Las claves del plan que dará acceso gratis al dentista a siete millones de personas

Sanidad y las comunidades ampliarán la cartera de servicios con prioridad en niños, embarazadas, personas con discapacidad y enfermos oncológicos

Una usuaria es tratada por el dentista gracias al servicio municipal de salud dental de Barcelona.
Una usuaria es tratada por el dentista gracias al servicio municipal de salud dental de Barcelona.Albert Garcia

La atención bucodental es uno de los grandes vacíos de la sanidad pública española. Supone uno de los mayores gastos en salud de los españoles (junto a los medicamentos) y el presupuesto público solo cubre un 1%, frente al 30% de media en la Unión Europea, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado el año pasado. El Gobierno ha aprobado esta semana un plan para paliar este problema con nuevas coberturas que podrán beneficiar, según sus cálculos, a siete millones de personas. La financiación, 44 millones de euros a cargo de los presupuestos generales del Estado, queda todavía lejos de las necesidades para ponerse a la altura del resto de la UE.

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha explicado tras el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) de este miércoles que el plan se propone incrementar los servicios comunes que hasta ahora no se prestaban por la sanidad pública, “con un enfoque fundamentalmente preventivo”. Prioriza a niños y adolescentes hasta 14 años, embarazadas, personas con discapacidad y pacientes de cáncer en la zona cervicofacial.

“Creemos que es un plan muy potente, que permitirá intervenir de manera preventiva en cuestiones como barnices de flúor con alta concentración, secadores de fosas y fisuras que impidan la aparición de caries, limpiezas de bocas o empastes en la dentición definitiva”, ha dicho Darias, que ha calificado el plan como “la mayor ampliación de la cartera del Sistema Nacional de Salud”.

Hasta ahora, el sistema público cubre el tratamiento sobre todo de los procesos agudos (infecciones o inflamaciones, traumatismos, heridas, lesiones), el consejo bucodental, el tratamiento farmacológico de la patología bucal que lo requiera, exodoncias y revisiones para detección de lesiones potencialmente cancerígenas. Y hay una gran variedad de prestaciones adicionales en función de la comunidad autónoma, o incluso del municipio.

Cuando comience a implantarse este plan, el servicio para los colectivos a los que beneficia también incluirá revisiones periódicas, limpiezas y radiografías, en caso de ser necesario. Las embarazadas pondrán realizar al menos una visita odontológica, “preferentemente durante el primer trimestre del embarazo”. A los niños hasta los 14 años se les facilitarán revisiones para determinar el riesgo de caries, algo que se potenciará en los dos primeros años de vida para establecer la periodicidad de las visitas al dentista.

Esto es algo que considera clave el Consejo General de Dentistas de España (CGDE). Su presidente, Óscar Castro, considera que cualquier avance es importante, aunque el presupuesto no parezca muy elevado (menos de un euro por ciudadano). “Lo que en el mundo de la salud se gasta en prevención es 20 veces menos que lo que suponen los tratamientos. Si educamos a la gente en prevención, luego tendremos adultos sanos. Esto favorecerá sobre todo a ese escalón social, el de la gente más desfavorecida, que tiene peor boca que los que gozan de mejor condición social. El estrato social de una persona no debe condicionar su salud bucodental”, dice.

Uno de los problemas para implantar este plan, en opinión de Castro, es el número de profesionales que trabajan en la sanidad pública: unos 3.000 odontólogos: “Todo servicio que se amplía tiene que contar con recursos, no solo materiales, sino también humanos. En la sanidad pública hay pocos dentistas. Si se quieren aumentar prestaciones, hay que aumentar plantillas”.

El plan echará a andar a finales de este año. Antes del 31 de diciembre, todas las comunidades deberán haber implantado la atención a mujeres embarazadas, a personas con discapacidad y a la población infantil y juvenil, de 6 a 14 años. El siguiente paso, antes del 30 de junio de 2023, se incorporarán los niños de 0 a 5 años y los pacientes oncológicos.

Incluir la salud bucodental en la asistencia pública es un reto internacional. La OMS aprobó a finales de mayo una estrategia destinada a “integrar los programas de salud bucodental en iniciativas coordinadas de salud pública más amplias, incluir la salud bucodental en la Atención Primaria o abordar la salud oral desde todas las etapas de la vida, incluidos los programas prenatales para lactantes, niños, adolescentes, adultos trabajadores o adultos mayores”.

A España todavía le queda un largo camino por recorrer. En población adulta las revisiones periódicas no están incluidas, como tampoco uno de los mayores gastos entre los mayores: las prótesis. Desde 2015, el Sistema Nacional de Salud cubre los implantes de las personas que han perdido los dientes debido a un tratamiento contra el cáncer y las personas con malformaciones congénitas. Todos los demás servicios dentales deben abonarse íntegramente o mediante seguros privados.

El informe que publicó la OMS en 2021 señalaba que entre los gastos sanitarios, los hogares más ricos dedican una mayor parte del gasto directo a la atención dental, mientras que los más pobres lo destinan a medicamentos. Esto indica, según el documento, que estas familias priorizan el gasto en fármacos sobre la atención dental, “lo que pone de manifiesto la elevada desigualdad”. “Incluso los pequeños pagos pueden causar dificultades financieras a las personas pobres y a las que tienen que pagar tratamientos de larga duración”, reza el informe.

Sobre la firma

Pablo Linde

Escribe en EL PAÍS desde 2007 y está especializado en temas sanitarios y de salud. Ha cubierto la pandemia del coronavirus, escrito dos libros y ganado algunos premios en su área. Antes se dedicó varios años al periodismo local en Andalucía.

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