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El archivo de ETA entregado por Francia da pistas sobre el asesinato de un funcionario de prisiones en Álava

La Audiencia Nacional reabre el crimen sin resolver con bomba lapa de Máximo Casado, que dejó dos hijos de 10 y 18 años

Fotografías facilitadas por el Ministerio del Interior, de la 'operación Mémoire vivante' que se llevó a cabo los pasados días 5 y 6 de febrero.
Fotografías facilitadas por el Ministerio del Interior, de la 'operación Mémoire vivante' que se llevó a cabo los pasados días 5 y 6 de febrero. efe

Los papeles de ETA que entregó Francia a España el pasado mes de febrero (miles de documentos aprehendidos en zulos y registros, así como medio millar de armas de fuego) ya empiezan a dar pistas sobre crímenes terroristas que estaban pendientes de resolver (más de 300 asesinatos). Uno de ellos es el que costó la vida al funcionario de la prisión de Nanclares de Oca (Álava) Máximo Casado Carrera, ocurrido el 22 de octubre de 2000 en su domicilio de Vitoria. La Audiencia Nacional acaba de reabrir este asesinato perpetrado por ETA al colocar una bomba lapa con dos kilos de explosivos en los bajos del coche del funcionario Máximo Casado, de 44 años, que estaba estacionado dentro del garaje de la comunidad de vecinos del bloque en que vivía. Dejó viuda y dos hijos de 10 y 18 años.

La pista que puede conducir a los autores directos del crimen, de los que nunca se supo nada, es un manuscrito de los enviados por Francia y que figura dentro de los papeles que componen el llamado archivo de ETA. Fuentes de las pesquisas han obviado dar detalles concretos del manuscrito para no perjudicar la investigación. No obstante, la Audiencia Nacional, a instancias del fiscal antiterrorista Marcelo Azcárraga, ha reabierto el sumario.

La pista que puede conducir a los autores directos del crimen, de los que nunca se supo nada, es un manuscrito de los enviados por Francia 

Un etarra hijo de un vecino del bloque fue quien facilitó a un comando de ETA las llaves del garaje e indicó cuál era el vehículo, un Citroën Xsara, y su ubicación exacta. Al arrancar el coche por la mañana para acudir a su trabajo, la bomba detonó y le mató casi en el acto, y causó daños a otra docena de coches allí estacionados. El vecino que dio el chivatazo fue condenado en 2010 a 28 años de cárcel. Se trata del activista etarra Zigor Bravo Sáez de Urabain, pero nunca se supo quiénes ejecutaron la acción.

Según fuentes de la investigación, el Juzgado Central 3 de la Audiencia Nacional, que dirige la juez Carmen Lamela, es el que ha reabierto la investigación sobre el crimen del funcionario de prisiones, que era natural de Santa Elena de Jamuz (León) y llevaba 15 años trabajando en la prisión alavesa, donde era jefe de servicio.

La Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional llegó a la convicción de que Zigor Bravo puso en la diana de ETA al funcionario porque antes del atentado se le vio frecuentar el domicilio de sus padres, en el mismo bloque de pisos en que vivía Máximo Casado. Esto le permitió facilitar a la banda información sobre su dirección, vehículo y ubicación en el garaje del inmueble.

La Audiencia Nacional llegó a la convicción de que Zigor Bravo puso en la diana de ETA al funcionario porque antes del atentado se le vio frecuentar el domicilio de sus padres, en el mismo bloque de pisos en que vivía Máximo Casado

La investigación judicial determinó asimismo que Zigor Bravo transmitió los datos al también etarra Juan Carlos Subijana y este a miembros no identificados de la organización terrorista. Subijana también fue condenado a 28 años de cárcel por el crimen de este funcionario. La bomba estalló a las 7.45 horas del citado día en el garaje del bloque número 80 de la calle Beato Tomás de Zumárraga de la capital alavesa, cuando Casado se disponía a arrancar su vehículo para ir al trabajo.

Pistas de otros crímenes

Los papeles entregados por Francia, traídos en camiones el pasado febrero en el marco de la operación Mémoire vivante, están siendo analizados detenidamente y esta tarea puede llevar varios meses. Aparte del crimen de Máximo Casado, también han arrojado otras pistas que, según fuentes de las pesquisas, pueden ayudar a desenmarañar otros asesinatos irresueltos.

En un registro hecho por la policía gala en el marco de una investigación impulsada hace lustros por el juez Baltasar Garzón fueron hallados cerca de medio centenar de CDs y soportes informáticos en los que se cree, y en concreto en varios de ellos, que hay información sobre las actividades de la banda terrorista en esa época. Pero entonces estos archivos estaban muy deteriorados y no fue posible extraer la información. La intención de la Audiencia Nacional es hacer un volcado de esos datos y analizarlos.

Estos CDs forman parte del llamado archivo de ETA, que fue intervenido en 2004 en la operación en la que fue detenido el entonces máximo responsable de la banda, Mikel Antza. En un zulo situado bajo la vivienda de un matrimonio residente en Saint Pierre d’Irube.

Otra pista proveniente de los papeles de Francia que está analizando la policía a instancias de la Audiencia Nacional es la letra que figura en varios documentos encontrados en el citado archivo. Esa letra se está cotejando con la que hay en cartas enviadas desde la cárcel por un etarra que ya cumplió su condena y en la actualidad se halla libre. La investigación sobre los archivos de ETA y las armas durará aun muchos meses.

Lamentos de una viuda

Concepción Jaular, viuda del funcionario de prisiones Máximo Casado, anunció por carta tras el crimen de su marido que se iba del País Vasco. En la carta de despedida citó al poeta Miguel Hernández: “Tanto dolor se agolpa en mi costado que, por doler, me duele hasta el aliento”. Y arremetió contra los asesinos: “Me habéis arrebatado lo que más quería en el mundo, pero desde el mismo inmenso dolor desde el que agradezco a la buena gente su solidaridad, sólo puedo deciros que lo único que habéis conseguido es fortalecer infinitamente mi amor por Máximo y por mis convicciones”. Y añadió: “Con mi marcha, gran parte de mi vida queda aquí. Alguien dijo que detrás de todas las lágrimas se rezaga una esperanza y así quiero creerlo”.