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Las nuevas tecnologías cambian la definición de aula

El Foro Latinoamericano de Educación reunió a 200 expertos en Buenos Aires

La proliferación de las computadoras y otros artefactos tecnológicos usados de manera permanente en las aulas ha cambiado, y va a cambiar, la definición del aula como espacio pedagógico. La enseñanza frontal, simultánea y homogénea es incompatible con esa nueva estructura y va a exigir a los profesores el desarrollo de una metodología mucho más flexible y hacer todavía más necesaria la atención individualizada de los alumnos. Estas son algunas de las conclusiones del documento Aprender y enseñar en la cultura digital, elaborado por la investigadora Inés Dussel, y discutido en el VII Foro Latinoamericano de Educación, celebrado esta semana en Buenos Aires.

El foro, organizado por la Fundación Santillana y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, Ciencia y Cultura, fue seguido por más de 200 especialistas interesados en el papel de las nuevas tecnologías en la educación. "No se trata solo de la utilización de computadoras en las aulas, sino también del papel de otros elementos, como el teléfono móvil, del que disponen muchos chicos en las aulas, y que permite, por ejemplo, grabar parte de una clase", asegura Dussel. "Muchos profesores", explica, "dan por sentado" que van a ser grabados.

Elementos como el teléfono móvil permiten grabar parte de una clase

Lo que ya está fuera de toda duda es que esas nuevas tecnologías han entrado en las aulas y en el sistema educativo y que la mayoría de los docentes usa ya ordenadores, aunque solo una pequeña parte ha recibido adiestramiento sobre su uso en el aula o su aportación en el sistema educativo. Lo importante ahora es interpretar correctamente las posibilidades y las ventajas que abre la tecnología digital, así como sus eventuales peligros.

Durante las jornadas, el ministro argentino de Educación, Alberto Sileoni, explicó el programa Conectar Igualdad, que lleva a cabo su Gobierno y que distribuye ordenadores entre los estudiantes como elemento de igualación social. Sileoni explicó que esas políticas son posibles gracias a la disponibilidad de fondos de inversión. En Argentina, por ejemplo, el programa aludido no se financia por el presupuesto del Ministerio de Educación, sino a través de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).

Álvaro Marchesi, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEA), enumeró, por su parte, los retos de la educación: mejorar el aprendizaje, reducir la desigualdad y conectar la educación con la realidad y la cultura de cada país, y aseguró que las nuevas tecnologías suponen una valiosa oportunidad para poner en marcha esas estrategias.

La conferencia inaugural fue pronunciada por el filósofo y experto en nuevas tecnologías Nicholas Burbules, profesor de Política Educacional de la Universidad de Illinois. Burbules mantuvo que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) no son solo herramientas, porque son capaces de cambiar la manera de vivir y de ver el mundo. Son estructuras de cambio. No cree, sin embargo, que puedan solucionar los problemas que plantea la educación en todo el mundo. "No soy un determinista tecnológico ni tengo una concepción heroica de la tecnología", afirmó el experto estadounidense.

Para Burbules es importante comprender que la enseñanza no es una técnica ni la educación algo puramente instrumental. La enseñanza se produce gracias a una relación entre quien enseña y quien aprende, una relación recíproca. Enseñar es crear condiciones, métodos y posibilidades de aprendizaje.

El profesor estadounidense insistió en la característica fundamental del aprendizaje relacionado con las nuevas tecnologías, que es su ubicuidad. Las TIC refuerzan el concepto de aprendizaje a lo largo de toda una vida, más allá de la etapa escolar. El aprendizaje ya no se produce solo en la escuela, sino que es más ubicuo. El rol del profesor y de la escuela cambia: cada vez es menor su función de control y mayor su papel como igualador de oportunidades.