La clave para combatir la desmotivación laboral: escuchar, escuchar y escuchar
Su aumento tras la reducción del teletrabajo después de la pandemia y el estancamiento de los salarios hace necesario adoptar medidas. La retribución flexible y los planes de beneficios pueden ser dos de ellas


La nueva dimensión laboral pospandemia ha hecho mella en la motivación de los empleados. Una dimensión en la que ha cobrado más fuerza el teletrabajo, pero no en todos los casos, y los trabajadores que se saben más demandados no se conforman tan fácilmente como antes con un trabajo que, aunque esté bien pagado para su nivel profesional, no les resulte tan gratificante. Y en esta dimensión ha aumentado el protagonismo de lo emocional en toda su dimensión frente a la retribución salarial. Es decir, muchos empleados valoran más hasta qué punto les compensa hacer un trabajo que, por ejemplo, les retiene en una oficina horas en las que podrías estar recogiendo a tus hijos en el colegio, como las de mediodía y el final de la tarde. O que no les ofrece planes de formación claros para su crecimiento personal, en contraposición al profesional.
En esa parte emocional también entran otro tipo de facilidades que tienen que ver con nuestra vida diaria, tales como el presupuesto para las comidas, el poder pagar un buen gimnasio o incluso tener más ventajas fiscales que permitan estirar el sueldo para dedicar más recursos al tiempo libre. Aquí es donde entra el dilema de muchas empresas sobre qué retribuciones es especie resultan en esta nueva era laboral las más atractivas para elevar la motivación de sus empleados. Así como que otras cuestiones pueden ofrecerles para aumentar sus ganas de seguir en su trabajo. Desde las relacionadas con la formación a las que tienen más que ver con la conciliación.
En juego está también la productividad, relacionada directamente con la motivación, como resaltan diversos estudios. En concreto, el informe anual de la consultora estadounidense Gallup sobre El estado del trabajo de 2023 concluía que, en España, el 20% de los empleados asegura sentirse “enfadado a diario” nada más pisar el entorno laboral. Un dato que, según este estudio, se sitúa, además, por encima de la media europea, que se sitúa en el 14% de los trabajadores, con lo que España se convierte en el décimo país de Europa con más porcentaje de trabajadores descontentos o desmotivados con su trabajo, según estos datos. Además, solo uno de cada diez empleados encuestados afirmaba sentirse comprometido con su trabajo. Lo que no implica que el resto, 90%, esté desmotivado necesariamente pero, desde luego, contentos no están.
No todo es dinero a la hora de cambiar de trabajo
La cuestión principal, dada la situación, que se cuestionan muchos departamentos de Recursos Humanos tiene relación con qué incentivos pueden funcionar mejor para volver a motivar a sus trabajadores, aparte de los económicos. “Tras la pandemia del covid-19, el gran peso de la inflación, que ha barrido el poder adquisitivo de los empleados, ha llevado a muchos de ellos a cambiar de empresa y, en ocasiones, hasta de oficio”, explica Cristina Copete, HRBP Lead de la compañía especializada en planes de beneficios y retribución flexible Cobee. “Ya no solo importa el dinero, sino que el 90% de los trabajadores se fija en otras cosas antes que en el dinero cuando postulan a una nueva empresa. De ahí que los planes de beneficios que incluyen retribuciones flexibles y cada vez más personalizadas sean cada vez más valorados a la hora de escoger una empresa o de quedarse en ella”, añade esta experta.
Pero en esta falta de interés hay un concepto más amplio e ideado en las altas esferas empresariales, pero que afecta al final a la base de la pirámide: la ausencia de un proyecto empresarial con el que los empleados se identifiquen y en el que se vean implicados. Porque, por muy buena que sea una idea y por muy amplio que sea el hueco que puede tener en el mercado, sin una ejecución de primera no funcionará. Aquí entra en juego a capacidad de los directivos y mandos intermedios para delegarla.
En realidad, según los expertos en Recursos Humanos, las principales causas de la desmotivación laboral suelen ser el estar cobrando un salario que ellos consideran insuficiente para el trabajo que hacen, así como el no tener una carrera profesional por delante que les motive a crecer profesionalmente y tener objetivos que les permitan visualizarse en un futuro en una posición o puesto más atractivo que el que tengan ese momento.
Otra cuestión es que esta desmotivación suele relacionarse a menudo especialmente con determinadas franjas de edad. Por un lado, con la de los empleados que llevan décadas en la empresa y, por otro, con los que llevan demasiado poco como para haber interiorizado la cultura de la compañía o para haber visualizado su posible trayectoria dentro de ella. En ambos casos, la comunicación fluida de los departamentos de Recursos Humanos con ellos estaría en el centro de las posibles soluciones.
Desmotivación y salarios por debajo de las expectativas
“No hay una edad determinada, pero sí factores que tienen más relación con las personas que llevan, por ejemplo décadas, trabajando en una misma empresa”, explica Copete desde Cobee. “Porque, en algunos casos, muchos trabajadores se desmotivan porque consideran que tienen un salario por debajo de las expectativas después de llevar ya cierto tiempo en la empresa; tras haber asumido responsabilidades por encima de lo que acordaron inicialmente; cuando otros compañeros sí tienen subidas en sus nóminas y ellos no, o también cuando su sueldo no se ajusta al IPC, es decir, al encarecimiento de la vida. Y esto último ha ocurrido en los últimos años con el grave problema inflacionista que han vivido España y otros países occidentales”, añade Copete.
Por lo tanto, ante esta variedad de circunstancias puede haber también un abanico de soluciones diferentes que, en cualquier caso, pasan, en primer lugar, según estos expertos, por escuchar los problemas concretos de los empleados y analizar si se repiten los mismo de forma generalizada en la compañía.
Entre las opciones principales para acabar con esa desmotivación, estaría, por ejemplo, la de incrementar la capacidad adquisitiva de un trabajador sin necesidad de subir el sueldo mediante un programa de retribución flexible. “Con plataformas de beneficios como Cobee puedes subir hasta un 15% su salario disponible anual sin tener apenas costes empresariales dada la efectividad y eficacia de los planes de retribución flexible”, como destaca Copete.
Comunicación activa con los empleados
Pero también hay que combinar esta opción con otras, como los programas de formación que permitan al empleado reciclarse dentro de la propia empresa y aumentar así sus abanico de opciones laborales; poner en marcha planes de conciliación entre lo laboral y lo personal que sean los que realmente reclaman los empleados, no lo que le vienen mejor a la empresa; cuidar más que la relación contractual que el departamento de Recursos Humanos ofrezca al empleado cuando ingresa sea realmente atractiva para él (el llamado employer branding) y un último aspecto que cada vez valoran más los trabajadores: los programas de salud, especialmente los que incluyan coberturas relacionadas con su bienestar psíquico y emocional, como la atención psicológica y de la salud mental.
En conclusión, las medidas que cada empresa decida adoptar pasan por un principio común: escuchar, escuchar y escuchar. A los empleados, claro está. Lo resume Cristina Copete, de Cobee: “La solución pasa por la escucha activa de la compañía. Es decir, por que esta se preocupe por cultivar la empatía hacia los empleados para responder, después, a sus expectativas. Una vía para hacerlo es mediante una encuesta a los trabajadores sobre el clima laboral, para así detectar actitudes tóxicas, inmovilismo o desazón, fruto de la insatisfacción”.
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