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"La gimnasia ya no la entiende nadie"

El seleccionador estará en los Juegos de Londres con una única gimnasta

Carballo empezó a entrenar en aparatos de fabricación casera.
Carballo empezó a entrenar en aparatos de fabricación casera.

Jesús Carballo ha dedicado toda la vida, y buena parte de su familia, a la gimnasia y por eso tiene mil anécdotas que contar. Como esa de que vio caerse de las paralelas y lesionarse a una de las hijas de Di Stéfano cuando el Real Madrid, sí el Real Madrid, aún tenía sección de gimnasia.

En este deporte, minoritario y exigente como pocos, empezó en Galicia, entrenándose al aire libre y en aparatos de fabricación casera, y luego se trasladó a Madrid, donde más tarde empezaría su carrera como entrenador y acabaría de seleccionador, primero de masculina, y desde finales de los setenta de femenina. Ha estado en nueve Juegos Olímpicos y en casi una treintena de Mundiales. Casi cinco décadas en la alta competición. Y estará en Londres 2012, pero solo con una gimnasta, después de que el equipo no lograra clasificarse.

Para alguien que puso a España en el mapa internacional, que saboreó las primeras medallas en Europeos, Mundiales y Juegos, parece un tropiezo. Pero son muchos años en esto, en los que Carballo ha aprendido a disfrutar de los éxitos y a relativizar los fracasos. “Las niñas están preparadas para fallar”, dice. “Además, no fue un tema técnico, sino psicológico. Habíamos hecho 1.056 ejercicios de paralelas este año, los últimos perfectos, pero llegamos a la competición y... Este es un equipo muy joven y muy unido. Se rompió un eslabón y se acabó”.

Una semana larga de vacaciones y vuelta al entrenamiento. Su vida es así. No hay tiempo para lamentarse. Ni apenas vacaciones. Pero sí tiene unas horas para reflexionar sobre un deporte que apenas practican 2.000 atletas en España y que ha cambiado radicalmente desde que la gran Nadia Comaneci saludara al mundo desde la portada de la revista Time.

El seleccionador estará en los Juegos de Londres con una única gimnasta

Para hacerlo, Carballo elige un restaurante gallego, sus raíces están en Galicia y vuelve siempre que puede (tras el Preolímpico hizo un tramo del Camino de Santiago). Al Portonovo también viene cuando puede, a comer pulpo, empanada y filloas. Se nota porque tiene un trato amistoso con los camareros, que le dicen lo joven que está y saben que le gusta el café con la taza muy caliente. Entre la empanada y la merluza, el seleccionador disecciona su deporte, que ha abandonado el 10,00 que hizo famosa a la Comaneci y se ha complicado muchísimo: “Este deporte ya no lo entiende nadie. Antes si te caías, estabas fuera. Ahora puedes ganar una medalla. Pero lo peor es que han eliminado el virtuosismo, lo que tiene de arte. En el Circo del Sol, el 80% son gimnastas. Chicos y chicas que expresan allí lo que no han podido hacer en su deporte”.

Aunque lo parezca, no es un lamento porque Carballo sabe muy bien las reglas. Y se adapta. Unas veces con mejores resultados que otras. También ve aspectos positivos: “Ahora hay más mujeres. No solo niñas, y eso es un gran acierto”.

La gimnasia le ha dado a este hombre media vida y él le ha devuelto tres hijos; el mayor, campeón del mundo y hoy presidente de la federación, el segundo entrenador y el tercero aún en el equipo. Al pequeño no le ve por la labor. Les ha visto caer y levantarse. Ahora le toca a él.