Hoteles para atender a mayores contagiados en residencias

Un establecimiento acoge ya a 50 usuarios en Sevilla. La Generalitat ha anunciado también el traslado de 160 ancianos en Cataluña

Salón habilitado para acoger a los ancianos en el hotel Ilunion Alcora Sevilla. (JUNTA DE ANDALUCÍA)
Salón habilitado para acoger a los ancianos en el hotel Ilunion Alcora Sevilla. (JUNTA DE ANDALUCÍA)

El hotel Ilunion Alcora Sevilla, en San Juan de Aznalfarache, se ha convertido en el primer establecimiento de este tipo medicalizado en exclusiva para atender a ancianos procedentes de residencias de mayores enfermos de la Covid-19. Desde el viernes por la noche, el hotel acoge ya a 50 personas de dos residencias de la provincia de Sevilla. “Los criterios para la selección son que los centros no puedan aislar correctamente a los pacientes infectados y que no pueda respetarse la ratio de personal, bien por contagios entre los trabajadores o por falta de recursos", explica José Repiso, director general de Cuidados Sociosanitarios de la Junta de Andalucía. La Generalitat de Cataluña ha tomado el mismo camino y ha comenzado este lunes a trasladar a 160 ancianos procedentes de 16 residencias —demasiado pequeñas como para poder aislar correctamente a los enfermos— a diferentes hoteles, aunque no ha precisado el número.

Las residencias se han convertido en uno de los grandes focos de la pandemia, aunque el Gobierno sigue sin ofrecer cifras oficiales del número de ancianos y trabajadores afectados. Remite a las comunidades autónomas, pero no todas ofrecen la misma información, ni se están llevando a cabo de forma generaliza pruebas diagnósticas a los mayores o los trabajadores que los cuidan ante síntomas compatibles con la Covid-19. De hecho, este lunes, el sindicato CSIF ha informado de que dos empleados de servicios sociales (de un centro de mayores y de una residencia) han fallecido en Madrid a causa de la enfermedad. La Unidad Militar de Emergencias ha actuado ya, en labores de desinfección y asesoramiento, en 1.353 residencias, según ha informado el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Miguel Ángel Villarroya.

Ante esta situación, el Ministerio de Sanidad ha instaurado un protocolo único de actuación en todos los centros, independientemente de su titularidad. Y también ha facultado a las comunidades a intervenir las residencias que estén desbordadas. Cada autonomía está procediendo de una manera. En Galicia, donde su presidente, Alberto Núñez Feijóo, ha reconocido que estos centros son “el foco de mayor preocupación”, a las dos residencias habilitadas para traslados de ancianos de otros centros se sumarán otras dos, privadas, intervenidas este lunes por la Xunta y a la que también se destinará a ancianos contagiados.

En la Comunidad Valenciana, desde la semana pasada, las residencias con positivos son intervenidas por la Consejería de Sanidad, que toma el control sanitario de los centros, los refuerza con personal y los adscribe a un área hospitalaria. En Castilla-La Mancha, seis equipos formados por geriatra, enfermera y un conductor dan apoyo al personal sanitario de las residencias. En Murcia, se han reforzado con personal sanitario cuatro centros. La Rioja también ha informado de la contratación de personal, igual que Aragón. Sin embargo, asociaciones profesionales y sindicatos aseguran que las plantillas continúan muy tensionadas y que no llegan de forma generalizada ni los equipos de protección individual ni los test.

El hotel de Sevilla estaba a disposición de la Consejería de Salud desde el principio de la crisis sanitaria, al igual que otros establecimientos de la cadena, según ha contado a este diario Manuel Jiménez, director del Ilunion Alcora Sevilla. El pasado miércoles, un equipo de la consejería realizó una visita inicial a las instalaciones que se completó el jueves “con otra de un equipo técnico y operativo que fue a validar que eran aptas”. El viernes por la mañana, tras firmar el acuerdo de cesión del hotel a la consejería, esta empezó a equipar cinco salones, de entre 300 y 400 metros cuadrados cada uno, que acogen 110 camas medicalizadas. Ese mismo día, según Jiménez, llegaron los primeros residentes.

El hotel Ilunion Alcora está inmerso en este momento en un ERTE por lo que, excepto el director y el responsable de mantenimiento, ninguno de sus trabajadores forma parte del dispositivo que atiende a los mayores. Según la dirección del establecimiento, la consejería corre a cargo de la limpieza, del catering y del servicio de lavandería (que, por otra parte, se realiza en una empresa de Ilunion). El mantenimiento de las instalaciones, incluidas las zonas medicalizadas, es responsabilidad del hotel que, “para no poner en peligro” a sus empleados, está a cargo de una empresa externa especializada en instalaciones hospitalarias, ha explicado Manuel Jiménez. El personal a cargo de las personas mayores es responsabilidad de la Consejería de Salud. “Nos hubiera gustado emplear a más trabajadores del hotel, pero con el ERTE no nos ha sido posible”, señala Repiso. El director general de Cuidados Sociosanitarios asegura que el hotel de San Juan de Aznalfarache cuenta con 293.000 mascarillas y que en los próximos días se espera que lleguen otras 100.000. Los familiares de los pacientes también tienen garantizado el contacto telemático con ellos.

Los mayores no están acogidos en las habitaciones, sino en salones amplios. Eso se debe, según el director del hotel, “al intento de poder ofrecer la mejor atención posible con un número de recursos humanos razonable”. Además de los cinco salones utilizados como zona medicalizada, hay otros dos más en uso de operaciones logísticas, 20 habitaciones para descanso y aseo del personal sanitario y otras 4 para aseo de los pacientes. También está abierto el restaurante para proveer de alimento a los sanitarios.

El hotel está en estos momentos dividido en zonas calientes, templadas y frías. Las calientes son las que ocupan los enfermos y solo son transitables para el personal sanitario. Las frías son las que se han desinfectado y pueden ser transitadas por los empleados de mantenimiento y otros servicios, “y solo se requiere una protección mínima”, narra Jiménez. Las templadas son las que hacen de tránsito entre una y otra.

El Gobierno andaluz anunció a finales de la semana pasada que habilitaría centros medicalizados en exclusiva para mayores. El hotel es la elección que los técnicos han hecho para Sevilla. Antes, habilitó una residencia de tiempo libre en La Línea de la Concepción para alojar a los mayores infectados del centro de Alcalá del Valle. Ya se prepara una residencia de estudiantes en Málaga. Está aún por decidir si en Granada se trasladan a un albergue municipal o a otro hotel. Todavía estudian la solución en Córdoba y Jaén.

En Cataluña, con 487 residentes positivos en Covid-19 hasta el domingo y 119 de los 1.073 centros para mayores afectados, la situación es crítica. El departamento de Asuntos Sociales de la Generalitat ha intervenido una residencia en Valls (Tarragona) y ha modificado la normativa para permitir que los familiares puedan sacar a sus abuelos de los centros sin que por ello pierdan la plaza. Esto, según esta institución, permitirá liberar plazas, descongestionar las residencias y facilitar que se pueda confinar y aislar a los usuarios. La Generalitat ha empezado a repartir esta semana 300.000 mascarillas y 10.000 gafas protectoras en las residencias. También ha contratado a 70 nuevos profesionales que se suman a los 83 que ya contrató en los días anteriores.

Tranquilidad en La Línea tras las dificultades de la llegada

Mientras, en La Línea de la Concepción (Cádiz), la situación se ha tranquilizado después de lo difícil que resultó la llegada de 28 ancianos, la mayoría positivos en Covid-19, desde una residencia en Alcalá del Valle en la que enfermaron 35 residentes. Los ancianos son atendidos por médicos y personal sociosanitario de la Fundación Samu, entidad que se ha hecho cargo del cuidado de los mayores, separando a los enfermos de los que no lo están. Carmen Rodríguez, nieta de un anciano de 80 años que dio positivo en coronavirus en Alcalá, respira ahora aliviada. Desde que llegó a La Línea, recibe partes diarios de una doctora que la llama para informarle de cómo está. “El otro día tuve una videoconferencia con él. Le vi triste, pero está bien cuidado y atendido”, explica la mujer de Algeciras.

Intervención en residencias

Cada comunidad está decidiendo cómo actuar para contener la pandemia en los centros. En Galicia, el último balance oficial sitúa en 235 los casos de ancianos y 80 trabajadores contagiados de coronavirus en residencias de la tercera edad. El mayor foco se encuentra en un centro privado de Vigo, DomusVi Barreiro, una residencia de 150 plazas con 74 infectados hasta el momento. Una de las dos primeras residencias que la Xunta ha decidido intervenir, según ha anunciado este lunes. La otra está en Aldán (Cangas, Pontevedra). Las dos se convertirán en residencias integradas a las que serán derivadas personas mayores contagiadas de Covid-19. Se sumarán así a otras dos residencias a las que hasta ahora estaban siendo transferidos usuarios que no podían estar siendo atendidos en sus centros de origen. “A pesar del trabajo de las autoridades sanitarias”, la situación en las residencias de mayores “no va a ser fácil ni va a disminuir” el número de contagios, sino que “crecerán”, vaticinó ayer domingo el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. Para el jefe del Ejecutivo autonómico, estos centros son ahora “el foco de mayor preocupación”, ya que en ellos viven 22.000 personas mayores que “hay que seguir cuidando, garantizándoles el aislamiento” para evitar contagios. La líder del Bloque Nacionalista Galego, Ana Pontón, lleva ya varios días pidiendo más material de protección, pruebas masivas en residentes y un “plan de choque” que, a su juicio, no llega.

En la Comunidad Valenciana, la pandemia afecta a 69 centros de las 334 residencias, públicas y privadas, que hay en la región. Se han registrado 73 muertes entre los residentes y han dado positivo otros 339, además de 112 trabajadores, en total. Desde la semana pasada, las residencias con positivos son intervenidas por la Consejería de Sanidad. Ese control no implica un cambio en la dirección el centro. Los casos más dramáticos se concentran en la residencia de Santa Teresa de Torrent (Valencia), con 20 fallecidos, y en la Domus Vi de Alcoi (Alicante), con 32 muertos. Los familiares de esta última han sido muy críticos con el “hermetismo informativo” sobre la situación de los usuarios. La Consejería de Igualdad está ultimando un protocolo de actuación que recoge la casuística para que un residente pueda abandonar el centro con plenas garantías sin perder la plaza. Además, se está trasladando personal de otros centros sociosanitarios sin tanta presión asistencial a residencias de ancianos.

También en Murcia ha habido refuerzo de personal. La Consejería de Salud ha intervenido en cuatro residencias con casos positivos con personal médico que aporta atención clínica específica a los contagiados y que lleva a cabo labores de aislamiento de los pacientes. En la región hay 116 residencias (64 de personas mayores, nueve de ellas privadas, y 52 de personas con discapacidad). En 10 de ellas se han dado contagios por coronavirus. En total, hay un centenar de usuarios y 42 profesionales afectados, y 15 personas han fallecido. El caso más crítico es el de la residencia Caser, en la pedanía murciana de Santo Ángel, donde la pasada semana se contagiaron cerca de medio centenar de usuarios y la práctica totalidad de la plantilla. Tras unos días de “auténtico caos y desinformación”, familiares de los residentes, como Chusa Herrero, explican que la situación ha mejorado sustancialmente al hacerse cargo el Servicio Murciano de Salud (SMS) por completo de la gestión del centro, con personal propio y material. La Consejería de Salud asegura que está aportando a todos los centros material de protección “a demanda” y en la medida de sus posibilidades, y ha habilitado una línea telefónica específica para que esos centros hagan sus demandas.

Con información de Josep Catá, Jesús A. Cañas, Virginia Vadillo, Silvia R. Pontevedra, Ferran Bono y de María Sosa Troya.

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