El testimonio de Aschraf, el joven que llegó a Ceuta en un flotador de botellas

Con 16 años, fue abandonado al nacer, la mujer que lo adoptó murió hace cinco años y fue recogido por una viuda de un barrio mísero de Casablanca

Aschraf el pasado día 19 mientras intentaba entrar en Ceuta con un flotador hecho de botellas. En vídeo, su entrevista con EL PAÍS. Vídeo: JON NAZCA / REUTERS | JESÚS CHURRETE

Aschraf suplicaba en las aguas de Ceuta el miércoles 19 de mayo: “¡Traten de entendernos!”. Pedía comprensión a los militares españoles mientras braceaba y lloraba, amarrado a unas botellas de plástico que le servían de flotador. No se atrevía a pisar tierra porque creía que el soldado, que le hablaba en su idioma desde la orilla, le iba a pegar. Finalmente, este joven de 16 años, salió del agua, intentó huir escalando un muro, pero fue atrapado. Y, tras ser consolado por los propios soldados, fue devuelto a Marruecos ese mismo día. Justo dos días antes acababan de entrar a Ceuta 8.000 emigrantes irregulares sin encontrar ninguna oposición por parte de las autoridades marroquíes. De ellos, entre 2.000 y 3.000 son menores. En el vídeo que acompaña a esta noticia, cuenta su testimonio a EL PAÍS.

Sobre la firma

Francisco Peregil

Redactor de la sección Internacional. Comenzó en El País en 1989 y ha desempeñado coberturas en países como Venezuela, Haití, Libia, Irak y Afganistán. Ha sido corresponsal en Buenos Aires para Sudamérica y corresponsal para el Magreb. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

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