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Los deberes de la educación andaluza

Expertos constatan el atraso en la formación en la comunidad mientras la Junta pone en marcha programas para revertirlo

Aula de un colegio de Sevilla al inicio de este curso escolar.
Aula de un colegio de Sevilla al inicio de este curso escolar.

La tasa de abandono educativo temprano en Andalucía fue del 23,5% el año pasado, cinco puntos por encima de la media nacional y casi trece de la europea, según un informe de la Fundación Europea Sociedad y Educación. Pero esta cifra, a su vez, es 14,5 puntos inferior a la registrada en la comunidad hace 11 años. La evolución que esta tasa ha experimentado a lo largo de la última década sirve como ejemplo para resumir en qué situación se encuentra el sistema educativo andaluz. “Ha habido avances y mejoras en estos años, pero Andalucía es una de las regiones más atrasadas en muchos ámbitos educativos”, señala el catedrático de Fundamentos del Análisis Económico de la Universitat de València, Lorenzo Serrano. “Andalucía ha mejorado, pero también lo han hecho el resto de comunidades, de ahí que se mantenga esa diferencia. La comunidad debe mejorar más deprisa que la media española, hace falta ser más ambicioso en los objetivos”, añade el catedrático de Análisis Económico de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, Antonio Villar. “Hay indicadores que están por debajo de la media, pero se ha avanzado en otros de forma muy potente y, lo que es más importante, sin dejar a nadie atrás”, defiende la directora general de la Agencia Andaluza de Evaluaciones Educativas, Aurelia Calzada.

El sistema educativo andaluz, el mayor de España con más de 1,8 millones de alumnos este curso, no sale bien parado en los diferentes informes sobre esta materia. A los datos del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), en el que los estudiantes andaluces están a la cola tanto en Ciencia como en Matemáticas y lectura, se suman otros indicadores como esa tasa de abandono temprano y la de repetidores, que se sitúa cuatro puntos por encima de la media nacional (38,2%), tal y como se recoge en el estudio de la Fundación Europea Sociedad y Educación.

“Tanto el abandono como la repetición son problemas en España en general, pero en Andalucía más. El abandono está muy relacionado con las políticas económicas y sociales. Durante el boom económico y de la construcción, la tasa de abandono fue aún mayor. El alumno obtenía un trabajo de manera relativamente fácil y dejaba los estudios”, señala el inspector de educación y miembro de la organización Renovación de la Educación y Defensa de la Enseñanza (Redes), Pedro García. “Que haya muchos repetidores influye en que haya muchos abandonos y esto en que habrá una parte de la población que no alcance los niveles de formación que en un futuro va a ser necesaria para garantizar la empleabilidad”, señala Serrano. En este sentido, Calzada resalta los diferentes programas y becas puestos en marcha para atajar estas cifras. “El 13% de los estudiantes que vuelven consigue su titulación”, señala.

Los expertos señalan que el entorno socioeconómico sigue siendo determinante en la salud del sistema educativo. “Los resultados todavía dependen demasiado de quiénes son tus padres, el entorno familiar sigue influyendo mucho, hay que trabajar en mejorar la igualdad de oportunidades”, apunta Villar. “Las familias pueden llegar a tener un ahorro medio de 3.000 euros gracias a las ayudas y becas”, apunta Calzada. Según el estudio Diferencias educativas regionales 2000-2016. Condicionantes y resultados de la Fundación BBVA, el 50% de centros andaluces se encuentra en entornos educativos desfavorables, mientras que este porcentaje no supera el 10% en comunidades como Aragón, Cantabria o La Rioja.

“Andalucía ha tenido una posición de partida con un índice cultural y educativo más bajo que otras regiones, por un tema de contexto socioeconómico y productivo”, señala Miguel Ángel Sancho, presidente de la Fundación Europea Sociedad y Educación. “Una parte de la explicación de estos malos resultados se refiere al menor grado de desarrollo de nuestra comunidad, en relación con el conjunto del país. Nuestra renta per cápita está en torno al 80% de la media nacional”, apunta Villar. “El entorno influye y mucho. Desde la tasa de paro hasta las oportunidades de empleo cualificado. Todo va a influir en que los alumnos quieran seguir estudiando. Si ven que después de todo el esfuerzo no van a encontrar un empleo acorde, para qué estudiar”, apunta Serrano. El 43,6% de los andaluces entre 25 y 34 años solo tiene formación obligatoria frente al 33,8% de media en España. “Solo el 43,8% de las mujeres andaluzas con educación obligatoria como máximo trabajan. Es un dato que nos preocupa”, afirma Sancho. La tasa de paro en la comunidad, con un 22,85%, está más de ocho puntos por encima de la media nacional.

Pero estos condicionantes no son el único factor. “Estos pueden explicar solo un tercio de ese fracaso, pero la otra parte responde a aspectos relativos a cómo se organiza el sistema educativo, las medidas que se toman, si se ponen en marcha programas adicionales…”, señala Serrano, quien desvincula que la mejora pase por un aumento del gasto. “A partir de cierto nivel de gasto, los resultados ya no dependen de ello y todas las comunidades lo han alcanzado. Los resultados se verán no por gastar más, si no mejor”, apunta. En Andalucía, el gasto público en educación por alumnos es de 4.974 euros, unos 361 euros menos que la media de España. “Se han hecho una serie de políticas de mejora en el ámbito de la lectura, que han dado buenos resultados. En matemáticas, por ejemplo, harían falta”, señala Villar. “Hay un problema de gestión notable, de incompetencia, más allá de recursos, currículo o de profesores… de políticas de educación especial, de escolarización para evitar segregaciones…”, añade el inspector.

Entre otros problemas que detectan los expertos se encuentran desde el alto número de alumnos con bajo rendimiento, según apunta Villar, hasta el bajo nivel con el que los estudiantes de Primaria llegan a Secundaria, según el presidente de Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía, Javier Puerto. “Incluso, ese bajo nivel se está observando también en las universidades”, afirma Puerto. “El tránsito entre el colegio y el instituto viene dando muchos problemas. Para los alumnos es un cambio muy importante, son más horas, más profesores, otras exigencias…”, expone García, quien también cuestiona la formación del profesorado. Ese salto entre Primaria y Secundaria también ha sido detectado por la Administración, que el año pasado puso en marcha un programa piloto para facilitar ese tránsito. “El objetivo es que tanto profesores como alumnos sepan cómo se trabaja en cada centro”, explica Calzada, quien señala que se está utilizando una fórmula parecida para dar a conocer aquellos proyectos que vienen funcionando en otros centros.

Entre las fortalezas del sistema andaluz, expertos e informes coinciden en señalar la alta tasa de escolarización temprana, que se sitúa en un 97,6% frente al 95% de la media nacional. “Estamos muy por encima de las exigencias europeas”, señala Calzada. “Hay estudios que resaltan el efecto que la educación temprana tiene en el desarrollo del alumno, pero cuyos resultados se ven con el paso del tiempo. Así que, conforme estos niños que han o están teniendo una mayor formación vayan pasando por el sistema educativo se podrá ir apreciando esa mejora en los resultados”, aporta Serrano.

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