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Bruselas quiere arrancar 200.000 hectáreas de viñas para mejorar la competitividad

España critica la abolición de las ayudas al mosto y la destilación de alcohol

Ana Carbajosa

La Comisión Europea presentó sus planes para reformar el sector vinícola que incluye el arranque de 200.000 hectáreas de viñas y la prohibición de las ayudas para la destilación. Bruselas pretende acabar así con los excedentes de producción y lograr una mayor competitividad ante el avance de otros mercados. "La UE es líder en el sector, pero estamos perdiendo cuota de mercado frente a otros competidores más dinámicos", explicó ayer la comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, durante la presentación de la reforma que deberá dar comienzo el año que viene.

España, el tercer productor de la UE, mostró ayer su descontento por algunos aspectos de la reforma. El Ministerio de Agricultura español señaló que la propuesta "no es satisfactoria". El Gobierno y algunas organizaciones agrarias critican sobre todo la abolición radical desde la entrada en vigor de la reforma en 2008, de las ayudas a la destilación y a los mostos.

Bruselas no reducirá las ayudas destinadas al sector hasta 2013, que ascienden a 1.300 millones de euros al año. Pero sí dejará de financiar el vino que acaba destilado (500 millones de euros al año) y convertido en alcohol ante la falta de mercado. "Se puede utilizar ese dinero de forma más inteligente", sostuvo la comisaria, quien cifró los excedentes de producción vinícola europeos en 13 millones de hectolitros al año. También se suprimirán las ayudas para la producción de mosto, que alcanzan los 200 millones de euros al año y se mantiene la prohibición de importar mosto de países terceros.

Los fondos comunitarios irán destinados sobre todo a compensar el arranque de viñas, a la promoción del vino en mercados extranjeros (120 millones al año), a seguros, fondos de gestión de crisis, incentivos para los jóvenes productores e iniciativas de desarrollo rural. La idea es recuperar antiguos mercados y conquistar otros nuevos en el extranjero. Bruselas entregará a cada Estado miembro la llamada "dotación nacional" y será cada país el que decida en qué programas de los que enumera el Ejecutivo comunitario invertirá las ayudas según sus necesidades. Los Veintisiete Estados miembros de la Unión deben aún pronunciarse sobre esta iniciativa comunitaria. No obstante, la adjudicación de fondos a cada país promete suscitar duras negociaciones en el seno de la UE. Ayer Francia, a través de su ministro de Agricultura, Michel Barnier, adelantó que algunos puntos de la propuesta "no son aceptables" y adelantó que será "muy activo en las negociaciones".

Boel explicó que han reducido a la mitad las hectáreas de viñas que la Comisión Europea estima que se deben arrancar, ya que la propuesta inicial hablaba de hasta 400.000. La comisaria explicó además que el arranque será en cualquier caso voluntario y que los Estados miembros podrán limitar las eliminaciones de viñas en aquellas zonas montañosas o sensibles desde un punto de vista ambiental. Los productores que opten por el arranque tendrán derecho a recibir apoyo financiero y ayudas para reconvertir sus tierras para la plantación de otros cultivos. El texto que hizo público ayer Bruselas mantiene también la prohibición de plantar nuevos viñedos hasta 2013. A partir de entonces sin embargo, se liberalizaría la plantación.

España, el tercer productor vinícola de la UE, que vende el 24,75% del vino comunitario, podría recibir en 2009 en torno a 200 millones de euros como parte de la dotación nacional. A esta cantidad habría que añadirle las compensaciones a los agricultores que decidan arrancar sus viñas. Las negociaciones entre los Veintisiete comenzarán en el segundo semestre de este año.

Empuje a la competitividad

El Comité Europeo de Empresas del Vino (CEEV) que representa a más de 7.000 compañías del sector dio ayer la bienvenida a la iniciativa comunitaria, al considerar que supone una "base sólida para la negociación", con vistas a una reforma para asegurar la competitividad y el desarrollo sostenible del mercado europeo del vino. Los eurodiputados españoles del Partido Popular, sin embargo, lanzaron un comunicado tras la presentación de la reforma en el que aseguraban que España será el país más perjudicado si se aprueba la ley.

En 2006, el sector del vino representó el 5% del valor de la producción agrícola de la UE y ocupa 3,6 millones de hectáreas. Pese a que la venta de vinos de calidad aumenta, el consumo general no deja de decrecer. Se importa un 10% más de caldo extracomunitario al tiempo que las exportaciones a países fuera de la Unión aumentan, pero a un ritmo muy lento.

La comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, tras la presentación ayer de los planes de reforma del sector vinícola.
La comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, tras la presentación ayer de los planes de reforma del sector vinícola.REUTERS

LA REFORMA DEL SECTOR DEL VINO

El plan propone arrancar 200.000 hectáreas de viñedos en cinco años a partir de 2008. La prima por hectárea arrancada partirá de 7.174 euros el primer año y descenderá hasta 2.938 el quinto

Se suprimen las ayudas para destilación de crisis, la destilación de alcohol para industrias secundarias como el 'brandy' o vino de Oporto y al mosto

Se podrá indicar en las etiquetas la añada y la variedad de uva de todos los vinos, alusiones reservadas hasta ahora sólo a los caldos con Denominación de Origen

Las 'dotaciones nacionales', se distribuirán en los países según superficie de cultivo, producción y gasto histórico

La Comisión reserva 120 millones de euros para financiar acciones de promoción del vino de la UE

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Sobre la firma

Ana Carbajosa
Periodista especializada en información internacional, fue corresponsal en Berlín, Jerusalén y Bruselas. Es autora de varios libros, el último sobre el Reino Unido post Brexit, ‘Una isla a la deriva’ (2023). Ahora dirige la sección de desarrollo de EL PAÍS, Planeta Futuro.

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