La Casa Blanca presiona a las universidades para que rebajen sus precios

El precio de un curso académico, según datos del gobierno, es de 22.494 dólares (17.008 euros) por alumno

A medida que el descontento por la desigualdad de recursos se expande por los campus universitarios de Norteamérica, la Casa Blanca ha comenzado a ejercer presión sobre los rectores para que tomen medidas urgentes y rebajen el precio de la educación universitaria en Estados Unidos. Este lunes, el presidente Barack Obama ha recibido a varios presidentes de distintas universidades del país para pedir explicaciones de por qué el precio de la educación universitaria ha aumentado un 31% en la pasada década, con el correspondiente ajuste de inflación. Hoy por hoy, el precio de un curso universitario, según datos del gobierno, es de 22.494 dólares (17.008 euros) por alumno.

Uno de los principales motivos de protesta del movimiento Ocupa Wall Street es el del exorbitante coste de la educación universitaria en EE UU. Muchos de los manifestantes que han acampado en diversos campus del país se quejan de que la deuda estudiantil llegará, en el próximo año, al billón de dólares, una cifra a la que ha llegado la organización FinAid. Las becas concedidas por el gobierno, con intereses muy bajos, suponen en este momento 610.000 millones de dólares de deuda. El resto son préstamos privados. La media que cada alumno debe, al licenciarse, es de 25.250 dólares, según la organización The Project on Student Debt.

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Tradicionalmente, la Casa Blanca se ha mantenido al margen de los precios de matrícula en la educación postsecundaria. En EE UU son los Estados los que financian algunas universidades públicas, que suelen ser más baratas. El precio medio de matrícula en una entidad pública en el curso 2009/2010 fue de 12.804 dólares, frente a los 32.184 de las universidades privadas. Para ser admitido en una de esas universidades públicas, un alumno debe ser residente de ese Estado. Las universidades privadas, entre las que se cuentan las más prestigiosas del mundo, como Harvard o Princeton, suelen operar como entidades sin ánimo de lucro.

"Sé que no hay soluciones sencillas en este asunto, no hay un santo remedio. Pero las dificultades que existen para rebajar el precio del acceso a la universidad y para reducir la deuda estudiantil no pueden ser un argumento que se emplee para justificar la pasividad en este asunto", dijo la semana pasada el Secretario de Educación, Arne Duncan, en una conferencia en Nevada. "En la era de la economía del conocimiento, la necesidad de controlar los precios de las universidades no es incompatible con la necesidad de mejorar el rendimiento de los estudiantes. Ambos objetivos son necesarios si esta sociedad quiere hacer todo lo posible para que los norteamericanos triunfemos y mejoremos en el mercado de trabajo internacional".

La reunión que ha mantenido Obama con los rectores de universidades públicas y privadas (como la de Carolina del Norte en Chapel Hill, la de Maryland en Baltimore, la de California en Long Beach, la de Carnegie Mellon o la de Berea) ha sido secreta, pero diversos oficiales del gobierno norteamericano han avanzado que el presidente les ha pedido medidas urgentes para rebajar el coste de matrícula. Aquí en EE UU el precio de estudiar en una universidad no es siempre algo proporcional a su prestigio. Según un recuento del Center for College Affordability and Productivity, la universidad más cara del país es el Sarah Lawrence College, con un gasto anual por alumno de 58.334 dólares.

Esa estimación incluye los gastos de material escolar, así como los de vivienda. Eso explica que ese centro, que está en la zona metropolitana de Nueva York, sea uno de los más caros. El segundo más caro es la Universidad de Chicago, con un precio de 57.590 dólares. Les sigue la New School, también de Nueva York, con un coste general al año de 57.199 dólares. Entre los 10 más caros sólo hay un miembro del prestigioso y exclusivo club del Ivy League: la Universidad de Columbia, situada en Manhattan, que cuesta 56.680 dólares al año.

Otro de los motivos de queja de los miembros del movimiento Ocupa Wall Street es el salario y los sobresueldos de los directivos universitarios. Según un recuento de la revista especializada Chronicle of Higher Education, el presidente que más cobra, Constantine Papadakis, de la Universidad de Drexel, en Filadelfia, ganó el año pasado 4'9 millones de dólares. Le sigue William Brody, de la Universidad Johns Hopkins, que ganó 3'8 millones.

Alumnos de una universidad americana.
Alumnos de una universidad americana.REUTERS
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