Podemos: del júbilo al desencanto

Ilusionaron hace cinco años en una época de desconfianza en la política. Hoy el partido vive inmerso en una crisis permanente sin final a la vista. ¿Queda algo del primer impulso?

La noche en que irrumpió Podemos, el 25 de mayo de 2014, cuando logró por sorpresa cinco escaños en las elecciones europeas. Desde la izquierda, Teresa Rodríguez, Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón (tapado) y Carolina Bescansa. En vídeo, Errejón repasa algunos de sus momentos clave en el partido.KIKE PARA / VÍDEO: EPVundefined

Podemos cumple cinco años en medio de un terremoto, tal vez el más fuerte de su corta pero convulsa historia. La formación que sacudió el mapa político español está al borde del precipicio después de que su ex número dos Íñigo Errejón anunciara por sorpresa que se presentará a las elecciones autonómicas madrileñas bajo el cartel de Más Madrid y provocara con ello la dimisión de todos sus cargos del líder regional del partido, Ramón Espinar. Es solo la última crisis de una formación que logró ilusionar a más de cinco millones de votantes en 2015 y que hoy vive en la zozobra permanente.

“Veníamos del 15-M, de las mareas, de una ola de movilización muy importante en España que yo creo que supuso un antes y un después”, recuerda la eurodiputada Tania González. “Sentíamos que todo eso no se veía representado en las instituciones y que teníamos que ser capaces de llevar todas esas demandas de una mayoría social muy castigada por la crisis a las instituciones”. Muchos llegaban de militancias anteriores, en la universidad o en movimientos sociales, algunos se conocían de eso y otros eran amigos, pero también había quien se acercaba a la política por primera vez. Eran días vertiginosos. Los círculos en los que se reunían eran efervescentes. En unos meses, lograron cinco eurodiputados que nadie esperaba y todo se aceleró: 69 escaños en las generales del año siguiente, presencia en parlamentos autónomos, en los Ayuntamientos... el fin del bipartidismo.

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El filósofo Santiago Alba Rico, que participó en el primer manifiesto de Podemos y hoy es un votante a regañadientes, recuerda vivir todo aquello con incredulidad, “ese momento es muy particular y está condenado a desaparecer o a convertirse en otra cosa”.

Podemos, que había surgido de múltiples sensibilidades progresistas, se transformó en un partido en el primer Vistalegre. Con una dirección clara y una estructura centralizada. “Ese es el pecado original”, opina Miguel Urbán, que está en Podemos antes de que existiera, actualmente es eurodiputado y lidera la corriente anticapitalista.

Las múltiples guerras internas desgarran a la organización y el ánimo de sus inscritos casi desde el primer día. Muchas de ellas con trasfondo personal. “Cuando todos los medios de comunicación te disparan, claro que te debilita”, dice Juan Carlos Monedero, que aunque hace tiempo que se alejó de la dirección sigue cercano a ella. “Pero aparte de eso, lo que suponía un valor inicial, que éramos un grupo de amigos, se convierte en un problema cuando una parte no entiende que su amigo ya no es su amigo sino su secretario general”.

“Todo se vive siempre muy intensamente en Podemos”, reconoce la diputada Ángela Ballester. “Como si siempre estuviéramos ante el abismo, cada momento fuera decisivo. El vivir todo tan emocionalmente lo hace más bonito pero también más duro. Es importante ser autocrítico sin estar todo el día fustigándose”. Su compañero de bancada Alberto Rodríguez —conocido en el partido como El Rastas— es de los que mantienen intactas las ganas del primer día: “Para mí ahora mismo es el momento de mayor ilusión y de mayores ganas porque veo que, sobre todo desde la moción de censura, que es cuando de verdad estamos impulsando medidas que mejoran de manera tangible la vida de la gente”.

La mayoría de los consultados confía en que la crisis que abrió Errejón se reconduzca. Otros, como Alba Rico, creen que ya no tiene remedio: “Podemos yo creo que está muerto, pero lo que ocurrió en 2011 y en 2014 no lo está. Hay que recuperar a los que se han quedado por el camino y Podemos ya no puede ser la respuesta”. Urbán no va tan lejos, pero reconoce que el partido “debe mutar”. “Debemos recuperar elementos del pasado y comprendiendo que muchas otras cosas las hicimos mal”, dice. “Personalmente vuelvo a tener ilusión ahora”, explica Jorge Moruno, otro de los que estaban desde antes de que Podemos tuviera nombre y hoy se alinea con Errejón. “Eso no quiere decir que sea una réplica de 2014, pero creo que hay una tecla que se ha vuelto a tocar. Ya no es solo ilusión y entusiasmo, sino madurez y confianza. Todos hemos aprendido un poco y sabemos lo que hay”.

Sobre la firma

Amaya Iríbar

Redactora jefa de Fin de Semana desde 2017. Antes estuvo al frente de la sección de Deportes y fue redactora de Sociedad y de Negocios. Está especializada en gimnasia y ha cubierto para EL PAÍS dos Juegos Olímpicos y varios europeos y mundiales de atletismo. Es licenciada en Ciencias Políticas y tiene el Máster de periodismo de EL PAÍS.

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