Mónica López: “Que critiquen. Preguntar a un político es una obligación, no un placer”

Quien hasta ahora era jefa del área de Meteorología de TVE conduce las cinco horas, llenas de política, economía y crónica social, de ‘La hora de La 1’

Mónica López, en el plató de 'La hora de La 1'
Mónica López, en el plató de 'La hora de La 1'Raúl Tejedor (TVE)

Millones de personas han visto trabajar esta semana a Mónica López (Lérida, 45 años) más que la anterior. A algunos les picaba la curiosidad de saber cómo sería el nuevo programa de TVE, La hora de La 1, cuyas cinco horas de duración conduce la periodista desde que se estrenó el pasado lunes, ocupando los históricos huecos de Los desayunos y Las mañanas con la esperanza de levantar las maltrechas audiencias de la cadena a esas horas. Muchos espectadores se la encontrarían cuando, ese lunes, en la que era la primera entrevista política de su carrera, se careó con Pedro Sánchez; otros, cuando el jueves lo hizo con Santiago Abascal. Ella, sin embargo, no muestra mucho interés en la presión que todo esto le habría generado a cualquiera. “Es un programón, es enorme, pero todo está yendo bien”, suspira al teléfono. “Hoy Cristóbal Montoro [el exministro es colaborador del programa] nos ha dicho que felicidades por el formato, que en un medio audiovisual el plató es fundamental. No me da la vida para leer todas las críticas pero veo que está gustando”.

Imaginar a López en este puesto a principios de año —incluso a principios de pandemia, por acercarlo más al raro presente— era algo casi imposible. Era desde 2008 jefa de los servicios de Meteorología de RTVE: entraba en Telediario 2 para hablar del tiempo (aunque no solo). “Llevo más de 20 años haciendo información que muchos consideran menor pero que se lleva vidas por delante, que es sensible. La presión existe, pero ya la tenía antes”, se defiende ella. Y recuerda: “La primera vez que me hablaron del programa, mi reacción fue un 'Oh dios mío, pero sí”.

También fue impensable en su día que esta graduada en Física por la Universidad de Barcelona acabase haciendo televisión. “En mi último año de carrera, en 1992, había echado papeles para una beca que consistía en ir a Polonia a estudiar física nuclear. Pero a la vez salió una convocatoria de becas para hacer meteorología con TV3. Fui a esto último e hice una entrevista con el hombre del tiempo. No me cogieron porque era para gente que estuviera cursando la carrera, no acabándola. O sea, que de haberlo sabido ni hubiera echado los papeles. Pero me llamaron unas semanas después porque iban a hacer una cosa de meteorología y aunque cuando empecé apenas hacía una frase entera seguida, descubrí que me encantaba contar, comunicar. Me genera placer cuando le cuentas a alguien algo que es muy difícil y ves en su cara que lo entienden”.

Saltar de la meteorología a un programa donde la política tiene un peso tan grande no es tanto salto al vacío como lleva oyendo estos últimos meses. “Mi experiencia es transformar contenido”, zanja ella, que 2016 hizo un máster en análisis político. “La meteorología es una información muy técnica, para aburrir, pero si haces el ejercicio de transformarla a un lenguaje fácilmente entendible es una ciencia preciosa. Y yo creo que lo hemos conseguido. Antes se hacían boletines del tiempo sin contar el por qué de nada. Ahora, en TVE, en España en general, la información meteorológica se cuenta de forma distinta. Creo que esa experiencia, de transformar información para que el ciudadano la entienda, es un mecanismo que es extremadamente útil para quitar el ruido a la política, la economía, el consumo, la información laboral”.

Esa idea, la de contar la actualidad con distancia, temporal e ideológica, y huir del “ruido”, se oye con frecuencia en el plató de La hora de La 1. “Es desentrañar lo que hay detrás de la información y que el ciudadano lo entienda, que escuche declaraciones de uno y de otro y que tome sus propias decisiones”, explica ella. Y vuelve: “Coger la información pura que hay sobre ese contenido y transformarla”.

Un reto de dedicarse a la comunicación es que uno madura delante del público. López debe jugar con el nuevo programa ante la mirada de casi tres millones de espectadores (datos del lunes). “Tengo un problema que es que llevo más de 20 años haciendo información sobre un tema que controlo absolutamente. Y ahora no sé hacer las cosas sin controlar… Sin intentar controlar”, admite. “Con lo cual, de todos los temas que llevamos en el programa, he leído todo lo que he encontrado, he revisado todo, y son temas diversos brutales. Me levanto a las 4.00 de la mañana, llego a la tele a las 4.45 y nada, me pongo a leer todo, escuchar todo, mirar todo y a las 8.00 estoy en plató”.

En meteorología no hay que entrevistar en directo al presidente del Gobierno. “Un político tiene una dificultad añadida”, admite. “Cuando traes a un experto sobre un tema, el experto viene y te lo intenta aclarar. En política, no siempre es así”. Una entrevista a un político provoca, además, la reacción de sus fieles. Pablo Motos contó esta semana que los de Vox se le echaban encima tras llevar a Abascal a El Hormiguero. “Bueno, pues que me critiquen”, contesta. “No sé qué decirte. Me parece que preguntar las cosas que la gente necesita saber es una obligación, no es por placer ni por meter a nadie en un brete”.

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