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El acoso que sufren las chicas en clase es más machista de lo que crees

Los roles de género y la sexualidad son unos de los factores que influyen en los motivos y perfiles del ‘bullying’, y deberían de tenerse en cuenta en su abordaje.

Fotograma de 'Por 13 razones', la serie de Netflix que ha conectado el acoso escolar con la violencia de género y el acoso sexual.
Fotograma de 'Por 13 razones', la serie de Netflix que ha conectado el acoso escolar con la violencia de género y el acoso sexual.Netflix

Se acerca septiembre y los temibles anuncios de la vuelta al cole, factor que puede llegar a aterrorizar a muchas criaturas. Escuchamos hablar de bullying constantemente. Éste, incluso, ha sido el tema central de una de las series de mayor éxito entre el público adolescente, la producción de Netflix Por 13 razones. Una serie que mostró una realidad especialmente significativa, ya que unió el acoso escolar con el acoso sexual a su protagonista. El bullying, aunque demoledor para ambos géneros, puede llegar a ser diferente para ellos y para ellas. O así lo aclaran los expertos en la materia

Según un estudio de 2008 sobre la violencia hacia las niñas en la escuela Primaria, realizado por el Instituto de la Mujer, “las niñas que asisten a la escuela primaria (de 1º a 6º curso) reciben agresiones por parte de sus compañeros y compañeras, provocadas por los estereotipos de género y fundamentadas en la supremacía de los varones sobre las mujeres, sirviendo esto para consolidar los futuros comportamientos violentos hacia las mujeres”.

Bullying con perspectiva de género

Sobre si hay o no diferencias significativas en los perfiles y formas de agresión, la psicóloga María Ocete de Generando Igualdad  explica que “diferentes estudios demuestran que hay diferencias si hay un mayor número de niños y chicos como posibles agresores y mayor número de niñas y chicas como víctimas. Además, se ha comprobado que las niñas también ejercen violencia directa como los niños, pero que sí hay diferencias en cuanto al método de cómo ejercerla. Por lo tanto, la variable género hay que tenerla muy en cuenta por la gran influencia que presenta”. De esta manera, Ocete insiste en que a medida que se ha ido trabajando en los casos de acoso escolar, «vamos teniendo más en cuenta la necesidad de tener la perspectiva de género, pero se puede hacer mucho más”.

Jose A. M. Vela, sociólogo y doctorando en estudios Interdisciplinares de Género de la UAM reflexiona aportando que “prácticamente no existe una situación que no esté influida por el género» y recuerda con sonrojo como anécdota el caso de los «bolígrafos ergonómicamente destinados a chicas». Vela aclara que “ los temas de género y LGBTfobia son la principal causa de agresiones, seguidas muy de cerca por el peso y ser de diferentes etnias”.

En cuanto al propio acoso, el experto añade que “presenta diferencias, pero no en intensidad o frecuencia sino en los tipos y motivos de acoso”. De esta forma “con los chicos parece haber una mayor presencia de agresiones físicas y con las chicas una mayor presencia de aislamiento y maledicencia”. Sin embargo, estas diferencias son bastantes sutiles estadísticamente y difieren muchísimo de unos autores a otros.

Factores condicionantes

La periodista Sara Brun ha investigado ampliamente sobre el acoso escolar en su libro Yo también sufrí Bullying (Versátil), llegando a la conclusión de que “no hay perfil de niño o niña acosado, cualquiera puede ser elegido como víctima”. Brun indica que aunque existan factores que influyen, como puede ser el género, “lo que hay que tener claro es que no hay nada en la víctima que la inculpe para sufrir bullying”, algo que hay que tener claro antes de cualquier análisis.

Pese a ello, sí que matiza que según los casos estudiados, destacan el acoso al aspecto físico en las niñas o la supuesta ‘debilidad’ de los niños vista por los acosadores. Es decir, cualidades ancladas en el imaginario machista. En cuanto a factores condicionantes por sexos, Brun añade que los casos que se dan mayoritariamente son entre pares, «de chicos a chicos y de chicas a chicas, dentro del grupo al que pertenecen, es decir, dentro de la misma clase o del mismo curso”. El impacto un mayor impacto debido al acoso las 24 horas en las redes sociales.

El factor fundamental que influye en el acoso escolar es, según la periodista, la propia educación, que en ocasiones también tiene un sesgo de género. “Nunca antes como en esta época se había dejado tan a merced de agentes externos a la familia la educación de los hijos. Prácticamente los niños tienen una niñera extra con la televisión, tablets y móviles pero los contenidos que ellos consumen deben de ser vigilados por los padres”.

Volviendo al estudio del Instituto de la Mujer, uno de los factores más estudiados es la influencia de los medios de comunicación, concluyendo que “el papel de los medios de comunicación (televisión, videojuegos, Internet,…) determina los roles de los niños y de las niñas de forma subliminal, pero con fuerza”.

Ser diferente siendo adolescente

La psicóloga María Ocete insiste en que “se denota de los estudios que en Primaria los niños y las niñas se tratan más como iguales, mientras que en Secundaria se van pronunciando las diferencias entre los comportamientos de ambos sexos”. Es aquí cuando se produce una verdadera incidencia del sexo, como un factor más a tener en cuenta en el acoso escolar.

Los adolescentes y preadolescentes son los que más necesidad de reconocimiento del grupo tienen, lo que les hace más vulnerables tanto en el caso del perfil del acosador, como del acosado. “El grupo va a incidir en que se sigan los estereotipos y roles de género, en reproducir los papeles aceptados culturalmente como modelos y referentes sociales. Así, el grupo refuerza a quienes más se acercan a los estereotipos y segrega a quienes no los sigue”, incide la experta.

Respecto a esos roles, apunta que “para un chico, cuanto más alejada está su imagen del estereotipo machista de ‘hombre blanco’, ‘triunfador’, algo ‘canalla’, más probabilidades tiene de ser víctima de acoso. Una chica, con una imagen alejada del referente de belleza femenina, de supuesto atractivo sexual, sin popularidad, tiene también mayor riesgo de sufrir acoso.

A esta idea, José Vela añade que “la responsabilidad de las chicas con su cuerpo las sitúa en una posición muy vulnerable, desde donde pueden caer en víctimas de acoso escolar”, mientras que “a los varones les sigue pesando el modelo masculino de virilidad que ha de demostrar su masculinidad continuamente, siendo el más fuerte, el que más liga y el menos sensible”. De esta forma constata que el bullying también tiene que ver con la propia sexualidad, puesto que “maricón y puta son los insultos principales para chicos y para chicas”, siendo estos “una forma de control para tener a los chicos y chicas dentro de los límites de los estereotipos de género tradicionales”.

Falta hablar de igualdad en las aulas

“Hay un punto donde se cruza el acoso escolar y la violencia de género”, expresa el sociólogo, que si bien diferencia ambos fenómenos, ve claro que “la violencia machista comienza en la escuela e incluso antes”, en la educación diferenciada que se da en casa.

Así, parece que si se quiere ser efectivo en el terreno del acoso escolar, tener en cuenta estas diferencias puede suponer una mejora en su abordaje. “Es urgente tratar el tema de género en las escuelas por especialistas desde el principio”, insiste Vela.

Sin embargo, parece que queda lugar para la esperanza, porque tal y como aporta María Ocete, “afortunadamente son muchas las chicas y chicos, conscientes de esta absurda realidad, que se quieren liberar de estas presiones y defienden su forma libre de ser. Son personas que voluntaria y conscientemente rompen con ese modelo tradicional, que no comparten, aun sufriendo por ver cuestionada con mayor o menor saña su personalidad, sus capacidades”. Estos, sin duda “han de ser los nuevos referentes de deseabilidad social”, ya que la única forma de acabar con la discriminación y el acoso en cuestión de género, es romper los roles anticuados que sustentan los mismos.

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