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Santamaría mantiene la incógnita sobre su futuro e integración en el PP

La exvicepresidenta pide una reunión a Pablo Casado para contarle sus planes y rechaza estar promoviendo plantones internos o encabezar ningún sector crítico

Soraya Sáenz de Santamaría deja su futuro abierto: "Primero voy a hablar con Pablo"

La integración en el PP no está siendo fácil, sencilla ni rápida. Cualquier gesto desde la nueva dirección nacional, que encabeza el equipo ganador de Pablo Casado, o desde la candidatura de la aspirante perdedora Soraya Sáenz de Santamaría, es mirada con lupa, interpretada y analizada por los contrarios. A veces en exceso, en parte porque falta aún mucho camino por recorrer para que se sosieguen los ánimos en el partido, alterados como consecuencia del enfrentamiento abierto en el último congreso del PP. Santamaría está pendiente de una reunión con Casado para aclarar su futuro.

Uno de estos episodios se ha vivido este jueves en la primera reunión de Casado con sus diputados,  a la que no ha asistido Santamaría. Al no acudir a ese encuentro del Grupo Popular, convocada el miércoles por la tarde, rápidamente se extendió el mensaje político de que la exvicepresidenta no había asistido para demostrar su malestar. Tampoco han acudido a la cita sus dos más cercanos colaboradores desde hace años, la exministra Fátima Báñez y el que fue su jefe de gabinete, José Luis Ayllón, lo que ha contribuido a alimentar los rumores. Al final de la mañana,  se han presentado los tres en el pleno para votar, circunstancia que Santamaría ha aprovechado para aclarar que la tarde anterior había avisado y pedido permiso para no asistir a su portavoz, Dolors Montserrat. El PP nunca informó de ese detalle.

Tras más de un mes entero de vacaciones, algo inusual en sus últimos siete años como vicepresidenta, Santamaría ha llegado para votar, pero los periodistas la han abordado para conocer las razones de su plantón al Grupo Popular y a Casado. La exnúmero dos de Rajoy se ha mostrado  sorprendida.  "Cada uno tiene su agenda", ha dicho. Otros miembros de la actual dirección del PP sí han manifestado su incomprensión por esa  falta de Santamaría, ya que es diputada por Madrid y además supo con tiempo que un pleno programado.

La exvicepresidenta, sin embargo, ha aclarado que la tarde anterior había llamado a Montserrat para informarle de que tenía ya agendada otra actividad y ha añadido que le planteó que si era necesario la cambiaría, pero que se le dijo no hacía falta ya que se preveían más ausencias. Ni Montserrat ni otros miembros de la dirección del Grupo Popular, ni sus portavoces oficiales, han confirmado esa información. Cuando se ha preguntado por la falta de Santamaría, Báñez o Ayllón no se ha dado ninguna razón. Solo se ha aportado que Ayllón había accedido a ocupar precisamente la vacante de Casado como vicepresidente de la comisión de la Unión Europea.

Tanto Santamaría como Báñez han informado de que no se sentían marginadas por la nueva ubicación que la dirección del Grupo les ha ofrecido dentro del hemiciclo, la exvicepresidenta en la segunda fila, en un pasillo central, alejada del nuevo equipo directivo, y la exministra detrás, en tercera fila. La portavoz Montserrat se lo había comentado en una llamada telefónica, así como su cambio de despacho. Esos cambios han sido aceptados sin mayores problemas.

Lo que sigue sin definirse es el futuro político de Santamaría, su integración reiterada en el comité ejecutivo formado por Casado o, incluso, si quiere continuar con su carrera política o considera aceptar alguna oferta para pasarse a la empresa privada. A estas preguntas, la exvicepresidenta ni ha negado ni aceptado nada.  Se ha limitado a repetir varias veces que antes quiere hablar en privado con Casado. Y ha añadido que la conversación tendría que producirse en breve.

Pablo Casado, antes de marcharse a una visita a Austria para ver a varios líderes populares europeos, ha reafirmado a Santamaría que aún le mantiene la plaza vacante en el comité ejecutivo nacional del PP y le ha reiterado que no habrá ningún problema para que presida una comisión del Congreso, como están haciendo los otros exministros del Gobierno de Mariano Rajoy. Casado ha recordado, no inocentemente, que había podido mantener charlas personales sobre esos cometidos con todos los exministros durante la reciente Diputación Permanente que el Congreso celebró en pleno verano, y a la que Santamaría también faltó.