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Una buena vida: comer bien, hacer ejercicio, descansar… y vacunarse

Igual que cuidamos la alimentación, el ejercicio o el descanso, la vacunación debe incluirse en la rutina de bienestar. Constituye un pilar esencial para mantenerse activo, prevenir enfermedades y disfrutar plenamente de cada etapa de la vida. Pfizer lo recuerda con su campaña ‘Pasaporte a la vitalidad’. Porque prevenir, ya se sabe, es el mejor parche. Y la salud no se improvisa: se construye día a día

La inmunización a lo largo de la vida reduce la carga de enfermedades en gran medida prevenibles, protege a los más vulnerables y refuerza la salud comunitaria.LightFieldStudios (Getty Images)

Tras la potabilización del agua, hace miles de años, se considera la vacunación la segunda medida de salud pública que más vidas ha salvado. Desde que Edward Jenner desarrolló en 1796 la primera vacuna contra la viruela, la humanidad inició ⎯casi sin ser consciente⎯ un camino que transformaría para siempre el bienestar de la humanidad.

Gracias a las vacunas, hemos alcanzado niveles de salud, desarrollo y longevidad impensables hace apenas unos siglos. Pero ese avance no es definitivo: requiere continuidad y compromiso. Las generaciones futuras solo podrán beneficiarse si mantenemos y reforzamos las buenas prácticas, y si asumimos la vacunación como una responsabilidad compartida.

La Semana Mundial de la Inmunización (del 24 al 30 de abril) recuerda que inmunizarse es también un hábito de vida saludable. En esa misma línea, Pfizer impulsa la campaña Pasaporte a la vitalidad, una invitación a entender la vacunación como un sello imprescindible en nuestro recorrido vital. La iniciativa se alinea, además, con el lema sagrado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2026: Para cada generación, las vacunas funcionan (“Para cada generación, las vacunas funcionan”).

Los cuatro pilares para vivir mejor

Pasaporte a la vitalidad parte de una idea sencilla, aunque a menudo olvidada: la salud del futuro se construye con las decisiones que tomamos hoy. En esta metáfora del viaje, la inmunización actúa como un sello imprescindible que acompaña cada etapa vital, igual que una alimentación equilibrada, el ejercicio regular o un descanso adecuado. Juntos, estos cuatro pilares sostienen un estilo de vida que favorece un envejecimiento activo y con mayor calidad de vida.

La vacunación es un buen pasaporte que debemos sellar de forma continua para poder vivir mucho tiempo, con salud y, sobre todo, con calidad de vida
Iván Sanz Muñoz, responsable científico de vigilancia virológica del ICSCYL y del Ciberinfec

El virólogo Iván Sanz Muñoz, responsable científico de vigilancia virológica del Centro Nacional de Gripe de Valladolid, del Instituto de Estudios de Ciencias de la Salud de Castilla y León (ICSCYL) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Infecciosas (Ciberinfec), lo resume así: “Yo puedo elegir comer sano, hacer deporte, descansar lo suficiente, pero si no me vacuno, la mesa, que tiene cuatro patas, se quedará coja”.

A este enfoque se suma el concepto de inmunofitness, que propone entender la vacunación como una forma de entrenar al sistema inmunitario para responder mejor frente a las infecciones. “La vida no deja de ser un viaje con un principio y un fin, que pasa por las etapas de la niñez, la adultez y la senectud, y todos la queremos vivir de la mejor forma posible”, asegura el experto. “La vacunación es un buen pasaporte que debemos sellar de forma continua para poder vivir mucho tiempo, con salud y, sobre todo, con calidad de vida”.

Aliadas en todas las etapas vitales

Uno de los objetivos de la campaña es desmontar la idea de que las vacunas son solo para niños o para personas mayores. La evidencia científica, respaldada por décadas por estudios epidemiológicos, demuestra que la inmunización a lo largo de la vida reduce la carga de enfermedades en gran medida prevenibles, protege a los más vulnerables y refuerza la salud comunitaria. Y, lejos de ser algo que solo recordamos en momentos de crisis sanitaria, debería entenderse como un hábito proactivo y sostenido.

Durante años, las vacunas se asociaron casi exclusivamente a la infancia. “En vacunología siempre se dice que la salud del adulto empieza en la pediatría”, recuerda Sanz Muñoz. Pero hoy sabemos que muchas enfermedades que afectan a los más pequeños también pueden aparecer en la edad adulta, a veces con consecuencias más graves. “En el adulto mayor, las infecciones pueden adquirir perfiles de gravedad muy relevantes”, puntualiza.

La vacunación es igualmente fundamental durante el embarazo ⎯“en algunas infecciones, como la gripe o la tosferina, la vacunación maternal resulta vital”⎯ y en personas con enfermedades crónicas, bajo tratamientos inmunosupresores o con patología cardiovascular. “Ya no se trata solo de alargar la vida, sino de lograr que esa vida pueda vivirse con calidad”, subraya el virólogo.

La importancia del diálogo con los profesionales sanitarios

Revisar el calendario vacunal y consultar con un profesional sanitario para saber qué vacunas corresponden en cada etapa es también esencial. “Igual que planificamos nuestra alimentación o nuestra rutina de ejercicio, la inmunización debe integrarse como un hábito más dentro del autocuidado”, señala Sanz Muñoz. Ante cualquier duda, insiste, lo mejor es preguntar al médico de atención primaria, al pediatra o a la enfermera. “Son los principales guardianes de nuestra salud y quienes administran la mayor parte de las vacunas”.

No vacunarse implica riesgos evidentes: una persona sin inmunización es más vulnerable a las infecciones y, con el paso del tiempo, aumenta la probabilidad de sufrir complicaciones graves. “Puede ser como jugar a la ruleta rusa”, advierte. Y el impacto no es solo individual: también puede transmitir la infección a quienes son más vulnerables, incluso sin presentar síntomas graves. “No hay nada más solidario con los demás que vacunarse”, resume.

Cuando una vacuna evita mucho más que una infección

Las vacunas no solo previenen enfermedades concretas; también generan beneficios que se extienden a otros ámbitos de la salud. En los últimos años, distintos estudios han demostrado que la inmunización en adultos puede reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares y respiratorias graves, especialmente en personas mayores o con enfermedades crónicas.

Infecciones como el neumococo y la gripe, que a menudo van de la mano, no solo afectan al aparato respiratorio, también pueden agravar patologías previas y desencadenar complicaciones que acaban en hospitalización
Iván Sanz Muñoz, virólogo

Infecciones como el neumococo y la gripe, suelen presentarse de forma simultánea, ejerciendo un efecto multiplicador sobre el estado de salud. “Ambas, que a menudo van de la mano, no solo afectan al aparato respiratorio, también pueden agravar patologías previas y desencadenar complicaciones que acaban en hospitalización”, afirma Sanz Muñoz.

Para evitar ingresos y proteger a los más vulnerables, la vacunación se ha consolidado como una herramienta importante. En las últimas décadas, la investigación ha permitido desarrollar vacunas cada vez más eficaces y adaptadas a los serotipos circulantes.

“El conocimiento actual sobre las vacunas es increíble en aspectos que ni siquiera se contemplaban hace años. Una vida sana pasa por prestar atención a los riesgos de cada etapa y usar las herramientas disponibles para mitigar su impacto”, concluye el especialista.

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