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Hallada una cabeza humana dentro de una caja en una casa en Castro Urdiales

La Guardia Civil detiene a una mujer que entregó el recipiente a una vecina hace meses

Vivienda de la calle Santa Ana, en Castro Urdiales (Cantabria). En vídeo, imágenes del suceso y declaraciones de los vecinos. EFE | VÍDEO: ATLAS

La noche del pasado sábado una vecina de Castro Urdiales (Cantabria, 32.000 habitantes) decidió abrir la caja que le había pedido que guardase su amiga Carmen M. hacía unos días. Supuestamente tenía unos “objetos delicados” —“juguetes sexuales”, según algunas fuentes— que podían dañarse ante un inminente registro que la Guardia Civil iba a llevar a cabo en su casa tras la misteriosa desaparición de su expareja en febrero, un hombre vasco de 67 años, según fuentes próximas a la investigación, adelantada por El Diario Montañés.

El hedor que desprendía aquella caja era tan fuerte como el cerco que los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Castro Urdiales —apoyados también por los del Servicio de Criminalística central (SECRIM) del Instituto Armado y después por los del Servicio Cinológico, con perros especializados en la localización de restos humanos— estaban cerrando entorno a esa mujer. Originaria de Cádiz, de 60 años, “y en el foco de mira [de los investigadores] casi desde el principio”, “llevaba años viviendo en ese pueblo marinero cántabro” en el que residen muchos bilbaínos, según fuentes cercanas al caso, que se encuentra bajo secreto y que se instruye desde el juzgado número 2 de Castro Urdiales.

Al descubrir una cabeza humana en el interior de la caja, la mujer sufrió una crisis nerviosa que la llevó a solicitar la ayuda de los servicios de Emergencias que, a su vez, y tras comprobar el hallazgo (“una cabeza en avanzado estado de descomposición”, según fuentes próximas a la investigación), alertaron también a la comandancia de la Guardia Civil.

En la madrugada del pasado sábado el número cinco de la calle de Santa Ana de Castro Urdiales parecía una feria, entre ambulancias y coches policiales, según narraron los alarmados vecinos a los periodistas de los diarios locales que se acercaron hasta el lugar tras conocer el extraño suceso.

Esa misma mañana, Carmen M., expareja sentimental del desaparecido, fue detenida en su domicilio, en el edificio Mar Llana número 12 de la calle Padre Basabe, acusada de un presunto homicidio. Está previsto que pase a disposición judicial.

La cabeza fue enviada al Instituto de Medicina Legal de Santander, que confirmará próximamente si ese cráneo pertenece al desaparecido y cuáles pudieron ser las causas de su muerte y cuándo se produjo su defunción.

Mientras tanto, los agentes del servicio de inspecciones oculares de la Guardia Civil, junto a los del equipo de localización de restos biológicos y los investigadores de la policía judicial de Castro Urdiales, buscan el resto del cuerpo del hombre, cuya desaparición había sido denunciada por sus familiares —era un hombre separado con dos hijos, según los datos recogidos por El diario Montañés— meses atrás, en el mes de marzo, aunque no constaba en la base de datos del Centro de Desaparecidos (CNDES) ni en la de la Fundación QuienSabeDonde Global, que habitualmente registran las desapariciones denunciadas.

Durante este lunes se sucedieron los registros, tanto en casa de la detenida como en la de su amiga, y según fuentes de la investigación, continuarán a lo largo de la jornada de este martes.

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