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‘Fantasmas’ o cómo convivir con los migrantes del tiempo

La comedia británica reúne en un caserón a los muertos de distintas épocas. Y la noruega ‘Beforeigners’ trae al presente a refugiados del pasado. Son ficciones que miran la diversidad aquí y ahora

Una imagen de la segunda temporada de 'Fantasmas'.

Si cree que ya tenemos problemas (no tantos, en realidad) para convivir con personas de culturas y orígenes distintos, imagine tener que hacerlo con gente de otro tiempo, con otros valores y otra visión del mundo. En la comedia británica Fantasmas (en Movistar+), una pareja se instala en un caserón donde habitan espíritus de los que murieron antes allí. Un poeta romántico, una mujer quemada por bruja, un decapitado en la época de los Tudor, aristócratas, un político corrupto actual... Y el troglodita, que se expresa con dificultad pero es un genio del ajedrez, porque la inteligencia tampoco ha evolucionado tanto. Hay clases, eso sí: en el sótano se hacinan las víctimas de la peste negra.

La serie, de la BBC, resulta más entretenida que memorable, lo que tampoco pretende. Juega al choque cultural entre los propios fantasmas y entre estos y los vivos. De algún modo recuerda a El Ministerio del Tiempo, de TVE, donde se resalta la camaradería entre gente de hoy y del pasado (brillante la evolución del idealista Alonso Entrerríos de guerrero en Flandes al siglo XXI).

Historias ligeras que solo aspiran a sacarnos la risa, pero que ayudan a desdramatizar la diversidad en nuestro tiempo y lugar. Más rotundo es el mensaje de Beforeigners, serie noruega (en HBO), en la que al Oslo de hoy llega, desde el mar, una oleada de refugiados de otros tiempos. Los transtemporales tratan de integrarse como pueden, pero construyen sus comunidades, de forma que surgen el barrio de la Edad de Piedra, el de los vikingos o el de los decimonónicos.

Interesante dilema. No podríamos negar la acogida, como hacemos a los extranjeros, a nuestros propios antepasados. Einstein diría: qué más da el tiempo o el espacio. Importa que existe el otro.

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Sobre la firma

Ricardo de Querol

Es subdirector de EL PAÍS. Licenciado en Ciencias de la Información, ejerce el periodismo desde 1988. Inició su carrera en Ya y trabajó una década para Diario 16. Ha sido director de Cinco Días y de Tribuna de Salamanca. En EL PAÍS ha sido redactor jefe de Sociedad, de Babelia y de la mesa digital, además de columnista.

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