Cinco jóvenes investigadoras en lo muy pequeño obtienen las becas L'Oréal-Unesco

Cinco jóvenes investigadoras españolas expertas en ciencia de materiales han recibido ayudas de 15.000 euros cada una para desarrollar sus proyectos, todos en la escala de lo muy pequeño y dentro del programa L'Oréal-Unesco Por las mujeres en la ciencia. La selección primaria de las más de 100 candidaturas la ha hecho la agencia de evaluación del Ministerio de Ciencia e Innovación y un jurado científico ha elegido a las premiadas.

En el acto de entrega, Felipe Pétriz, secretario de Estado de Investigación, recordó los datos hechos públicos recientemente del Libro Blanco sobre la Situación de las Mujeres en la Ciencia Española, que pintan un panorama insatisfactorio, ya que en los últimos 20 años el porcentaje de catedráticas, por ejemplo, solo ha aumentado en un 6%. "La defensa de la presencia de las mujeres en la ciencia no es solo un derecho, sino una necesidad en el siglo XXI para poder abordar los grandes retos de nuestro tiempo", dijo.

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Entre las premiadas, Arantxa Fraile (1973) se centrará en el control de propiedades magnéticas en la nanoescala: "Me dedico a investigación fundamental en microscopía, a hacer visible lo invisible. Los resultados podrían aplicarse en terrenos tan diversos como sensores, ordenadores, pero también para el tratamiento de enfermedades como el cáncer. En lugar de curar un tumor con radiación, se podrá hacer con temperatura que se aplicará de forma local", apuntó.

María Ángeles Laguna (1979) trabaja en el desarrollo de nuevos materiales para espintrónica y para dispositivos optoelectrónicos. Su proyecto ha sido reconocido por el jurado de estas becas por su repercusión en una área de gran interés tecnológico, como es el aumento de la capacidad de almacenamiento de información en sistemas de registro magnético de los ordenadores.

Cristina Canal (1977) diseña biomateriales de base textil con propiedades de liberación controlada de fármacos que podrían aplicarse en distintas patologías y utilizarse en aplicaciones biomédicas. Se trata de "fibras que puedan liberar antibióticos gradualmente y ser reabsorbidas por el cuerpo, de utilidad para implantes o hernias. Dichas fibras evitarían las inyecciones que hoy se producen para introducir fármacos en vena".

Isabel Pastoriza (1974) Ha obtenido la beca por su investigación centrada en las nanopartículas metálicas de oro, plata y cobre que, tras su unión de forma controlada, son capaces de detectar moléculas que puedan ser dañinas para el medio ambiente o la salud.

Rebeca Hernández (Salamanca, 1977), finalmente, trabaja en materiales destinados a la medicina para la regeneración de tejidos, particularmente en materiales inyectables que evitan la cirugía. "Nos basamos en materiales de tamaño nanométrico que se puedan ensamblar para formar estructuras tridimensionales donde pueden crecer las células. Se inyectarían en lugar de implantarse con cirugía".

En el mismo acto, la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT), que este año cumple su décimo aniversario, ha otorgado, con la colaboración de L'Oréal, el premio a la Promoción de la Igualdad en la Ciencia, la Tecnología, la Cultura y la Sociedad a María Teresa Fernández de la Vega por "las medidas para favorecer la igualdad entre mujeres y hombres adoptadas durante su trayectoria política, tanto en España como en África y Latinoamérica", según destacó la presidenta de AMIT, Pilar López Sancho.

En primera fila, las cinco investigadoras premiadas
En primera fila, las cinco investigadoras premiadasL'ORÉAL-UNESCO
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