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La sentencia cuestiona la “credibilidad” del testimonio de Rajoy

El fallo respalda la conclusión de Anticorrupción de que el presidente del Gobierno y otros dirigentes del PP no dijeron la verdad para evitar el "reproche social"

Mariano Rajoy, durante su declaración como testigo en el juicio del caso Gürtel, en julio de 2017.

La sentencia de la primera etapa del caso Gürtel no solo considera probada la existencia de una caja b en el PP, sino que también cuestiona la “credibilidad” de Mariano Rajoy y de los otros dirigentes populares que en sus declaraciones ante el tribunal como testigos negaron la existencia de esta contabilidad opaca y el cobro de sobresueldos. Los magistrados recalcan que las pruebas sobre la caja b son tan “contundentes” que los testimonios de Rajoy y sus compañeros de partido no parecen lo “suficiente verosímil” para rebatirlas.

Mariano Rajoy compareció como testigo en la vista el pasado 26 de julio a petición de la acusación popular que representaba la Asociación de Abogados Demócratas de Europa (Adade). Era la sesión 101 del juicio y vino precedida de polémica, después de que el presidente del tribunal, Ángel Hurtado —autor ahora del voto particular de la sentencia en el que se muestra contrario a la condena al PP— se opusiera a la declaración del presidente del Gobierno y fueron sus dos compañeros, Julio de Diego y José Ricardo de Prada, los que impusieran su criterio por mayoría. Durante cerca de una hora, Rajoy compareció aquel día para reiterar hasta en siete ocasiones que él nunca se ocupó de las cuestiones económicas de su partido.

El presidente del Gobierno también se mostró tajante al negar que la formación recibiera donativos ilegales de empresarios y negó los sobresueldos en dinero negro que el extesorero del partido Luis Bárcenas apuntó a su nombre como entregados entre 1990 y 2004. “Son absolutamente falsos. Cobrábamos un sueldo de diputado y bastantes personas tenían un complemento que abonaba el partido y que se declaraba a Hacienda. Cuando dejamos el Gobierno, dejamos de cobrarlo porque no se podía hacer”, afirmó.

Diez meses después, la sentencia del caso Gürtel no se limita a considerar probado la existencia de la caja b —que cita expresamente en doce ocasiones— para sustentar su decisión de condenar a Luis Bárcenas a más de 33 años de cárcel, sino que también cuestiona la “credibilidad” del testimonio que prestaron Rajoy y los otros dirigentes y exdirigentes del PP que comparecieron como testigos durante la vista. Entre estos estaban Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas, Pío García Escudero, Ángel Acebes, Jaime Mayor Oreja y Rodrigo Rato, todos ellos con responsabilidades en el partido en el periodo que recogen las anotaciones de los llamados papeles de Bárcenas.

En la sentencia, los magistrados señalan textualmente: “Los señores Arenas, Álvarez Cascos, García Escudero, Rajoy, etc. niegan[...] la existencia de una caja b en el partido. Sin embargo, el Ministerio Fiscal rebate la veracidad de dichos testimonios al indicar —argumentación que comparte el tribunal [...]— que se pone en cuestión la credibilidad de estos testigos, cuyo testimonio no aparece como suficiente verosímil para rebatir la contundente prueba existente sobre la caja b del partido”.

Reproche social

El tribunal también se remite a las conclusiones de la Fiscalía Anticorrupción para intentar explicar por qué ninguno de ellos reconoció explícitamente haber recibido sobresueldos: “Supondría reconocer la percepción de pagos opacos para la Hacienda Pública, que si bien entiende que no son delictivos, pudieran ser considerados por los testigos como merecedores de un reproche social”. Y añade que “reconocer estas percepciones vendrían a admitir [por parte de Rajoy el resto de dirigentes del PP] la existencia de una caja b en el seno de una formación política a la que pertenecen o han pertenecido”.

Los magistrados destacan que al menos dos de estos altos cargos del PP —Arenas y García Escudero— “vinieron indirectamente [durante sus declaraciones en la vista] incluso a confirmar algunos de los apuntes de la caja b” al hablar de una cena de homenaje que se dio en 2008 al hasta aquel momento tesorero de la formación, Álvaro Lapuerta, en la que se le regaló un reloj. El fallo concluye que, de este modo, ambos dirigentes del PP “dieron detalles de lo que aparecía reflejado en este apunte de la caja b del partido” y confirmaron la existencia de la contabilidad opaca.

No fueron los únicos. La sentencia también considera que prueban la existencia de una caja b los testimonios que prestaron otros tres miembros del PP: el exdiputado Jaime Ignacio del Burgo, el político vasco Santiago Abascal y el exsenador Luis Fraga. Todos ellos aparecían en la contabilidad opaca como perceptores de cobros y todos reconocieron haberlos recibido. 

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