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La eólica oxigena el Camino de Santiago

En Paradela, un municipio lucense de la Ribeira Sacra, la instalación de aerogeneradores aviva la economía local dentro de un paisaje único

Paradela (Lugo) es uno de esos lugares señalados con las inconfundibles flechas amarillas del Camino de Santiago. Su pertenencia al recorrido santo lo convierte en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Por aquí pasan cientos de peregrinos que se maravillan con sus bosques de castaños, sus vacas rubias pastando, sus campos fértiles. En Paradela, también parte de la comarca de Ribeira Sacra, habitan unas 2.000 personas. Desde octubre del año pasado, se está construyendo un parque eólico que aprovechará el viento del municipio para producir energía limpia y que desde hoy mismo está revitalizando la vida y economía del pueblo.

"Es como encender el salón de casa y ver una lámpara nueva a la que no estás acostumbrado", dice en referencia a los nuevos aerogeneradores José Manuel Mato, de 65 años, alcalde reelecto por el PP de Paradela. "Pero los molinos están en una zona alta más agreste donde los pinos no crecen, hace más frío y no hay buenos accesos. La obra genera riqueza al campo, una nueva parcelación y vías renovadas que ayudan a los ganaderos".

Los datos del parque eólico

  • El parque estará en funcionamiento a finales de 2019 y generará más de 42 GWh al año.
  • La energía producida equivaldrá al consumo de más de 10.000 familias.
  • La producción de eólica evitará la emisión de 28.000 toneladas de CO2.
  • Para el mantenimiento del parque se ofrecerán diez cursos entre los vecinos de Paradela.
  • Un total de 150.000 euros se destinarán a planes para la comunidad.
  • La inversión en el parque ronda los 15 millones de euros.

Mato es regidor de Paradela desde los 24 años, cuando se presentó con UCD a la alcaldía "aún en pantalones cortos", dice. Conoce la economía del pueblo a la perfección, basada en la ganadería de leche y vaca rubia, explotaciones tradicionalmente rentables. Admite el problema de la despoblación, un fenómeno que afecta a las zonas rurales y que, en Galicia, se recrudece por la dispersión de sus habitantes. En Paradela, de unos 120 kilómetros cuadrados, viven unas 2.000 personas diseminadas en 145 pequeños núcleos de población.

El parque eólico levantado por Endesa, a través de su filial de renovables, Enel Green Power España, ha agitado la vida del pueblo, donde trabajan en la actualidad 85 personas. "Ha provocado un movimiento extraordinario en la villa, hay pocos alquileres libres y la hostelería también lo nota", considera Mato. "Entre los peregrinos y la construcción del parque tenemos las carreteras un poco saturadas, pero cuando esto pase nos queda lo bueno. La obra nos dará réditos vía impuestos, que al final repercuten en el bienestar de los ciudadanos". El propio Ayuntamiento participa en un 10% del capital de la compañía.

Nuevas vías y caminos

La enormidad de las palas de un molino (cada una mide 64 metros de largo) obliga, en muchos casos, a reformar carreteras y vías para intervenciones en el ámbito rural. "Los caminos que hacemos son para facilitar el transporte de viales y palas, pero luego conectan los campos de agricultura, comunican tierras y son utilizados por los vecinos", explica Santiago García, responsable del proyecto sobre el terreno, que calcula que estará en funcionamiento para finales de 2019. También gallego, García considera que, en el futuro próximo, los puestos de mantenimiento del parque podrán ser ocupados por vecinos de Paradela, tarea para la que Endesa ofrecerá diez cursos formativos.

María Rocío Domínguez es la presidenta de la Asociación de Mujeres de Paradela. Su objetivo es promover que las mujeres de Paradela y los municipios cercanos se reúnan y se relacionen entre ellas, un modo de combatir la dispersión poblacional. "Si no la gente se vería en el centro de salud y poco más", ironiza, y señala que desde la fundación de la asociación ha aumentado notablemente el número de socias. Como gallega, valora mucho su patrimonio natural. "Según pasa el tiempo, nos hemos dado cuenta de que los molinos son lo mejor para una zona tan verde", afirma. "El parque está dando un aire nuevo al pueblo. La gente come, va a los supermercados, consume en los bares. Se activa la vida social".

Paseantes en un tramo del Camino de Santiago a su paso por Paradela (Lugo). ampliar foto
Paseantes en un tramo del Camino de Santiago a su paso por Paradela (Lugo).

Mato se enorgullece de una riqueza natural que descansa en las rutas de senderismo, los monasterios (San Facundo, Santa María, Santa Cruz) y los miradores. Y en la calidad de la ternera rubia, y de la anguila, plato que degustan visitantes de toda España. Paradela seguirá pendiente del Camino de Santiago, del que se recuperarán tramos en desuso. Sus flechas amarillas convivirán con otras, blancas y gigantes, que aprovecharán el viento para surtir de energía limpia y oportunidades a un concello lleno de historia.

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