago aún hoy en disputa.John Byron, abuelo del conocido poeta lord Byron, se instaló en el islote Saunders de la Malvina occidental y proclamó en 1766 los derechos de Inglaterra a todo el territorio (12.000 Km. cuadrados).

Los documentos y mapas históricos niegan que John Byron fuese el descubridor del archipiélago. El geógrafo francés Marcel Destombes, en el Congreso Internacional de Geografía de Amsterdam, en 1938, termina con las dudas al mostrar, para asombro de muchos, la carta marina que señala la existencia de las Malvinas cerca de los 53,5º de latitud sur. La misma fue suministrada por el piloto de la nave española San Antonio Esteban Gomes con ocasión de sus declaraciones en España en junio de 1521, y fue trazada por Reinel, en Sevilla, con datos de aquél y de Andrés de San Martín, astrónomo de la flota.

Se le conoce como el mapa de Reinel y prueba fehacientemente que los españoles fueron los auténticos descubridores de las islas. En 1529, Diego de Ribero edita una segunda carta marina de las islas, descubiertas por él en 1525, y que se conserva en la Landesbibliothec, de Weimar. Y en el famoso Yslario de Santa Cruz de 1541 aparecen las Malvinas con la leyenda: Islas de Sansón.

Dice el autor que Magallanes y su escuadra "haviendo allegado y descubierto unas yslas que están al Oriente del puerto de Sanct Julián por diez y ocho leguas que pusieron de nombre Yslas de Sansón y Patos...". El manuscrito original se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid. Sucesivamente, las islas fueron redescubiertas por Esteban Gomes en 1521, Loayzia en 1526, Alcazaba en 1534 y Camargo en 1539. El holandés Sebald de Weert trazó sus coordenadas en 1600, La Enciclopedia Británica adjudica el descubrimiento a John Davis en 1592.

La etapa francesa

Los derechos de España en razón del descubrimiento son incontrovertibles y, según los principios del tratadista Vatte, aceptados desde 1758 y signados por todos los países, Inglaterra incluida. "Cuando un navegante que viaja en nombre de su soberano encuentra tierra o islas vacantes (res nullius) y toma posesión de ellas, adquiere título bastante, siempre que no demore la ocupación efectiva...".

El caballero francés Louis-Antoine de Bougainville (diplomático, militar, marino, matemático, escritor y político) partió de Saint Malo el 8 de septiembre de 1763 y llegó a las islas el 2 de febrero de 1764, estableciéndose en el punto que luego se llamó Puerto Soledad. Allí estuvieron los bretones tres años, a las que bautizaron como "Iles des Malouins". Por traducción incorrecta luego se llamarían en castellano Malvinas.

John Byron, que llegó a la Saunders en 1765, supo de la existencia de los franceses. Enterada España del establecimiento francés, reclamó a la corte de París y, dado los acuefdos entre los Borbones, se llegó a un rápido arreglo, reconociéndose los derechos de España.

"Cuando entregué el establecimiento a los españoles, todos los gastos, especialmente algunos que habían sido hechos hasta el 1 de abril de 1767, ascendían a 603.000 libras. Al reconocer Francia el derecho de nuestros vecinos, el Rey de España, por un principio de derecho público mundial, no debía ningún reembolso de estos gastos. Sin embargo, al adquirir los navíos, bateles, mercancías, armas y demás, este monarca, tan justo como generoso, ha querido reembolsamos de nuestros adelantos y la suma supradicha nos ha sido entregada por sus tesoreros, parte en París y parte en Buenos Aires...", escribe Boungainville en su libro Viaje alrededor del mundo, publicado en 1771. Felipe y Ruiz Puente fue el primer gobernador español de las Malvinas y dependía del Gobierno instalado en Buenos Aires.

Expulsión de los ingleses

Los ingleses se establecieron frente a la Malvina occidental, en el islote ya señalado, en un puerto que llamaron Egmont, el 8 de enero de 1766, pero no en acto solemne y formal comunicado a las demás naciones, sino en secreto. El rumor de dicha ocupación llegó a Madrid, y para deshacer el misterio el Rey de España mandó una flotilla al sur del continente a investigar de qué tierras se trataba. Cuando descubren a los ingleses en Puerto Egmont, en 1770, el gobernador de Buenos Aires, Francisco Bucarelli hizo zarpar de Montevideo cinco fragatas con 1.500 hombres, al mando del capitán Juan Ignacio Madariaga, para desalojarlos, cosa que exactamente sucedió el 10 de junio de 1770.

Los ingleses, luego de riguroso inventario de bienes, se retiraron, pero el hecho provocó una clamorosa protesta en el Parlamento inglés. Los británicos exigen inmediatas reparaciones al rey Carlos III. El incidente coloca a ambos países al borde de la guerra. Finalmente, después de laboriosas gestiones diplomáticas, en las que tuvo preponderante actuación el príncipe de Masserano, embajador español en Londres, el 22 de enero de 1771 se firma el tratado por el cual España restituye Puerto Egmont a los ingleses.

Pero en una cláusula secreta, que según varios historiadores está claramente probada, Inglaterra se comprometía a retirarse de allí, cosa que efectivamente hizo en marzo de 1774, cuatro años después de la firma del tratado -esta transacción de España es la que más ha dificultado la revalidación posterior de los derechos de Argentina sobre la soberanía de las Malvinas-. Inglaterra se aferra a esa restitución (sólo la de Puerto Egmont, puesto que España siguió gobernando allí y en el resto de las islas), como uno de sus presuntos títulos.

Argentina hereda las Malvinas

Al declararse la independencia, Argentina quedó organizada territorialmente, comprendiendo lo que constituyó el virreinato, excepto las segregaciones conocidas, es decir, sobre el principio del uti possidetis, consagrado universalmente. Las Malvinas integraban política y geográficamente ese territorio, y en 1810 el Gobierno de Buenos Aires desterraba a deter minados individuos a la Patagonia y a las Malvinas.

En 1820, las autoridades del nuevo país, reafirmando sus derechos sobre las islas, destacan hacia allá a la fragata Heroína, al mando del coronel de Marina David Jewet, natunal de Estados Unidos, para impedir la pesca indebida de numerosas embarcaciones extranjeras. Llega a destino el 27 de octubre de 1820 y procede a tomar solemne posesión de las islas. Se iza el pabellón celeste y blanco, se disparan veintiún cañonazos y una multitud de barcos asiste a la ceremonia.

Entre los ingleses están el Indian, Jane, Hetty, George, Elisa, Sprightly, y el famoso capitán Weddell, que estaba al frente de su bergantín, fue testigo relator ante su Gobierno. El primer gobernador argentino fue Pablo Areguatí, y ese mismo año de 1823 fue reemplazado por Luis Vernet -nacido en Hamburgo, ciudadano norteamericano y luego argentino.

En 1826, Vernet, consigue establecer la nueva colonia y desarrolla una gran labor de fomento de la ganadería y la pesca. En septiembre de 1832, después de un gravísimo incidente de piratería con tres buques norteamericanos, el Gobierno argentino designa comandante civil y militar interino de las islas Malvinas y adyacentes al sargento mayor Esteban Mestivier.

A la vez se dan instrucciones al comandante de la Sarandí que lo transporta, José María Pinedo, para que deje en su puesto a Mestivier y recorra las distintas islas avisando a los barcos extranjeros de las trasgresiones que están cometiendo. Realizado su periplo isleño, Pinedo regresa a Puerto Soledad y descubre que ha estallado un grave motín a consecuencia del cual han muerto varios hombres, entre ellos el gobernador Mestivier.

Dos días más tarde, el 2 de enero de 1833, la fragata inglesa Clio penetra en Puerto Luis. Su capitán, John James Onslow, intima al desorientado y vencido Pinedo para que arríe la bandera argentina e izar en su lugar la inglesa. La diferencia de efectivos y el escaso temple de Pinedo -juzgado luego en consejo de guerra en Argentina- se aúnan para un final que aún hoy sangra a todo el pueblo argentino.

El 4 de enero, la Sarandí pone proa a Buenos Aires con la bandera celeste y blanca amortajada. Un grupo de ocho gauchos, encabezados por el entrerriano Antonio Rivero, colonizadores de las islas, se mantuvier on combatiendo bravamente del 26 de agosto de 1833 al 10 de enero de 1834, escondiéndose por las noches para no ser descubiertos, contra los ingleses. Finalmente fueron reducidos y embarcados rumbo a Gran Bretaña.

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