Reportaje:

Cañonazos de ácido sulfúrico al aire para acabar con el calentamiento global

El descubridor del agujero de la capa de ozono propone un experimento para reflejar parte de la radiación solar en la atmósfera

ELPAIS.es

Un científico loco inventa un cañón con el que dispara paletadas de ácido sulfúrico a la atmósfera. Su intención es crear algo parecido a un "invierno nuclear"; los rayos de sol no podrán atravesar con tanta facilidad la capa de aire que recubre el planeta, lo que provocará que bajen las temperaturas. Este plan diabólico tiene en realidad un buen propósito: reducir el calentamiento terrestre. Y su responsable no es un chiflado: se llama Paul Crutzen, es premio Nóbel, y entre otras cosas acuñó el término "invierno nuclear" y descubrió el agujero en la capa de ozono.

Crutzen, de 72 años, ha propuesto un experimento para luchar contra el calentamiento global: lanzar azufre a la atmósfera para que los rayos solares se reflejen en la estratosfera. La clave del asunto es el albedo, también conocido como efecto reflector, que tiene lugar en la atmósfera "porque el aire no es limpio, zumban en él partículas", lo que hace que un porcentaje de la radiación que incide sobre esa superficie se pierda.

Y es que la contaminación atmosférica también contribuye a enfriar el planeta, pues "las partículas reflectan una parte de los rayos solares", según explica el científico en el diario austriaco Der Standard. Surge así un dilema: "Si limpiamos el aire [de polución], la Tierra se calentaría". Es por eso que Crutzen quiere desplazar el campo de juego a la estratosfera.

Sería allí adonde lanzaría sulfuro de hidrógeno. Por oxidación se convertiría en dióxido de azufre, para formar después ácido sulfúrico. Este plan, que ya se le pasó por la cabeza a un científico ruso, Michael Budikow, en la década de los 70, no resultaría barato: costaría entre 25.000 y 50.000 millones de dólares al año. Eso sí, señala Crutzen: "Cuando el nivel del mar crezca varios metros [por culpa del calentamiento de la atmósfera], las pérdidas pueden sumar billones".

Lo que propone este científico ya sucede de forma natural de pascuas a ramos: cuando un volcán entra en erupción, también lanza azufre a la estratosfera: "Después de la erupción del Pinatubo (Filipinas) en 1991, la temperatura global descendió medio grado durante dos años y medio", señala Crutzen.

El científico recibió el premio Nóbel de Química en 1995 por su trabajo sobre el ozono en la estratosfera; en la actualidad trabaja en Austria como investigador invitado en el Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados.

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