Indetectable = intransmisible, el gran cambio en la vida de las parejas con VIH

La evidencia científica ha demostrado que prácticamente toda persona seropositiva que siga correctamente el tratamiento antirretroviral tendrá, con el tiempo, una carga de VIH no detectable, lo que evitará que infecte a su pareja sexual aunque no utilice preservativo

Pareja de chicos celebrando el Orgullo LGTBI.
Pareja de chicos celebrando el Orgullo LGTBI.EHStock / Getty Images/iStockphoto

Indetectable = intransmisible. I = I. Este acrónimo ha supuesto una auténtica revolución en el ámbito del VIH. Y no solo desde la perspectiva clínica sino, esencialmente, de la más humana: al estigma del rechazo de la otra parte, los seropositivos han tenido que lidiar siempre con la angustia y ansiedad de saber que sus relaciones sexuales y afectivas estarían marcadas por el temor a infectar a su pareja.

Y hablamos de una revolución asentada tanto en el análisis clínico como en la evidencia científica, que demuestra que una persona seropositiva cuya carga viral es indetectable –es decir, más del 95% de quienes siguen correctamente el tratamiento antirretroviral– no puede transmitir el virus. Esta idea no es realmente nueva. Como explica Lucio J. García Fraile, médico adjunto del Servicio de Medicina Interna-Infecciosas del Hospital de La Princesa (Madrid) y coordinador médico en la organización Apoyo Positivo, “había muchos estudios que así lo sugerían pero, por precaución, no se decía tan explícitamente. Siempre había alguna objeción a los mismos, siempre parecía haber algún sesgo. Hasta que la evidencia fue abrumadora”.

Se refiere García Fraile a los estudios internacionales que han demostrado, en parejas serodiscordantes (también llamadas de estatus mixto, en las que solo uno de sus miembros es seropositivo), que no ha habido transmisión del VIH al seronegativo cuando la carga viral del positivo era indetectable desde hacía seis meses o más (se considera que una carga viral no se detecta cuando el número de partículas de VIH en un mililitro de sangre está por debajo de 50).

“Al principio eran trabajos pequeños, pero ahora las evidencias son muy sólidas, con miles de personas en seguimiento durante años”, explica la doctora María Jesús Pérez Elías, jefa de Sección de la Unidad VIH del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. “Estas evidencias señalan que no ha habido ningún caso de transmisión del VIH en relaciones sexuales sin preservativo, incluso en prácticas que consideramos especialmente de riesgo”. García Fraile, desde Apoyo Positivo, lo corrobora: “Ya no es posible poner objeciones a los resultados. Los estudios se han hecho en vida real, en parejas reales, en todo tipo de relaciones y con todo tipo de prácticas sexuales. Y podemos decir que indetectable es igual a intransmisible”.

Cómo hacérselo entender a la pareja seronegativa

Pero esta información aún no ha tenido eco ni difusión social, se lamenta Marina Hispán Alonso, mediadora de Salud Sexual en Apoyo Positivo. Y es ahí donde entra en juego la campaña I = I, que comenzó en EE UU hace cinco años y que se ha convertido en una comunidad global en crecimiento, ya que aúna a activistas e investigadores y que se extiende por más de cien países. Su propósito es, desde esa evidencia científica, orientar y dar tranquilidad a personas con VIH (y, por extensión, a sus amigos, parejas y familiares) acerca de que pueden vivir sin preocuparse por transmitir la infección. Siempre, eso sí, que estén en tratamiento y con carga viral indetectable. Para Hispán, se trata de “concienciar de que, gracias a la medicación, se pueden tener relaciones sexuales sin miedo a la transmisión. Es muy importante para la mirada externa, pero también para la interna: un diagnóstico de VIH conlleva un proceso de duelo y de aceptación, en el que causa mucho malestar pensar que uno pueda ser un peligro para sus parejas. Por eso, el tratamiento antirretroviral no solo es bueno para la salud física, sino también para la mental y emocional”.

Marina es portadora de VIH. Por su labor como activista y su trabajo en Apoyo Positivo, tuvo pronto conocimiento de los estudios que se estaban realizando y de que ella, gracias a estar con carga viral indetectable, no podía transmitir el virus a sus parejas. “He vivido muchas situaciones desagradables. Pero, cuando conocí a mi actual pareja, yo ya había superado mi duelo y tenía la información correcta. Le informé de qué es vivir con VIH y qué es ser indetectable. Con cariño y amor, hemos seguido adelante y nos apoyamos”.

Pero el temor, en muchos casos, sigue ahí. Pedro, por ejemplo, es seronegativo y no ha sido capaz de tener sexo sin protección, por más que Miguel, su pareja y seropositivo, lleve ya años con carga viral indetectable. “Solo me reporta estrés y ansiedad, no me merece la pena. El preservativo no es algo que me limite; nos da seguridad”, expone Pedro. Cuenta también que ambos se sorprendieron enormemente cuando el médico les informó de que, si querían, podían prescindir del condón. “Tantos años oyendo lo contrario… que has terminado interiorizándolo y te cuesta aceptarlo”, reconoce Miguel.

Ninguna garantía ante el resto de ITS

También les ha costado a los médicos, reconoce la doctora Pérez Elías: “Para los que llevamos 30 años inculcando a nuestros pacientes la importancia de tener relaciones sexuales con preservativo, cambiar el mensaje no ha sido fácil. Y a ellos les ocurre lo mismo: lo tienen grabado a fuego en el cerebro. Pero es importante admitir que I = I, y tomarte tu tiempo para transmitirlo bien”.

El doctor García Fraile señala: “El mensaje, desde el punto de vista biomédico y social, es positivo. Permite que estas personas tengan una vida sexual tranquila, placentera y plena. Muchas veces viven con el miedo de qué sucede si se les rompe un preservativo. A menudo tenemos en la cabeza un perfil de persona seropositiva irresponsable, pero es muy minoritario. La mayor parte de la comunidad está muy sensibilizada”.

El mensaje de estar indetectable solo hace referencia al VIH, no al resto de infecciones de transmisión sexual

Este cambio en el mensaje se vive, por tanto, de forma individual, en pareja y socialmente. Desde el movimiento I = I se insiste en que se trata de una oportunidad para transformar la vida de las personas con VIH: transforma su vida social, sexual y reproductiva; fulmina el estigma y afianza el empoderamiento, y reduce la ansiedad y anima a continuar con el tratamiento.

Este último aspecto, el de continuar con el tratamiento, es crucial. Porque no seguirlo bien supone que la carga viral vuelva a subir y, en consecuencia, volver a tener la capacidad de transmitir el virus. Y otro aspecto crucial es el mensaje de que estar indetectable solo hace referencia al VIH. “Difundimos un mensaje que no se conocía, el de que I = I, y que el tratamiento antirretroviral nos garantiza exclusivamente que no transmitiremos el VIH, pero no así el resto de las infecciones [y enfermedades] de transmisión sexual”, advierte Marina Hispán, en referencia a la hepatitis C, la sífilis o la gonorrea, entre otras.

Para más información sobre los estudios mencionados, pincha en los siguientes enlaces (todos en inglés): ‘HTPN 052′, de 2011; ‘Partner 1′, de 2016; ‘Opposites Attract’, de 2017; y ‘Partner 2′, de 2018.

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