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El dueño de la finca intenta acreditar que Julen murió durante las tareas de rescate

La defensa apunta a que fueron los golpes de una piqueta los que causaron la muerte del niño

niño pozo totalan
Guardia civil y bomberos, durante las labores de rescate en el lugar del suceso.

Los abogados de David Serrano, el propietario de la finca a las afueras de Totalán (Málaga) en la que murió Julen, han presentado ante el juzgado de instrucción número 9 de Málaga un informe que trata de acreditar que el pequeño perdió la vida durante el operativo de rescate y no como consecuencia de la caída. Serrano es la única persona investigada por homicidio imprudente en el caso que intenta esclarecer las causas del fallecimiento del niño de dos años.

El trabajo ha sido elaborado por el arquitecto Jesús María Flores, que el pasado 20 de enero —una semana después de que Julen cayera al pozo— criticó el operativo de rescate mientras este se estaba desarrollando. Horas más tarde de sus palabras en un programa de televisión, el Colegio de Arquitectos de Málaga se desvinculaba de sus opiniones y mostraba su apoyo y confianza en el equipo técnico que realizaba los trabajos.

El documento ha analizado informaciones, grabaciones y otros materiales que forman parte del sumario para llegar a unas conclusiones que “permiten presumir” que la muerte del pequeño “se pudo producir durante las labores de rescate”. La defensa apunta así de manera directa a una herramienta utilizada durante las primeras horas de dichas tareas: “Las actuaciones con la piqueta, diez impactos en total, entre las 17.30 y las 21.00 horas del día del incidente [Julen cayó minutos antes de las 14.00], es lo único que físicamente pudo producir las heridas en la cabeza y cráneo del menor”, subraya el informe al que ha tenido acceso Europa Press. “El hecho de que tras extraer la piqueta por última vez se recogiesen de su extremo ocho pelos del menor, tres de ellos con raíz telógena, nos lleva a preguntarnos: ¿Qué otra tesis alternativa a la del impacto directo contra la cabeza del menor puede llegar a explicar la presencia de esos restos biológicos en la punta de la piqueta?", se cuestiona la defensa en el informe presentado ante la jueza.

Para extraer sus conclusiones, el escrito también tiene en cuenta precisamente el informe de la autopsia preliminar —realizado al día siguiente de encontrar el cuerpo sin vida de Julen— que indicaba que el fallecimiento se produjo "como consecuencia de un traumatismo cráneo-encefálico severo que afectó a la zona temporal y fronto-temporal" del menor, daño que se produjo el mismo día de la caída. La defensa cree que esos golpes recibidos por el niño se producen en una zona lateral de la cabeza “donde difícilmente pudo recibir un impacto de esa magnitud durante la caída". Fuentes próximas a la investigación señalaron a EL PAÍS que las contusiones eran fruto, según las primeras hipótesis, de los impactos con las paredes del túnel en su caída.

El informe considera que el menor "se encontraba, en los primeros instantes tras su caída, bajo una capa de tierra y material de entre diez centímetros y 15 centímetros de espesor" y destaca que los últimos cuatro impactos con la piqueta "penetraron al menos 35 centímetros" del tapón que había sobre Julen. Por eso, los abogados solicitan el mejor esclarecimiento de los hechos", ya que este estudio técnico "permite presumir que la muerte se pudo producir durante las labores de rescate y no durante la caída". Por ello, solicita la declaración ante la jueza de responsables técnicos y agentes del Consorcio Provincial de Bomberos que participaron en el rescate, así como a agentes de la Guardia Civil.

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