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La promiscuidad del votante valenciano de izquierdas

Compromís logró 2,5 votos en las autonómicas por cada uno de las generales; el PSOE y Podemos mejoran en el Congreso

La candidata a la presidencia de la Generalitat, Mónica Oltra, abraza al candidato al Congreso, Joan Baldoví, en la ejecutiva.
La candidata a la presidencia de la Generalitat, Mónica Oltra, abraza al candidato al Congreso, Joan Baldoví, en la ejecutiva. EFE

Hace tiempo, en los años ochenta, Sabadell era conocido como ejemplo de lo que los politólogos llaman voto dual o promiscuo: en las elecciones generales solía votar socialista, en las autonómicas a CiU y en las locales al partido comunista. Lo que se vio el domingo entre los votantes de izquierda en la Comunidad Valenciana también merece estar en esta categoría y, además, sucedió en unas elecciones celebradas el mismo día y con las urnas instaladas unas al lado de otras.

Hay una catarata de datos que abonan esta teoría: por cada voto que Compromís recibió en las elecciones generales logró 2,5 en las autonómicas; la formación valencianista logró solo un diputado y el 6,5% de los votos en las legislativas y el 16,5% en las autonómicas; Unides Podem obtuvo el 14,2% de apoyos para el Congreso y el 7,9% para las Cortes Valencianas; el PSOE ganó el 27,8% de los votos para hacer presidente a Pedro Sánchez y el 23,9%, para Ximo Puig. Y todos estos números acaban en una misma suma: los partidos de izquierdas en la Comunidad Valenciana acumularon el 48,3% de votos en los comicios autonómicos y el 48,5% en las generales.

Al otro lado del espectro político, el trasvase de apoyos fue muy bajo. El PP casi calcó los resultados en ambas convocatorias (18,9% en autonómicas y 18,6% en el Congreso). Lo mismo pasó con Ciudadanos (17,5% y 18%, respectivamente). Solo con Vox se aprecia una diferencia algo mayor entre las elecciones generales (12%) y las territoriales (10,4 %). Pero vista la suma final del bloque y a falta de estudios demoscópicos, no parece que sea por un trasvase de apoyos (48,6% frente a 46,8%) sino porque los votantes de Vox se retrayeron en las elecciones autonómicas.

Para Jorge Galindo, sociólogo y miembro de Politikon, la primera causa de esa promiscuidad electoral en el flanco zurdo hay que buscarla en que “la izquierda valenciana es más heterogénea”. “Compromís tiene una estructura de base y un formato de mensaje e intereses enfocado a la comunidad”, continúa el investigador valenciano, “es normal que tenga más voto en las autonómicas”.

Este actor propio del bloque de izquierdas valenciano competitivo electoralmente ayuda a explicar la diferencia con una derecha en la que ya no hay una fuerza que, como hiciera Unión Valenciana en los noventa, valencianice ese lado del tablero. Como Galindo, Alex Comes, politólogo, cree que es la existencia de Compromís “lo que marca la diferencia”. “La ciudadanía entiende que es un partido útil y discrimina al votar”, añade.

Hay otro elemento no menor, aunque probablemente de menos peso. Los candidatos: Mónica Oltra tiene mucho “atractivo electoral”, añade Galindo, más del que tiene el diputado valencianista Joan Baldoví, pese a tener el reconocimiento de sus rivales y las encuestas como un buen político.

Comes, por su parte, también añade otra clave: “El grado de fidelización en el votante de derechas es tradicionalmente más importante que en el bloque de derechas. No creo que Ciudadanos, que presentó alguien con un perfil de buen candidato como Toni Cantó, hubiera obtenido un resultado muy distinto con otro”.

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