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El pueblo de Quebec rechazó mayoritariamente, en referéndum, su "soberanía asociada" con Canadá

ENVIADO ESPECIAL, «Todos hemos resultado perdedores con esta experiencia traumatizante», declaró el primer ministro de Canadá, el liberal Pierre Elliot Trudeau, comentando el resultado del referéndum de la provincia de Quebec. La consulta popular concluyó con un voto mayoritario de rechazo (59,5% del proyecto planteado por el Gobierno regional de tono regionalista francófono, que sólo recibió el apoyo del 40,5% de votos, en su fallido intento de abrir negociaciones con el Gobierno federal, con vistas a la creación de una «soberanía asociada», embrión para una futura independencia, entre Quebec y el resto de Canadá.

«La pelota está ahora en el campo de los federalistas», comentó, con amargura, René Levesque, fundador del Partido de Quebec e inspirador de las tesis de la independencia de Quebec. La reacción popular entre sus partidarios, sobre todo entre los jóvenes, podría conducir a situaciones de violencia política, prácticamente desconocida en Quebec, excepto en el caso del asesinato de un ministro, en 1970, por parte del denominado Frente de Liberación de Quebec.Claude Ryan, líder del partido liberal, actualmente en la oposición a nivel regional, recordó que nada mejor que un Gobierno liberal en Quebec para negociar la reforma constitucional con el Gobiérno federal liberal de Ottawa, que dirige Trudeau. Pidió elecciones regionales anticipadas en Quebec, probablemente para el otoño, con la esperanza de derrotar al partido de René Levesque.

La jornada del referéndum transcurrió sin incidentes importantes, sin venta ni consumo de alcohol durante las horas de voto, y con una primera participación en la consulta popular de las personas encarceladas. El día concluyó con una manifestación, casi simbólica, de los jóvenes defensores del «sí» en pro de un Quebec francófono independiente. Un millar de personas andaron unos quince kilómetros desde el centro Paul Sauvi, donde había esperado una victoria que no llegó, hasta el barno anglófono, de la parte este de la ciudad de Montreal. A su paso rompieron varlas banderas nacionales de Canadá y algunos escaparates de sociedades canadienses de origen anglófono establecidas en Montreal. Con ambiente latino, banderas azules con la flor de lis blanca, símbolo de Quebec, los manifestantes francófonos acabaron de madrugada en su feudo de la Rue Saint Denis, analizando o calmando su decepción en torno a unas botellas de cerveza.

«La solución no es la violencia. De surgir ésta, sólo será un movimiento marginal. El proceso continúa y el futuro nos dará la razón», comentó Jean Leduc, estudiante de dieciocho años. El futuro quizá, pero el martes el «sí» ganó sólo en diecisiete distritos electorales, mientras 93 votaron mayoritariamente por el «no», en todo el territorio de Quebec, casi tan extenso como media Europa. Incluso entre los francófonos (80% de la población de Quebec) también triunfó el «no» (52% contra 48%). «Las personas mayores han tenido miedo. El futuro de Quebec es sólo una cuestión de generaciones», era una opinión generalizada en los bares de la Rue Saint Denis.

Por su parte, el voto de la minoría anglófona de Quebec, que representa alrededor del 20% de la población entre personas de origen sajón, griego, italiano y judío, no ofreció ninguna sorpresa. Todo fue a favor de continuar con un Quebec como una más de las diez provincias que integran el territorio de Canadá, el segundo país más extenso después de la Unión Soviética.

El píimer ministro de Canadá, Trudeau, tuvo una participación activa y fundamental en un referéndum planteado a nivel regional. Levesque denunció la «injerencia escandalosa» del Gobierno federal, sobre todo con una propaganda masiva destinada a favorecer las tesis unionistas. «No olvidamos las promesas de reforma constitucional. Siempre desde el federalismo basado en el Estado-nación, como mejor método posible para solucionar los problemas políticos mundiales. El federalismo es la vía del futuro en nuestro mundo inquieto, porque es el único sistema capaz de resolver eficazmente la necesidad de intimidad cultural de los grupos y las personas, gracias a la aportación común que impone».

Conferencia constitucional

Parece evidente que sólo un federalismo renovado, con mayores concesiones a las regiones de Canadá, podrá atenuar la decepción de los quebequeses partidarios del «sí» a un Quebec desvinculado casi totalmente del resto de Canadá. Se anuncia la convocatoria de una «conferencia constitucional», probablemente para este verano, en Ottawa, sede del Gobierno federal de Canadá. De sus resultados dependerá el futuro de Canadá y la eliminación del recuerdo del «trauma», como dijo Trudeau, producido por el referéndum de Quebec. Si fracasa, sólo alargara el problema, radicalizando posiciones entre los nacionalistas de Quebec.

Los medios económicos de Canadá han reaccionado favorablemente. Vuelve una perspectiva de estabilidad que facilitará las inversiones en Quebec. El dólar canadiense y los valores bursátiles experimentaron una subida, una vez conocidos los resultados del referéndum.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de mayo de 1980

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