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martes, 11 de octubre de 1977

Amnesty Internacional, premio Nobel de la Paz 1977

  • Desde 1961 defiende en todo el mundo los derechos humanos
El Premio Nobel de la Paz correspondiente a 1977 no ha recaído sobre una simple persona sino sobre una organización en la que colaboran aproximadamente 100.000 personas. Amnesty International (Aministía Internacional), ente que lleva dieciséis años luchando a favor de aquellos ciudadanos del mundo que padecen persecución por la justicia por el mero motivo de pensar de diferente modo que el sistema vigente en su país, es el destinatario de los doce millones de pesetas de que consta la más alta distinción mundial a la lucha por la paz. De Amnesty International afirmaron funcionarios de Gobiernos como el de Uruguay, Indonesia, Uganda y Suráfrica que era una organización al servicio del comunismo, mientras Byelorusia, uno de los medios del Partido Comunista soviético, tachaba a esta organizacion mundial de anticomunista. Este era el reconocimiento a la objetividad de una lucha, la de los derechos humanos, que no tiene más fronteras que las que cada Gobierno quiera imponer. Juan Cruz entrevistó en Londres a los promotores, que siempre mostraron su preocupación por una España, la España de Franco, que tampoco vio jamás con buenos ojos a Amnesty International.

Amnistía Internacional ganó ayer el Premio Nobel de la Paz, quince años después de su fundación. Las Mujeres de la Paz del Ulster obtuvieron también el suyo, con efecto retroactivo, correspondiente a 1976. Este segundo organismo pacificador comenzó a funcionar hace poco más de un año. El reconocimiento del Nobel le ayudará a seguir su tarea en la provincia británica. El número de sus miembros ha disminuido en los últimos meses y su reciente asamblea, celebrada hace dos días, sólo contó con doscientos delegados.La primera reacción de Amnistíá al conocer la noticia de que le había correspondido el premio, fue la de recordar que 1977 es el año de los «Prisioneros de conciencia » y de que el próximo será el de la «Lucha contra la pena de muerte». En ambos casos, España les merece especial atencion..

«En realidad -dijo a EL PAIS Martin Enrials, secretario general de AI- este premio nos anima tanto a los que trabajamos en Londres como áaquellos que colaboran con nosotros desde iodo el mundo. Pero sobre todo, conforta a los prisioneros de conciencia, que con este reconocimiento podrian considerar que han ganado una nueva batalla contra su encarcelamiento»

Martín Ennalg lleva una decena de años al frente de Al. Nos señaló qué el triunfo de Amnístía era una victoria de los derechos humanos y de quienes luchan por su respeto.

Pero, sobre todo, dijo: «Es un reconocimiento para nuestros miles de miembros que trabajan en el anonimato en 35 países, entre ellos España, para lograr la liberación de quieñes sufen prísión por defender pacíficamente sus ideales»

El Premio Nobel no va a institucionar a Amnistía -nos dijo Ennals- Seguiremos trabajando como siempre, con el único deseo de que en un futuro inmediato nuestra dedicación ya no sea necesariá. Más que la del Premio Nobel, la mejor noticia que podría tener esta organización sería la de que ya no hay más prisioneros de conciencia en el mundo. Ahora bien, es obvio que con las, 70.000, libras (unos doce millones de pesetas) que nos van a dar podremos seguir haciendo mucho por esas personas.»

Preocupación por España

Amnistía Internacional siguepreocupada por la situación en España, a pesar de que, nuestro país ha sido motivo. de satisfacción en algunas ocasiones reciéntes. Hace una semana, Al se dirigió a las autoridades españolas para q . ue considerasen la cuestión de los objetores de conciencia que hay en prisión sobre todo, en Figueras, por negarse a la práctica tnilitár. En este momento, hay dieciocho presidiarios en esas con diciones adoptados por Amnistia, que sigue considerando denuncias por malos tratos de detenidos contra policías.

«Por supuesto -dice Ennals- cualquier noticia de que va a haber movimientos favorecedores de la amnistía en España son recibidos calurosamente por nuestra organizacion. Lo que nosgustaría ver en el caso de los objetores de conciencia, es que el Gobierno Español encuetre fórmulas que impidan que esas personas, tengan que ir a prisión por defender sus convicciones. En ese problerna, su pais no.está solo Naciones como Suecia, Suiza y Francia, tienen prisioneros de conciencia que nosotros quisiéramos ver líberados este mismo año. Cualquier sociedad debe ser lo suficientemente fuerte como para permitir que coexistan en ella personas que no comparten las creencias de las mayorías. Las minorías tienen derecho a tener a su propia expresión religiosa o cívica.»

El recibimiento del Premio Nobel de la Paz quizá coincida en Estocolmo en diciembre con una conferencia internacional que Al ya ha organizado para proclamar su campaña del año próximo contra la pena de muerte. Habrá españoles entre los asistentes a esa asamblea. España será uno de los países a los que se lesva a pedir que revisen con urgencia su Código Penal; en este aspecto, Francia. es otro país que lo necesita. Amnistía sigue «sin filosofía y sin Biblia. Defendemos los derechos humanos donde quiera que se violen. Ese es nuestro objetivo», según afirma Martin Ennals. En ese sentido, es obligación de la entidad que ha ganado este año el Premio Nobel de la Paz recordarle a España, como reciente signatario del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que en esa carta se garantiza que los que sufren juicios militares pueden ser defendidos y aconsejados por letrados civiles. Al considera que esa debe ser la práctica común en nuestro pais.

Para Amnistía, el Premio No bel no es sólo la recompensa a una idea, sino a una constancia casi Ititánica. Grupos que pertenecen a la organización tienen que superar la reticencia de dictaduras para investigar casos de tortura, desaparición de prisioneros y acusaciones generales contra regímenes que reprimen los derechos humanos principales.

No hay un país concreto que, Martin Ennals quiera señalar como ejemplo de ser el que olvida más gravemente su compromiso con el respeto a los derechos humanos: «Esta es una cuestión internacional, cuya importancia está reconocida por el Este y el Oeste. El hecho de que este premio se nos haya dado en Occidente no significa que sea Occidente el que más aprecia nuestra labor. El Lenin de la Paz lo ganó este año Sean Machride, que había obtenido el Nobel previamente. Es una cuestión sin frontera la d e los derechos humanos y hay que evitar que un bloqueo a un país se identifique a sí mismo como el único guardián de tales derechos.»

El reconocimiento que Ennais y sus 100.000 colaboradores anónimos de todo el mundo recibieron ayer certifica el carácter neutral que Peter Benenson le quiso dar a la organización cuando lanzó la idea de su creación en un periódico inglés, el Observer. Desde que, en 1961, lanzó la idea, hasta la fecha de la fúndación oficial, en ese mismo año, que fue el idealismo de áyudar a los prisioneros olvidados, se ha convertido en la entidad en la que ponen sus esperanzas torturados, encarcelados y reprimidos políticos y sociales que sufren por pensar libremente

Mujeres para la paz

Betty Willianis y Mairead Corrigan son las mujeres que iniciaron, el verano pasado, el movimiento Gente para la Paz, que ahora ha merecido el Premio Nobel de la Paz. Tras una euforia que llenó de manifestaciones pacifistas los pueblos de Inglaterra y de Irlanda, y encontró el apoyo de organizaciones internacionales, incluído el Senado estadounidense, los propios irlandeses se han olvidado de este movimiento y se temía que sus objetivos cayeran definitivamente en el vacío. Quizá el Premio Nobel de la Paz sirva para que aquellas dos mu jeres recuperen la esperanza y el coraje con que comenzaron el año pasado. El movimiento nació con la muerte de tres niños, víctimas de un accidente típico del Ulster, un accidente provocado por la lucha entre soldados y terroristas.Desde entonces el esfuerzo de las señoras Williams y Corrigan fue de acabar con la lucha sectaria que hace posibIe esa guerra. Ayer, cuando ellas recibían la noticia del premio se velaba en el Ulster a una nueva víctima de esta confrontacion. Quizá la recompensa que han recibido por otro lado les ayude a resistir, como Amnistía, muchos años en la lucha por la paz.

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