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La dimensión ultrasensorial

Como una retina enriquecida por ‘software’, la realidad aumentada otorga a nuestros ojos y nuestra mente nuevos superpoderes digitales

La realidad aumentada añade información virtual a nuestros ojos.
La realidad aumentada añade información virtual a nuestros ojos.

Los seres humanos percibimos visualmente a través de un mecanismo que comienza con un estímulo sensorial en las retinas y concluye con un complejo procesamiento cognitivo en el cerebro. Unidireccional y orgánica: así es, básicamente, la percepción visual con la que cerebralmente descodificamos los impulsos de realidad que entran por los ojos. Pero ¿qué pasaría si añadiésemos a nuestra visión analógica una capa de información virtual que apoyase y reconstruyese nuestra apreciación? Nuestro ojo ganaría nuevos poderes, nuestra sensación visual se potenciaría con capas sucesivas de información digital, mapas, datos de geoposicionamiento… Nuestra visión se “aumentaría”. Esto es, básicamente, lo que parece lograr la realidad aumentada, una tecnología “que nos permite mezclar escenarios sintéticos con escenarios reales de manera que unos estén integrados en los otros, generando una nueva percepción ultrasensorial”, como la define Daniel Sánchez-Crespo, creador de Invizimals, el exitoso videojuego español de realidad aumentada.

La mezcla de ambos mundos se sustenta en diversos dispositivos (GPS, cámara digital, brújula digital, ordenador o teléfono móvil...) que permiten, trabajando en conjunto, superponer capas informáticas sobre el mundo real alrededor del usuario, de manera que se fusione con el paisaje físico como un complemento interactivo y en tiempo real. Así veía la máquina T-800 interpretada por Arnold Schwarzenegger en Terminator 2. Aquello era ciencia-ficción; hoy, el dispositivo de realidad aumentada por excelencia es nuestro móvil, pero su evolución natural ya existe.

Oculus Rift cambia la forma de jugar

La dimensión ultrasensorial
Getty

París reunió en noviembre a los apasionados de los videojuegos en la International Games Week. Allí pudieron probar la segunda versión de las Oculus Rift. Que recrean una visión en tres dimensiones de gran profundidad. Se adaptan a los smartphones y al PC y ofrecen una inmersión total en los juegos.

Lanzadas este año, las gafas Glass de Google son todo un icono del nuevo cíborg ultrasensorial que suma a la percepción humana estímulos e información de software y hardware externos. A través de estas gafas se puede ver toda la información del smartphone sin necesidad de acudir a él, interactuando y recibiendo información del teléfono inteligente sin utilizar las manos y a través de comandos de voz.

Las gafas de Google simbolizan la llegada del humano robotizado, capaz de hacer fotografías con su tercer ojo y de percibir la realidad e interactuar con ella empleando capas artificiales con datos e información digitales. Todo un universo enriquecido que, frente a la realidad virtual, no nos teletransporta a ningún mundo imaginario, sino que alimenta el mundo real y se fusiona con él. Si hacemos caso de aquella sentencia del teórico de la sociedad de la información Marshall McLuhan (“Damos forma a nuestras herramientas y luego nuestras herramientas nos forman”), nuestra percepción devendrá en una mezcla de circuitos neuronales y software.

Mientras esa lentilla virtual se consolida de la mano de Google o cualquier otro (Facebook ha comprado Oculus Rift, las gafas para videojuegos que recrean una visión tridimensional), la realidad aumentada conquista los smartphones a través de aplicaciones que, aún sin dejar de ser un hype, tejen un suculento mercado de juegos y marketing a los que algunos informes, como el Juniper Research Report, auguran beneficios de hasta 2.500 millones de dólares en 2017.

Con el advenimiento irreversible de dispositivos de realidad aumentada, “cualquiera podrá montar un mueble de Ikea”, bromea Christina Rittchen, de la aplicación de realidad aumentada Wikitude, o convertirse “en cocinero con estrellas Michelin”, como ironiza el arquitecto japonés Keiichi Matsuda, creador del vídeo experimental Augmented (hyper)Reality: Domestic Robocop, una reflexión acerca de la implicación de la realidad aumentada con la publicidad, las redes sociales y el marketing moderno. Con la percepción enriquecida de cirujanos, pilotos, músicos, turistas y cualquier ciudadano, la realidad aumentada parece venir para quedarse. El futuro está servido.

La opinión del experto

La dimensión ultrasensorial

Nicholas Carr, especialista en nuevas tecnologías

Realidad ¿aumentada?
“No sé si expande nuestra perspectiva o si experimentamos menos cosas porque lo que vemos es una pantalla”.

Desconfianza
“¿Qué quiere Google de mí al enseñarme toda esta información? ¿Cuál es la motivación de Facebook para avanzar en esta tecnología? ¿Por qué debo permitir que influyan en mi sentido de la realidad?”.

Peligros
"Controlan qué vemos y experimentamos, y esto se ha convertido en algo más peligroso con la realidad aumentada, ya que nos muestra información en una capa superpuesta al mundo real”.