El alcalde de Nueva York abandona el Partido Demócrata para optar a la reelección como independiente
El anuncio de Eric Adams se produce un día después de que un juez desestimara la causa por corrupción contra él a petición de la Administración republicana


Ni como republicano, como se había especulado en los últimos meses, ni como demócrata, el partido en que ha militado la mayor parte de su carrera política. Eric Adams, el alcalde de Nueva York al que este miércoles la justicia exoneró de cargos, se presentará a la reelección en las elecciones municipales que se celebrarán en noviembre como candidato independiente, saltándose así las primarias demócratas, que en esta convocatoria estarán especialmente concurridas.
Un día después de que un juez federal desestimase, a petición de la Administración de Donald Trump, la causa por corrupción contra el regidor, Adams, antiguo oficial de policía reconvertido en político, ha confirmado su intención de optar a la reelección, como había venido haciendo durante los últimos meses, en los que se ha acercado progresivamente a los republicanos. Pero sus bajos índices de popularidad -bajo mínimos desde que fuera imputado formalmente el pasado septiembre- y la dura batalla que le esperaba en las primarias demócratas del 24 de junio, a las que concurre un nutrido grupo de candidatos, le han empujado a hacerlo como independiente.
Sus guiños a la Administración republicana, en la que ha intentado ampararse -con éxito, visto el abandono del caso judicial-, le habían convertido también en un correligionario incómodo para sus antiguos compañeros de partido. Con visitas a Mar-a-Lago, la mansión de Trump en Florida, antes incluso de las elecciones de noviembre, y su asistencia a la toma de posesión del republicano, el pasado 20 de enero, Adams se fue acercando progresivamente a Trump, asegurándole la plena colaboración de las fuerzas de seguridad de la ciudad con los agentes federales en la gran ofensiva contra la inmigración lanzada por el republicano a finales de enero. Esta promesa de cooperación fue uno de los dos argumentos esgrimidos por el fiscal general adjunto en funciones, Emil Bove, para pedir a la fiscalía que desestimara el caso de corrupción contra Adams, en el que había sido acusado de cinco delitos por presuntamente recibir dinero y regalos de Turquía. El otro motivo de Bove fue la inminencia de las primarias .
El campo demócrata, donde destaca el candidato Zohran Mamdani, representante de la línea más progresista, se ha visto sacudido en las últimas semanas por la incorporación de un peso pesado en la escena política neoyorquina, Andrew Cuomo, que fue gobernador del Estado y ha entrado en la lid como elefante en cacharrería, con ataques personales a algunos de sus rivales, a los que acusa de haberse alineado “con las fuerzas del antisemitismo”. En su diana estaban Mamdani, pero sobre todo el interventor municipal Brad Lander, que es judío y otro de los candidatos mejor situados, también en la facción más izquierdista. Cuomo atacó a sus contricantes durante un discurso en una sinagoga, porque el electorado judío es clave en esta y cualquier elección en EE UU.
Los demócratas dan casi por descontada su victoria en noviembre, dado que en Nueva York superan a los republicanos en número de votantes registrados por seis a uno. Y la popularidad menguante, bajo mínimos, de Adams, no le ayuda tampoco en sus expectativas, aunque sigue sintiéndose demócrata, como confesó en un vídeo de seis minutos publicado poco después de que se conociese la decisión del juez federal, este miércoles. El regidor afirma en el vídeo que el caso judicial le había dificultado presentarse a las primarias del 24 de junio, que sigue siendo demócrata, pero que “apelaría directamente a todos los neoyorquinos” como independiente en las elecciones generales.
En el vídeo, Adams vuelve a negar las acusaciones de corrupción, pero reconoce que ha cometido errores. “Sé que las acusaciones contra mí pueden haber mermado su confianza en mí y que, con razón, pueden tener dudas sobre mi conducta”, dice, dirigiéndose a sus potenciales votantes. “Permítanme ser claro, aunque las acusaciones contra mí eran falsas, confié en personas que no debía y lo lamento”.
El que una vez se presentara como “el futuro del Partido Demócrata”, ha ido abrazando, consciente o interesadamente, la agenda trumpista, en un recorrido gradual que ha ido de evitar criticar públicamente a Trump a distanciarse oficialmente de la ortodoxia del que hasta ahora era su partido. “La gente suele decir: ‘No suenas como un demócrata. Parece que has abandonado el partido”, dijo Adams en una entrevista en enero con Tucker Carlson, el populista presentador que ha hecho campaña por Trump. “No, el partido me abandonó a mí, y abandonó a la clase trabajadora”. Enfrentado a sus antiguos compañeros de filas, su decisión de concurrir como independiente compromete significativamente sus esperanzas de un segundo mandato, dado que su legado como regidor, plagado de golpes de efecto, ha quedado prácticamente sepultado por las acusaciones de corrupción y su progresivo acercamiento a Trump.
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