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Un juez militar procesa al sargento que se burló de un soldado

El Supremo obligó a reabrir la causa por abuso de autoridad contra el suboficial

Desfile del 12 de octubre, en el Paseo de la Castellana.
Desfile del 12 de octubre, en el Paseo de la Castellana.

El juzgado togado militar territorial de Las Palmas ha procesado a un sargento primero del Ejército de Tierra por el trato degradante y vejatorio al que sometió a un soldado de la Compañía de Transmisiones de la Brigada Canarias en la que estaba destinado en 2010.

Según el auto, existen indicios de que dicho suboficial se dirigía al soldado con el apelativo de Vequia y le daba órdenes del tipo “Vequia ven aquí a la derecha de tu amo”, lo que “provocaba risas y comentarios entre la tropa”. Además, se mofaba de su forma de andar diciéndole que “parecía que esquiaba” o que “tenía el cuerpo raro”.

En otra ocasión, cuando con dificultad hacía flexiones, le preguntó si tenía fuerzas para levantar a su novia y hacer el acto sexual con ella y le indicó que le mostrase una foto de ella que llevaba de pantalla en el móvil, diciéndole que “las tías que se sacan las fotos así, tirando besos, parecen putillas”.

El auto añade que el sargento le propinó más de una vez un golpe en el pecho con el puño cerrado y que empleaba su apellido para aludir a cualquiera que cometiese un fallo. Otro militar, a sugerencia del sargento, hizo una canción en la que se burlaba del soldado e imitaba las expresiones que el suboficial le dirigía, lo que preocupó al superior por creer que alguien le había grabado sin él saberlo.

El juez cree que estos hechos pueden tipificarse como delitos de abuso de autoridad, en su modalidad de maltrato de obra a inferior y trato degradante e inhumano.

El suboficial ya estuvo procesado en este mismo sumario en noviembre de 2017, pero el Tribunal Militar Territorial Quinto anuló su procesamiento en abril de 2018, y cuatro meses después, acordó el sobreseimiento de la causa contra el sargento y contra otros dos soldados, presuntos cómplices suyos, por considerar que los hechos carecían de relevancia penal e incluso disciplinaria.

El fiscal jurídico militar y el abogado del soldado, Antonio Suárez-Valdés, recurrieron ante el Tribunal Supremo que, en abril pasado, exoneró definitivamente a los dos compañeros de la víctima y ordenó seguir las actuaciones contra el sargento. Tras recordar que el propio tribunal que archivó el caso reconocía la existencia de “agresiones físicas”, el Supremo rechazaba “que los hechos investigados carezcan de relevancia penal”.

 

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