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Las mujeres indias se arman contra los agresores

La muerte de una joven violada en un autobús en Nueva Delhi las empuja a tomar medidas para defenderse

  • Nalini Bharatwaj, de 37 años, que trabaja en un instituto, muestra su pistola en su oficina de Nueva Delhi. "La mayor parte del tiempo estoy sola con mis hijos y a veces tengo que viajar en transporte público muy tarde por la noche. "Basta mostrar el arma para hacer callar a cualquiera que intente molestarme", dice.
    1Nalini Bharatwaj, de 37 años, que trabaja en un instituto, muestra su pistola en su oficina de Nueva Delhi. "La mayor parte del tiempo estoy sola con mis hijos y a veces tengo que viajar en transporte público muy tarde por la noche. "Basta mostrar el arma para hacer callar a cualquiera que intente molestarme", dice. REUTERS
  • Sweety, estudiante de 22 años, se ha apuntado a clases de defensa personal en Nueva Delhi. "Los chicos no se atreven a molestarme desde que golpée a uno que estaba haciendo comentarios lascivos sobre mí", explica.
    2Sweety, estudiante de 22 años, se ha apuntado a clases de defensa personal en Nueva Delhi. "Los chicos no se atreven a molestarme desde que golpée a uno que estaba haciendo comentarios lascivos sobre mí", explica. REUTERS
  • Shaswati Roy Chaoudhary, de 23 años, que trabaja en una compañía de comercio electrónico de moda en Nueva Delhi, muestra un bote de pimienta que utiliza para defenderse de posibles agresiones. "Los recientes acontecimientos han hecho que me sienta más amenazada y alarmada. Como primer paso he comprado este 'spray'. Además, nunca me detengo en la calle y casi siempre estoy alerta y vigilando a mi alrededor", cuenta.
    3Shaswati Roy Chaoudhary, de 23 años, que trabaja en una compañía de comercio electrónico de moda en Nueva Delhi, muestra un bote de pimienta que utiliza para defenderse de posibles agresiones. "Los recientes acontecimientos han hecho que me sienta más amenazada y alarmada. Como primer paso he comprado este 'spray'. Además, nunca me detengo en la calle y casi siempre estoy alerta y vigilando a mi alrededor", cuenta. REUTERS
  • Baishali Chetia, artista de 30 años, ha optado por aprender un sistema de combate y defensa personal israelí llamada Krav Maga. "Los hombres nunca podrán entender la falta de libertad que sufrimos. Para una mujer, aprender a luchar y defenderse por sí misma con técnicas tradicionalmente masculinas es la mejor manera de romper con el estereotipo de que no podemos defendernos solas ni salir a la calle sin protección masculina", esgrime Baishali.
    4Baishali Chetia, artista de 30 años, ha optado por aprender un sistema de combate y defensa personal israelí llamada Krav Maga. "Los hombres nunca podrán entender la falta de libertad que sufrimos. Para una mujer, aprender a luchar y defenderse por sí misma con técnicas tradicionalmente masculinas es la mejor manera de romper con el estereotipo de que no podemos defendernos solas ni salir a la calle sin protección masculina", esgrime Baishali. REUTERS
  • Deepshikha Bharadwaj, de 24 años, posa en un ascensor de la agencia de publicidad en la que trabaja con un cartel en el que avisa de que no se quedará a trabajar hasta tarde porque no quiere correr el riesgo de ser increpada o atacada por la noche.
    5Deepshikha Bharadwaj, de 24 años, posa en un ascensor de la agencia de publicidad en la que trabaja con un cartel en el que avisa de que no se quedará a trabajar hasta tarde porque no quiere correr el riesgo de ser increpada o atacada por la noche. REUTERS
  • Sheetal, de 23 años, trabaja en un centro de atención telefónica en en el turno de noche. Asegura que desde la muerte de la joven violada en el autobús ha empezado a llevar un pequeño cuchillo para sentirse más segura.
    6Sheetal, de 23 años, trabaja en un centro de atención telefónica en en el turno de noche. Asegura que desde la muerte de la joven violada en el autobús ha empezado a llevar un pequeño cuchillo para sentirse más segura. REUTERS
  • Simrat, de 24 años, trabaja en un institución cultural. "He tomado la decisión de seguir usando el transporte público porque creo que tengo tanto derecho como los hombres. No hacerlo por la amenaza de ser agredida significaría limitar mi vida y mi independencia", explica.
    7Simrat, de 24 años, trabaja en un institución cultural. "He tomado la decisión de seguir usando el transporte público porque creo que tengo tanto derecho como los hombres. No hacerlo por la amenaza de ser agredida significaría limitar mi vida y mi independencia", explica. REUTERS